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Informes del Reino Unido sobre el Banco Mundial y el FMI: Mejor, pero hay mas para hacer

8 April 2006

El Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID – Department for International Development) y el Departamento de Tesorería publicaron sus informes anuales a finales de marzo de 2006, sobre sus relaciones con el Banco Mundial y el FMI respectivamente. El Proyecto Bretton Woods describió el Informe previo de DFID en 2004 como “un ejercicio de chequeo de lista más que un compromiso serio de mejorar la rendición de cuentas.” Los esfuerzos de este año contienen una discusión más detallada de las políticas y proyectos claves; referencia a los mecanismos de rendición interna del Banco; vínculos a los objetivos de DFID para las reuniones de primavera y la anual y audiencias del Comité de Desarrollo e Información detallada sobre las contribuciones financieras del Reino Unido al Grupo del Banco Mundial, incluyendo por primera vez, detalle minucioso del apoyo del Reino Unido a los fondos de fideicomiso.

Sin embargo, aunque se hace referencia a los mecanismos de la rendición de cuentas del Banco, no se ve ninguna indicación de que el DFID sepa algo sobre ellos. Se dan vínculos para ver los objetivos de las reuniones de primavera y la anual, pero no está claro si esos objetivos fueron cumplidos y qué implicaciones puedan tener en su relación con el Banco. En forma similar, no hay indicación sobre cómo el DFID evaluará si el Banco ha realizado un adecuado progreso en cuanto a las condiciones que el DFID fijó para una cifra adicional de £100 millones, para la Asociación de Desarrollo Internacional.

Particularmente bienvenida es la discusión a nivel nacional de los puntos de vista críticos sobre la revisión de la Estrategia de Reducción de la Pobreza y el uso de la condicionalidad, donde el Informe va más allá de la descripción de las actividades del Banco. Respecto a proyectos, el Informe del año pasado tenía un solo párrafo sobre el tan controversial oleoducto Baku-Tbilisi-Ceyhan diciendo que “la vinculación de la CFI (Corporación Financiera Internacional – IFC, sigla en inglés) maximizaría los beneficios potenciales para la gente pobre de la región.” Desde entonces varios informes de las ONGs revelan casos de contaminación y expropiación de tierras, y el Comité del Comercio y la Industria del Reino Unido ha encontrado grandes fallas técnicas (ver Boletín 46). En el Informe de este año, DFID dice que recibió la garantía de la gerencia del Banco respecto a la represa 2 Nam Theun en Lao PDR y los proyectos forestales en la República Democrática del Congo (RDC). Un año después de la aprobación del proyecto de la represa de Lao, la ONG International Rivers Network encontró serias demoras en la implementación de las medidas de seguridad, mientras que en la República Democrática del Congo una investigación preliminar del Panel de Inspección encontró que el análisis de los temas relativos a las comunidades indígenas tenía severas fallas (favor referirse a este tema en otros artículos de este Boletín).

El DFID está claramente complacido de que las unidades del sector privado del Banco se centren más en los países más pobres, ofrezcan más apoyo a la pequeóña y mediana industria, y animen el comercio y la inversión entre países en desarrollo. Sin embargo, no hay ningún comentario sobre el apoyo de la CFI a una serie de proyectos en los cuales se han encontrado “deficiencias significativas” en ‘diligencia debida’ por el Consejero de Cumplimiento Ombudsman (CAO – Compliance Advisor Ombudsman), ver Boletín 49.

El apoyo del Reino Unido al Grupo del Banco Mundial en 2004/5 totalizó £206 millones, de los cuales £205 millones fueron para la Asociación Internacional de Desarrollo. Esto no incluye los $248 millones en apoyo de los fondos de fideicomiso que manejó el Banco Mundial en 2004 (tomados de los sistemas de contabilidad del Banco Mundial en dólares americanos y basados en un año fiscal diferente. Ver artículo sobre Fondos de Fideicomiso en el Boletín 47).

El Reino Unido y el FMI en 2005

Al igual que DFID, el Departamento de Tesorería no explica si sus objetivos para la primavera y las reuniones anuales del FMI han sido cumplidos. Pero en forma diferente a DFID, la Tesorería continua insistiendo que no necesita una estrategia institucional para guiar sus asuntos con el Fondo. Aunque el Informe hace un buen trabajo de bosquejar los desarrollos de la política clave en el Fondo, falta un examen crítico. Particularmente decepcionante, considerando el compromiso retórico de la Tesorería de “marcos alternativos de política”, es la falta de análisis de si el Fondo ha progresado con el asunto o no.

El Informe da un bosquejo detallado de lo que al Reino Unido le gustaría ver como resultado de la Revisión Estratégica del Fondo. Sin embargo no se critica la falla del proceso hasta el momento de involucrar a una variedad más amplia de actores. Sobre la vigilancia, las prioridades del Reino Unido incluyen presionar por una investigación más independiente y evaluar la exactitud de las evaluaciones hechas por el FMI. Sobre la prevención de las crisis, el Reino Unido apoya el intento de revivir tanto la Línea de Crédito de Contingencias (Contingent Credit Line), (ver ‘Manejando las reservas globales’ en este Boletín), como el mecanismo de la reestructuración de la deuda soberana. Sobre la ‘voz’ de los países en desarrollo no hay nada nuevo, como tampoco hay una posición sobre si la coordinación europea o la consolidación son necesarias en la Junta. Respecto a la Oficina Independiente de evaluación (IEO – Independent Evaluation Office), al Reino Unido le gustaría ver un mejor seguimiento de las recomendaciones aprobadas anteriormente por la Junta. El Reino Unido podría haber contribuido a este proceso con sus propios pensamientos sobre si las lecciones han sido aprendidas, como por ejemplo, las evaluaciones del manejo de las crisis de IEO (ver Boletín 42).

Para calcular el costo financiero de la membresía del Reino Unido al FMI, se usan unas matemáticas muy complicadas para estimar el costo neto/costo de membresía comparado con mantener una reserva convencional de dólares, euros y yenes. Para 2004/5 el Reino Unido calculó un beneficio neto de £57 millones. Esto no incluye las contribuciones únicas del Reino Unido a las iniciativas nuevas del FMI para los países de bajos ingresos, aunque tales pagos se hicieron durante el período del Informe.