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Vuelta completa en Haciendo Negocios: ¿Llegó el momento para retirarse del Banco del c

27 July 2009

El Grupo del Banco Mundial recientemente admitió que algunas de las suposiciones cruciales de Haciendo Negocios (Doing Business) estaban equivocadas, y con ello enfrenta una crítica fundamental de su rol del conocimiento. En abril de 2009, el brazo del sector privado del Banco, la CIF – Corporación Internacional Financiera (IFC – International Finance Corporation) llevó a cabo un cambio completo, al deshacerse de su indicador usando el ‘indicador de empleo de trabajadores’ (employing workers indicator), y prometiendo revisar su ‘indicador de pago de impuestos’ (paying taxes indicator), en su informe anual estrella Doing Business. Este informe califica a los países dependiendo de qué tan fácil es para las compañías operar en ellos, según la CIF.  El informe fue criticado por los sindicatos (ver Boletines 53, 57 y 60) y por la Unidad de Evaluación Interna del Banco (ver Boletín 62) por fomentar en los países la adopción de políticas controvertidas, tales como el debilitamiento de las regulaciones de mercado laborales y los programas de seguridad social.

En una declaración publicada en Haciendo Negocios/Doing Business en abril de 2009, la CIF dijo que ellos, contradiciendo su declaración anterior, “ahora darían marcaciones favorables a las políticas de protección de los trabajadores que cumplieran con la palabra y el espíritu de las Convenciones relevantes de la Organización Mundial del Trabajo (ILO), reconociendo que las protecciones bien diseñadas para los trabajadores beneficiaban a toda la sociedad.” 

Además el indicador de ‘empleo de trabajadores’ “no representa la política del Banco y no debe ser usado como la base para los consejos de política como tampoco en ningún documento de programa de país.” Este indicador será “sacado como guía de las Evaluaciones Institucionales de la política de país (CPIA)." La CPIA, que controversialmente evalúa las políticas y gobierno de los países (ver Boletín 52), es factor crítico para la planeación y las decisiones del presupuesto, especialmente para la asignación de fondos IDA a los países más pobres. Sin embargo, a principios de julio de 2009, la metodología continuaba igual incorporar los cambios pues los indicadores antiguos todavía estaban en la página web de Haciendo Negocios.

La Confederación Internacional de Sindicatos dijo que estaba complacida de que “el Banco Mundial estuviera volteando la página de la desregulación de un solo lado de los asuntos laborales, y que propusiera adoptar un acercamiento más equilibrado.” De acuerdo con la CIF, “un grupo de trabajo incluyendo a representantes de ILO, como el organismo de estándares internacionales, de sindicatos, negocios, académicos y expertos legales” ayudaría  diseñar un nuevo “indicador de protección para los trabajadores”, tanto como a reexaminar el “indicador pago de impuestos.”

El indicador ‘pago de impuestos’ que la CIF desarrolló con la firma multinacional de contabilidad Price Waterhouse Coopers (PWC), fue descrito por Richard Murphy de Tax Research UK, como “fundamentalmente erróneo y una forma horriblemente tendenciosa de añadir impuestos – lo cual es muy regresivo y completamente inapropiado para el uso que PWC propone a través del Banco Mundial.”

De nuevo la investigación del Banco bajo ataque 

En una reciente publicación del Banco Mundial evaluando el Informe de Desarrollo de la institución (WDR – Bank’s World Development Report), el profesor de Economía de Princeton, Angus Deaton produjo una crítica demoledora del Banco en su papel de proveedor global de investigación y servicios del conocimiento.  En 2007, Deaton dirigió un panel de expertos académicos el cual encontró que la investigación del Banco Mundial “no era ni remotamente confiable” (ver Boletín 54).

Deaton afirma que los WDRs son costosos, y que la evidencia de que influencian la opinión o guían las estrategias del desarrollo es “muy endeble”. “Los WDRs no han tenido una historia distinguida manejando la evidencia empírica; frecuentemente la evidencia de baja calidad – o que sea simplemente creíble – es presentada junto con resultados útiles e interesantes.”

Aunque Deaton apoya el papel del Banco como recolector y medidor de datos, sus comentarios son ácidos sobre la baja calidad del personal en el departamento de investigación del Banco. Él ‘sospecha’ que el declive en la atracción de ser un Banco investigador resulta de un escepticismo creciente de que el Banco Mundial esté haciendo mucho por el desarrollo internacional, y de si la ayuda, especialmente dispensada por el Banco Mundial, produzca mucho impacto en el desarrollo económico y la reducción de la pobreza.”

Deaton se muestra escéptico sobre el valor ‘de la especialización’ que pueda dar el Banco, diciendo que potencialmente puede socavar el proceso del desarrollo el cual está basado en la pertenencia, la rendición de cuentas y la participación. Si esto es cierto, él sugiere que “la especialización en el desarrollo, que es el centro de la misión del Banco Mundial, puede no existir en forma útil, o por lo menos, necesita ser fundamentalmente repensada y restringida.”

El IEG trata de evaluar lo intangible

Esta crítica fundamental parece haber sido ignorada por el Grupo de Evaluación Independiente (IEG), una unidad de evaluación del Banco, la cual recientemente evaluó los servicios AS de la CIF (ver Boletín 62).

A pesar de la “poco tangible naturaleza de la trasmisión del conocimiento,” el IEG de alguna manera se las arregló para dar cifras exactas sobre el éxito de estos servicios intangibles, afirmando que los proyectos AS (Servicios de Asesoría – Advice Services)  entre 2006 y 2008, habían ganado una “efectividad general en el desarrollo con un éxito del 70 por ciento”, aunque en Latinoamérica y el Caribe eran más débiles y que “los proyectos globales evaluados tampoco se habían desempeñado bien.” Los AS de la CIF “habían crecido rápidamente, con un portafolio activo de cerca de US$1.000 millones, y empleaban a 1.262 personas, un aumento de siete veces durante los últimos siete años." También anotan que el “personal AS ahora tiene el número más alto de personal de la Corporación en el campo, en los países en desarrollo.”

La principal crítica del IEG fue que las AS de la CIF carecían de un marco estratégico, y que el “rápido crecimiento de las AS había sucedido en forma generalmente desordenada.” El documento IEG también incluye la revisión anual de todo el portafolio de la CIF. Como ha sucedido con otras evaluaciones (ver Boletines 57 y 61), se afirma que al tiempo que los resultados en el desarrollo en general son aceptables, “el desempeño fue muy pobre en Asia Oriental y en el Pacífico, al igual que en los países especialmente de bajos ingresos del Medio Oriente y África del Norte al igual que el Subsahara Africano.” La mitad de los proyectos en estas regiones a duras penas “cumplieron con las marcaciones y los estándares” y que “los proyectos de petróleo, gas y minería al igual que los químicos consiguieron relativamente bajas calificaciones.”