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Las condiciones del FMI debilitan los derechos laborales y la política laboral del Banco Mundial es inconsistente

17 July 2017 | Traducción: Gustavo Alzugaray

Mural of workers. Credit; unknown

Un documento político del FMI de marzo sobre las reformas del mercado laboral y de productos en las economías desarrolladas: costos fiscales, logros y apoyo postulaba que, “el persistente crecimiento lento ha llevado a un creciente énfasis político en la necesidad de reformas estructurales que mejoren el funcionamiento de los mercados laborales y de productos en las economías desarrolladas”. Entre las reformas consideradas se encuentran “barreras de entrada más bajas para las empresas” y “la reducción del nivel o de la duración de las prestaciones de desempleo cuando sean particularmente altas” en condiciones cíclicas de debilidad.

Sus principales conclusiones incluyeron que tales reformas pueden aumentar la producción y fortalecer así las finanzas públicas, por ejemplo, “las reformas de los subsidios de desempleo mejoran los resultados fiscales tanto indirecta como directamente a través de un menor gasto”. En consonancia con la política del FMI, el informe justifica el estímulo fiscal temporal, pero sólo cuando haya “espacio fiscal disponible” (véase el Update 55), aunque “un compromiso fuerte con las reformas es un requisito previo”.

Al comentar el documento, el politólogo de la Cambridge University, Bernhard Reinsberg, encontró “digno de elogio que el FMI reconozca que los estímulos fiscales pueden ser necesarios no sólo para estimular la economía después de una crisis financiera sino también para facilitar la reforma estructural”. Sin embargo, cuestionó la asunción del estudio de que es necesario reformar el mercado laboral para desencadenar el crecimiento. Advirtió que “las regulaciones laborales son vitales para proteger los intereses de los trabajadores en los lugares marginados de la economía mundial. Por lo tanto, los resultados presentados en la nota del personal del FMI no pueden aplicarse a la mayoría de los países”.

las regulaciones laborales son vitales para proteger los intereses de los trabajadores en los lugares marginados de la economía mundial. Por lo tanto, los resultados presentados en la nota del personal del FMI no pueden aplicarse a la mayoría de los paísesBernhard Reinsberg, Cambridge University

Las consecuencias de las políticas propuestas por el Fondo son inconsistentes con las conclusiones de Juan Pablo Bohoslavsky, experto independiente de la ONU sobre los efectos de la deuda externa. Al revisar el impacto de las medidas de austeridad apoyadas por las instituciones financieras internacionales, Bohoslavsky encontró pocas pruebas de que la desregulación del trabajo resulte en un aumento del empleo, haciendo referencia a un estudio de la Organización Internacional del Trabajo de 2012 que señaló que “desde bajos niveles de regulación de la protección del empleo a niveles promedio de regulación, los niveles de empleo tienden a asociarse positivamente con regulaciones más estrictas (véase el Observador de Primavera de 2017).

Retraso del Banco Mundial en los derechos laborales

El enfoque de derecho laborales del Grupo Banco Mundial (GBM) quedó recientemente bajo el escrutinio de la Confederación Sindical Internacional (CSI). En el número de abril de la International Union Rights Magazine, el artículo principal de Peter Bakvis, Orthodoxy, evidence and action: Labour rights at the World Bank, se trazan las líneas teóricas y prácticas del GBM en su enfoque de los mercados laborales, incluyendo su polémico indicador Haciendo Negocios (véase el Observador de Verano de 2014 y el de Verano de 2017), concluyendo que “los avances retóricos no siempre han coincidido con las operaciones del Banco ni con los consejos sobre políticas nacionales”. Bakvis escribió que aunque el Banco se coloca a la vanguardia entre las instituciones de desarrollo “en el área de garantizar el respeto de los derechos de los trabajadores, ha sido realmente un rezagado”.

El artículo critica además los prolongados procesos de introducción y aplicación de una nueva salvaguardia laboral, así como las debilidades inherentes que limiten su eficacia, como por ejemplo, exigir el respeto de los derechos de negociación y la libertad de asociación únicamente “conforme a la legislación nacional”. Además, el análisis del Banco Mundial de los vínculos entre las instituciones del mercado laboral debilitadas y la creciente desigualdad está a la zaga de la evolución de la investigación del FMI sobre el tema (véase el Observador de Verano de 2016 y el de Verano de 2017).

El FMI da un giro en U sobre el salario mínimo alemán

En mayo el FMI lanzó su declaración de conclusiones del Article IV de la Misión en Alemania 2017. El Fondo recomendó gastos en infraestructura, salud infantil, integración de refugiados y alivio de la carga tributaria sobre el trabajo para estimular el crecimiento. Además aconsejó que “las reformas de las pensiones que hagan atractivo trabajar más tiempo aumentaría el ingreso a la vejez, impulsaría el producto potencial, mejoraría las perspectivas fiscales y reduciría la necesidad de ahorrar para la jubilación”.

La misión también instó al gobierno a alentar un “crecimiento robusto de los salarios” para contribuir a las reformas laborales anteriores, que ayudaron a promover salarios más bajos y a ser “prudentes” al establecer el nivel del salario mínimo, pero sin revertirlas. Bakvis afirmó que recién ahora, y de forma muy cautelosa, el FMI comenzó a revertir su sugerencia anti crecimiento salarial para Alemania: “Desde la creación del euro en 1999 hasta 2011, el FMI aconsejó a Alemania que practicara la moderación salarial, lo que contribuyó al desequilibrio comercial intra-eurozona que ahora preocupa al Fondo”. Bakvis destacó la incoherencia del asesoramiento del FMI señalando que “en 2006, el Fondo dijo al gobierno que ‘los salarios mínimos serían una política muy equivocada’, aun cuando Alemania era uno de los pocos países desarrollados que no los tenía. En 2014 el gobierno finalmente adoptó un salario mínimo pese a la oposición del FMI que predecía que se exacerbaría el desempleo. Luego de que entrara en vigor el salario mínimo en 2015 el Fondo admitió que no encontró evidencia de ello; en realidad, la tasa de desempleo en Alemania había caído”.