Medio ambiente

Análisis

Detrás del humo: la sucia verdad que ocultan los acuerdos del Banco Mundial sobre cambio climático

15 February 2017 | Traducción: Gustavo Alzugaray

Se ha puesto en evidencia una vez más el impacto negativo para el desarrollo de las inversiones de la Corporación Financiera Internacional (CFI, el brazo del sector privado del Banco Mundial) a través de intermediarios financieros (IF) (véase el Observador de primavera de 2014). Un informe de octubre de 2016, titulado Disaster for us and the planet, de la ONG estadounidense Inclusive Development International (IDI) y sus socios, brindó evidencia de que “las instituciones financieras apoyadas por la CFI han financiado al menos 41 nuevos proyectos de carbón … desde que el Banco Mundial anunció su prohibición del carbón, en 2013”. Aunque la CFI declaró que las preocupaciones de las organizaciones de la sociedad civil han sido muy bien abordados en su respuesta a los proyectos anteriormente señalados como dañinos que financia, el informe demuestra que la CFI sigue expuesta a proyectos altamente nocivos.

El informe destaca la participación de la CFI en la planta Mahan en India, que financia con millones de dólares a dos bancos, el IDFC y el ICICI, ambos “actores principales en los sectores industrial y de infraestructura de India”. Dice el informe que “en total, estos dos bancos apoyados por la CFI ayudaron a proveer aproximadamente USD 1.900 millones en financiamiento para construir la planta de carbón Mahan”. Además divulga que “el apoyo de la CFI al proyecto no termina ahí” ya que posibilita el desarrollo de una mina cercana que, de acuerdo a Greenpeace, “desplazaría o perjudicaría de otras formas a 50.000 personas que vivían en la selva o que dependían de ella para sobrevivir”.

El informe también detalla la participación de la CFI en Rampal, Bangladesh, en la que llama “una de las plantas de carbón potencialmente más destructivas del mundo”. La planta se sitúa muy cerca del manglar más grande del mundo, del que viven dos millones de personas en India y Bangladesh, es Patrimonio Mundial de la UNESCO y hogar de muchas especies en peligro y amenazadas. El informe enfatiza que “el Banco Mundial estuvo inicialmente cerca de financiar Rampal. Sin embargo declinó … Tres bancos franceses, Credit Agricole, BNP Paribas y Societe Generale, también estuvieron cerca pero decidieron no involucrarse”. En abril de 2016, el fondo soberano de Noruega colocó a la empresa encargada de construir la planta, la Empresa Nacional de Energía Térmica, en su lista de exclusión. El informe enfatiza que mientras “esas instituciones se distanciaron de los proyectos, seis bancos comerciales financiados por la CFI destinaron miles de millones de dólares al financiamiento de la Empresa Nacional de Energía Térmica”, y destaca que “entre 2005 y 2014, la CFI otorgó USD 520 millones en financiamiento a los seis bancos”. Considerando el impacto de la participación de la CFI en estos y otros proyectos similares, el informe enfatiza que “estos proyectos han diezmado también los bosques del mundo” Las plantas de carbón y las minas que las alimentan son una de las causas principales de la deforestación mundial y contribuyen a agravar el cambio climático”.

El Grupo Banco Mundial ha terminado alimentando y sacando provecho de actividades empresariales responsables por un enorme sufrimiento humano, la devastación medioambiental y, en algunos casos, graves crímenesDavid Pred

Detrás del humo – la historia oculta de las inversiones de la CFI en carbón

La participación de la CFI en la generación de energía a partir de carbón contrasta claramente con la posición del Grupo Banco Mundial (GBM) sobre el carbón, tal como se resume en su Energy sector directions paper de 2013, en el que dice que “el GBM brindará apoyo financiero a [nuevos] proyectos de generación de energía a partir de carbón solo en circunstancias excepcionales” (véase el Boletín de diciembre de 2013). La posición del Banco fue reiterada por el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, en noviembre de 2016 cuando, en la celebración de la entrada en vigor del Acuerdo sobre Cambio climático de París, enfatizó que “sin una acción climática a escala, más de 100 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema para 2030”, y que “necesitamos enfocar la atención especial y las acciones en Asia, donde la demanda energética está creciendo y algunos países siguen mirando el carbón como la solución”.

El informe de IDI forma parte de una serie de cuatro partes titulada Outsourcing development: Lifting the veil on the World Bank Group’s lending through financial intermediaries” y contribuye a la evolución de la evidencia de los impactos negativos en el desarrollo de las inversiones de la CFI en IF. Durante la investigación de un mes siguiendo el rastro del dinero de la CFI, IDI descubrió 121 proyectos nocivos que está financiando la CFI a través de IF. A pesar de algunas iniciativas positivas que tomó la CFI, tales como la divulgación de sus inversiones de capital privado y un compromiso declarado de “fortalecer y profundizar la calidad y cobertura de la gestión de la CFI del riesgo ambiental y social de los IF”, el informe demostró que la opaca naturaleza de las inversiones de la CFI a través de IF y su incapacidad o falta de voluntad para supervisar adecuadamente los sub-proyectos de los IF continúan dañando a las comunidades y al medio ambiente (véase el Observador de verano de 2015).

La dependencia del informe de la costosa información confidencial del mercado, no disponible para las a menudo marginadas comunidades afectadas por los proyectos financiados por la CFI o sus defensores, demuestra que las preocupaciones sobre la falta de divulgación de los sub-proyectos financiados por los IF clientes de la CFI permanecen sin ser abordadas (véase el Boletín de noviembre de 2014). La falta de divulgación impide que las comunidades y las OSC pidan cuentas a las CFI poniendo en evidencia casos y evaluando el mecanismo de reclamos de la CFI, el Defensor del Pueblo (CAO, por su sigla en inglés). Esto contraviene los estándares de desempeño de la CFI, que la obligan a garantizar que las comunidades estén conscientes de la existencia del CAO.

Una carta de octubre al director ejecutivo de la CFI, Philippe H. Le Houérou, enviada por seis organizaciones, incluyendo el Movimiento Filipino para la Justicia Climática, una coalición de 130 grupos ambientalistas de Filipinas y Machimar Adhikar Sangharsh Samiti (MASS), le rogaron que respondiera al pedido quienes trabajan para evitar una “catástrofe medioambiental, garantizando que las nuevas inversiones de la CFI con IF sean libres de carbón”.

Mientras tanto, Asumir las consecuencias, un informe conjunto de Oxfam e IDI, publicado en octubre de 2016, cuestionó cinco argumentos que la CFI presentó para repudiar la responsabilidad por los daños causados por sus inversiones en el sector financiero. David Pred, director gerente de IDI, comentó: “Aunque la CFI ha intentado distanciarse de los proyectos financiados por sus IF, el hecho es que esos bancos desconocen descaradamente las exigencias medioambientales y sociales de la CFI. Como resultado, el Grupo Banco Mundial ha terminado alimentando y sacando provecho de actividades empresariales responsables por un enorme sufrimiento humano, la devastación medioambiental y, en algunos casos, graves crímenes”.