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Reforma internacional monetaria: El FMI no entra al juego

27 July 2009

La crisis financiera renovó la discusión sobre el manejo de las tasas de cambio y la reforma del sistema monetario, pero la falta de progreso en los foros internacionales como el FMI significa que el cambio solo está sucediendo en los niveles regionales y bilaterales.

Se dio un brinco al debate sobre el rol del sistema monetario internacional en marzo de 2009, cuando el gobernador del Banco de la Gente de China hizo una declaración pidiendo que se terminara el uso del dólar como la única forma de reservas, y con el papel más fuerte de los Derechos Especiales de Giro (SDRs – Special Drawing Rights) del FMI (ver Boletín 65). A pesar de haber tenido un bajo perfil durante las reuniones de primavera, los chinos han continuado presionado su caso incluyendo la cumbre G8 de julio en Italia. 

El Informe Chino de Estabilidad Financiera 2009, publicado por su banco central a finales de junio de 2009, incluye el discurso oficial de política del gobernador donde dice: “Un sistema monetario internacional dominado por una sola divisa soberana ha intensificado la concentración del riesgo y ampliado la crisis.” El banco chino pide que se haga un repensamiento del sistema y que el FMI ejercite un control más cuidadoso de las políticas económicas y financieras de los países emisores de las mayores reservas. Este llamado fue apoyado por Brasil, Rusia e India en la cumbre con China en junio de 2009, aunque el Ministro Financiero ruso se distanció del llamado unos días antes de la reunión. El Ministro de Finanzas francés también se hizo solidario con el llamado en julio de 2009. Sin embargo, cuando al FMI, el único organismo internacional con la tarea de los asuntos monetarios, se le preguntó a principios de julio sobre lo que pensaba del documento publicado por los chinos, su portavoz dijo: ”No tenemos nada que estemos considerando en particular ahora. Pero suponemos que si se coloca en la mesa y nos piden que lo miremos, lo haremos.”

Un sistema monetario internacional dominado por una sola divisa soberana ha intensificado la concentración del riesgo y ampliado la crisis.

El profesor, Jan Kregel, del Instituto Levy sobre Economía (Levy Economics Institute) con base en EE.UU., quien también sirvió como ‘rapporteur’ para la comisión de expertos de la ONU en la reforma financiera, avisa que el problema no es el activo que sirve como medio del intercambio internacional o de reservas, sino el mecanismo que tendrán los países para ajustarse e los déficits o los excedentes. “La introducción de SDRs o de otra divisa global no puede resolver el problema de la operación de los mecanismos de ajuste. Aun la simple  creación de una divisa nocional para ser usada en un sistema de compensación multilateral, no puede hacerlo sin algunos compromisos para coordinar el ajuste sincronizado tanto para los países con déficits como con excesos. Esta es una función que debía haber sido asumida por el FMI, bajo su Artículo IV Mandato de Vigilancia, pero que ha sido tan asimétrica como el sistema de Bretton Woods. Solo es efectiva cuando el FMI tiene la sanción de un programa de préstamos, es decir, en países en déficit."` 

El vuelco del FMI en vigilancia, pero no en control del capital

Las masivas reservas de China y su tasa fija de cambio por largo tiempo han sido tópico de conversación, incluyendo la afirmación constante del FMI de que la divisa china (el yuan) está subvalorada (ver Boletín 57). En una respuesta a los medios que culpaban a China por los desequilibrios globales que el FMI no ha podido resolver, Terry McKinley, director del Centro para la Investigación de la Política del Desarrollo (CDPR – Centre for Development Policy Research) en Londres, dice que “la principal fuente de la inestabilidad global se encuentra en Estados Unidos, la más grande economía dominante, que tiene la divisa de reservas y el más derrochador. Lo más problemático ahora ciertamente no es la respuesta de China sobre la política actual a la crisis, sino las dificultades que está enfrentando Estados Unidos tratando de corregir sus propios desequilibrios.”

China ganó una victoria en el FMI en junio de 2009. El país había estado enojado por la decisión de 2007 sobre la vigilancia (ver Boletín 57, 56) lo cual incluía una cláusula en la cual decía “que el desequilibrio fundamental” de las tasas de cambio sería un disparador para las consultas adicionales entre el FMI y el país. A finales de junio de 2009, la gerencia del FMI calladamente admitió en una nota guía revisada, que esta terminología “había sido un impedimento para la efectiva implementación de la decisión.” La nota fue publicada sin una nota de prensa acompañante o un resumen de la discusión informal de la junta sobre el tópico, que fue discutido a finales de mayo de 2009. La nueva guía “elimina los requisitos de usar términos específicos como ‘desequilibrio fundamental’ y el hacer un número de otros cargos que reconocen el alto grado de juicio requerido” en los análisis de la tasa de interés.

