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Análisis

La inversión de la CFI en Stora Enso y la necesidad de una política tributaria responsable de la CFI

15 February 2017 | Análisis externo | Traducción por: Gustavo Alzugaray

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El impacto negativo sobre el desarrollo de la agresiva evasión fiscal de las empresas multinacionales se ha convertido en una causa cada vez mayor de preocupación, con un documento de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de la ONU 2015 que sostiene que los países en desarrollo pierden USD 100 millones al año en ingresos fiscales debido a las prácticas tributarias. Mientras tanto, de acuerdo a las cifras 2016 del Banco Mundial, la Corporación Financiera Internacional (CFI, el brazo del sector privado del Banco Mundial) ha representado el 20% de los compromisos del Banco Mundial en los últimos cinco años. Esto exige que se preste una mayor atención a los impactos fiscales de las inversiones de la CFI, tal como lo destaca el informe de abril de 2016 de Oxfam The IFC and tax havens.

Stora Enso: el rastro de la pasta de celusosa brasileña a través de los Países Bajos

La CFI tiene una larga trayectoria de financiamiento a Stora Enso — una de las empresas de papel y celulosa más grandes del mundo. Al apoyar las actividades de Stora Enso en China y Laos, la CFI ha enfatizado el compromiso de la empresa de una “gestión de la forestación sostenible”. Lo que no ha recibido la misma cobertura son las prácticas tributarias de Stora Enso.

En 2005 Stora Enso creó en Brasil la empresa mixta Veracel con la empresa de celulosa Fibria. Las dos empresas tienen la misma participación en Veracel y a Stora Enso le corresponde la mitad de sus beneficios sobre la celulosa. De acuerdo a las declaraciones y al información portuaria y aduanera, Stora Enso despachó la celulosa para sus fábricas de papel en Europa a través de los puertos belgas. Sin embargo, el rastro de la operación comercial es más interesante que su logística.

En 2012 fui el coautor de un estudio publicado en la revista de negocios finlandesa Talouselämä que demostró que el rastro del papel de este acuerdo pasó por los Países Bajos. Las operaciones no necesitaban de este acuerdo, pero el mismo generaba importantes ahorros tributarios. Cuando comenzó el comercio de celulosa a Europa, Stora Enso transformó a su empresa holding holandesa Stora Enso Amsterdam (SEA) en el centro de las operaciones. El estudio de 2012 mostró que Stora Enso vendió a un precio mucho menor al del mercado la celulosa de Veracel a SEA, que luego la vendió a sus fábricas de papel en Europa a precio de mercado. La tasa impositiva promedio que Stora Enso pagó por esos beneficios en los Países Bajos fue de apenas 1,5%, lejos de las tasas impositivas a los ingresos empresariales holandesas de entre 20% y 34,5%. Este arreglo acumuló más de EUR 300 millones (aproximadamente USD 324 millones) en ganancias para SEA entre 2005 y 2010, lo que representó la mitad de las ganancias de Stora Enso en ese período[1].

En respuesta a nuestras conclusiones, Stora Enso argumentó “razones logísticas” para ese acuerdo. Sin embargo, en un artículo académico posterior, argumentamos que el acuerdo era artificial y que violaba los principios de Stora Enso sobre transparencia y responsabilidad empresarial, que establecen: “reflejamos nuestras transacciones comerciales de manera abierta, exacta y justa en las cuentas de la empresa, incluyendo ‘cómo se componen los flujos monetarios [y] … las operaciones comerciales’”.

Mientras que nuestro estudio cubrió el período 2005–2010, informes anuales más recientes indican que la practica continuó. En 2013, SEA fue discutida por primera vez en el Corporate Responsibility Report de Stora Enso, que estableció que “la celulosa de nuestra empresa mixta Veracel en Brasil se comercializa vía una empresa de abastecimiento y comercialización de celulosa con sede en Amsterdam”. Las secciones sobre política tributaria de sus informes anuales 2014 y 2015 reproducen declaraciones similares, mencionando que la celulosa se comercializa vía Amsterdam por “razones logísticas y operativas”. Al momento de este escribir este artículo, las declaraciones financieras de Stora Enso Amsterdam estaban disponibles solo hasta 2013.

Los elogios equivocados de la CFI

Aunque Stora Enso ha sido regularmente bien catalogada mediante su inclusión en índices como el Dow Jones Sustainability Index y el FTSE4Good, que la CFI incluso promocionó en 2015, nuestra investigación demuestra que los acuerdos fiscales de Stora Enso estuvieron privando al gobierno de Brasil de ingresos tributarios esenciales. El uso de acuerdos de precios de transferencia opacos por parte de Stora Enso implica que no cumplió con los estándares de la CFI que exigen que las empresas demuestren “compromiso con la transparencia y buena gobernanza sobre [sus] operaciones”. Como institución de desarrollo, la CFI fracasó en su diligencia debida para garantizar que las prácticas comerciales de Stora Enso, incluyendo sus acuerdos fiscales, apoyen los objetivos de desarrollo sostenible de la CFI (véase el Observador de otoño de 2016).

El caso de Stora Enso corrobora, entonces, el argumento del informe de Oxfam de que “las actuales políticas de la CFI deben ser cuidadosamente revisadas para incluir consideraciones sobre la tributación empresarial responsable – más allá del cumplimiento legal – que se agreguen a las consideraciones de sostenibilidad e impacto sobre le desarrollo”.


Análisis externo de Matti Ylönen, de la Universidad de Helsinki y la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Aalto

Notas al pie

[1] Los Países Bajos tienen un sistema fiscal progresivo para las empresas con dos escalones de impuestos. En 2005, la tasa más baja fue de 24,5 y la más alta fue de 29, mientras que en 2010 las tasas fueron de 25,5 y 20, respectivamente.