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Evaluación encuentra falta de estrategia en la respuesta del Banco a los desastres

29 June 2006

En mayo de 2006, el Grupo Independiente de Evaluación (IEG, sigla en inglés) publicó una evaluación sobre la asistencia del Banco Mundial a los desastres naturales. La evaluación encontró que al Banco le falta un acercamiento estratégico hacia los desastres, no está integrando la prevención de los desastres en sus préstamos y no tiene suficiente especialización o mecanismos de coordinación. Los críticos del Banco creen que el “complejo de rehabilitación y ayuda” está utilizando la reconstrucción post desastre como una palanca para las reformas con base en el mercado.

El Banco Mundial es el mayor proveedor mundial de fondos para la recuperación y reconstrucción post desastre. Desde 1984, el Banco ha financiado 528 proyectos relacionados con desastres naturales, lo cual representa más de $26 billones en préstamos – casi el 10 por ciento de todos los préstamos del Banco. Inundaciones, sequía y fuego fueron las causas para las peticiones de fondos más frecuentes. El Sub-Sahara africano y Latinoamérica fueron las regiones con el mayor número de proyectos de desastres. Los préstamos han estado muy concentrados, siendo 10 países los responsables por casi el 40 por ciento de la actividad. Otros servicios aparte de préstamos del Banco incluyen: “organización de reuniones de donantes, asistencia para evaluación post desastre, preparación de estudios y asistencia técnica.”

El IEG encuentra que la respuesta del Banco a los desastres es “flexible” e “innovadora.” El Banco ha “demostrado su habilidad de trabajar con otros donantes” y al considerar el portafolio del Banco en su totalidad, los proyectos de desastres “han tenido la marcación más alta en relación con el resultado y la sostenibilidad.”

Sin embargo, a nivel de proyecto, los objetivos “rara vez se han dirigido a las causas reales de los desastrosos impactos naturales.” Los préstamos de recuperación y emergencias de tres años, al tiempo que ofrecen un procesamiento rápido, también corren el riesgo de “evaluaciones apresuradas, intervenciones mal diseñadas y bajos impactos sobre la pobreza.” Las cruciales actividades para la reducción de la vulnerabilidad a largo plazo, toman más de tres años para su implementación y tienen una demanda baja de prestatarios.

Los riesgos de los desastres naturales son predecibles, dice IEG, sin embargo esos riesgos “rara vez son considerados en programas nacionales o en la financiación de proyectos.” Solo 9 de 59 Documentos de Estrategia para la Reducción de la Pobreza han incorporado aspectos de manejo de riesgo de desastres. Una tercera parte de las Estrategias de Asistencia a los países del Banco en países vulnerables a los desastres ni siquiera mencionaban los desastres. Además, solo el 15 por ciento de los proyectos examinados mencionaban la participación de los beneficiarios.

Al acercamiento menos centralizado del Banco, sobre manejo de riesgo en los desastres, “le falta una forma eficaz y confiable de llevar personal y conocimientos relevantes a sus prestatarios.” Cuando golpea un desastre, “puede ser difícil sacar personal de sus tareas normales con los conocimientos y experiencia necesarios.”

El IEG recomienda que el Banco desarrolle una estrategia para evaluar los riesgos de los países y para dar más atención a los peligros naturales durante la evaluación de proyecto, también aplicable a las estrategias de préstamos en los países. También le pide al Banco que reclute más personal con experiencia en desastres y que desarrolle un mecanismo para movilizarlos en respuesta a los desastres naturales. En su respuesta, la Dirección del Banco ha reconocido la necesidad de tener un plan de acción integral, anunció su intención de entrenar al personal existente sobre preparación para desastres y de formar un equipo de rápida acción con especialistas en desastres.

La evaluación de IEG no trata las críticas más serias sobre el papel del Banco en la asistencia a los desastres. Walden Bello, de la ONG Foco en el Sur Global (Focus on the Global South), menciona que al Banco se le hicieron grandes críticas después del Huracán Mitch en Centro América, por la rápida privatización del transporte, los servicios y el agua; y también después del Tsunami asiático por “el énfasis que dio a la rehabilitación de las empresas comerciales como las granjas de camarones y los recursos turísticos.” Bello dice que la recuperación y ayuda a largo plazo “debería estar manejada por un consorcio dirigido por las agencias de la ONU, y que el papel y los programas del Banco Mundial deberían ser fijados por este grupo.”