Otro informe de CDPR, preparado por Annina Kaltenbrunner y Machiko Nissanke, pide políticas que el FMI ha rechazado continuamente: Los regímenes intermedios de tasas de intercambio con la mezcla de política monetaria combinada y el uso selectivo de los controles de capital. Con base en la experiencia brasilera, ellos sugieren combinar una política monetaria ‘medianamente independiente’ con una tasa de cambio ‘medio fijada’, es decir, alguna forma de régimen intermedio. Semejante opción sería más viable, y por lo tanto se vuelve más creíble, si los creadores de la política adaptan algún grado de manejo de los flujos del capital hacia fuera y hacia adentro.

El FMI generalmente ha estado dispuesto a promover todas o ninguna solución – lo cual significa bien liberalizar por completo las tasas de cambio o no moverlas – y ha estado renuente para sugerir controles del capital (ver Boletín 58). A pesar de toda la literatura reciente y de las propuestas sobre la tasa de cambio y el manejo de las cuentas del capital, el Fondo ha mantenido un silencio sepulcral. Su documento con la posición del personal publicado a finales de abril de 2009, ‘Respondiendo a la Crisis: Las opciones de política para los países con mercados emergentes’, contiene el usual largo análisis de la necesidad de la depreciación de la tasa de cambio, e incluye un corto párrafo sobre controles del capital. Sin embargo solo da un aviso de precación diciendo que los países “podrían como última medida regular las transacciones del capital aunque éstas tienen riesgos significativos y gastos a largo plazo," pero no aporta ningún análisis o consejo sobre lo que se debe hacer.

Despegue de iniciativas regionales

La impaciencia y la desconfianza en el FMI ha empujado a los países asiáticos al grupo ASEAN+3, donde se finalizan los arreglos para hacer un fondo común de sus propias reservas regionales, o sea la Iniciativa Chiang Mai (ver Boletín 63, 61). La estructura de la llamada multilateralización de la iniciativa fue decidida en mayo de 2009, desafiando así la hegemonía del FMI.

El CMIM, según se denomina, tendrá US$120.000 millones, con el 80 por ciento de los fondos viniendo de China, Japón y Corea. Los países ASEAN podrán prestar de 2.5 a 5 veces la cantidad que depositan, lo cual es más que los límites normales para el acceso al FMI, con una cuota de 3 veces. Una estructura de gobierno igualitaria basada en el principio de un voto por país, establecerá al CMIM como algo diferente al FMI. Los países “convinieron establecer una unidad de vigilancia independiente tan pronto como sea posible para monitorear y analizar las economías regionales, y para apoyar la toma de decisiones del CMIM."

Crucialmente, el acuerdo “no ha cambiado la vieja regla de que los miembros de la Iniciativa Chiang Mai puedan sacar dinero libremente, sin el consentimiento del FMI, de hasta el 20 por ciento del tamaño total del fondo,” según Oh Yong-Hyup del Instituto Coreano para la Política Económica Internacional.  “Cuando las economías asiáticas recurrieron a los préstamos del FMI durante la crisis asiática de 1997 a 1998, esta condición era obligatoria. Sin embargo, no está claro por qué debe mantenersela.”

“La idea es que los países ASEAN+3 cuidemos efectivamente de nosotros mismos con nuestras propias reservas,” dijo el Ministro tailandés de Finanzas, Korn Chatikavanij en el anuncio. Los países asiáticos prometieron tener al CMIM funcionando para finales de este año.

El futuro del yuan

Los chinos, en posesión de lo que la mayoría de los investigadores considera son US$1.5 billones de activos denominados en dólares, están moviendo sus posibilidades aun más allá aumentando el rol internacional de su propia divisa. Durante los últimos seis meses el banco central ha firmado acuerdos de intercambio con numerosos países incluyendo a Hong Kong, Malasia, Corea, Indonesia, y Argentina. Eso le permitirá a estos países extender sus créditos en yuanes a sus propios importadores y exportadores y por lo tanto permitir que el comercio con China sea facturado en yuanes en vez de dólares. A finales de junio de 2009, China y Brasil confirmaron que están explorando la forma de promover la facturación también en la moneda local.

Los periodistas chinos Liu Zie y Zhang Chongfang dicen en la última edición de la revista Renacer del Tercer Mundo (Third World Resurgence), que los oficiales chinos quieren que "la divisa tenga un papel global mayor pero son cautelosos respecto a un cambio repentino o excesivo, y por lo tanto están tomando pasos graduales para que sea más fácil usarla en el comercio y la inversión. Pero cualquier rol global importante puede tomar de 10 a 30 años, admiten los analistas chinos.”

De acuerdo con el informe de Reuters, Li Lianzhong, jefe del Departamento de Economía de la Oficina de Investigación Política del Partido Comunista de China, también dijo a finales de junio que el yuan eventualmente será incluido como una de las divisas en la canasta del SDR, la cual actualmente, incluye el dólar, la libra esterlina, el euro y el yen.

La próxima revisión de la canasta del SDR será en 2010, pero a menos de que los chinos liberalicen completamente el comercio internacional con el yuan, o sea que sea una divisa libre flotante, no puede ser incluida en forma que tenga sentido en la canasta SDR. Los cambios en el sistema monetario internacional están en camino, con o sin los últimos movimientos de China. Con el FMI sentado en las graderías, al parecer incapaz de influenciar el debate, la pelota está en el campo de China.