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Evaluación dice que la investigación del Banco Mundial 'no es ni remotamente confiable

19 February 2007

La evaluación de un panel de autodenominados ‘académicos superestrellas’ arroja dudas sobre la independencia y confiabilidad de la investigación del Banco Mundial. Sin embargo, al no tratar los problemas fundamentales del papel del Banco en la investigación del desarrollo, ha desaprovechado la oportunidad de dar una clara señal a los donantes para que pasen su apoyo a las instituciones nacionales de investigación sobre el desarrollo.

La evaluación cubre la investigación del Banco llevada a cabo en la Vicepresidencia de Desarrollo Económico del Banco Mundial (DEC), en las regiones, en los departamentos temáticos, en el Instituto del Banco Mundial y en la investigación hecha por consultores – en el período entre 1998 y 2005. Dirigida por Angus Deaton, Profesor de Economía de la Universidad de Princeton, la evaluación dice que en su mayor parte, los investigadores del Banco “han realizado un trabajo encomiable al satisfacer las muchas demandas potencialmente inconsistentes que se les hacen.” “Mucho de lo que leímos fue de gran calidad”, dicen los autores del informe.

Sin embargo, estos elogios son escasa recompensa ante lo que sigue. Según el informe “gran parte de la investigación es indistinguible y no está bien dirigida ni a las preocupaciones académicas ni a las políticas.” En ese trabajo ‘indistinguible’, los evaluadores encontraron investigación errada técnicamente y en algunos casos fuertes posiciones políticas sin apoyo de evidencia.” En algunos casos, “el Banco hizo proselitismo con nuevo trabajo selecto en publicaciones y discursos políticos importantes sin información apropiada sobre su confiabilidad.” La consiguiente letanía de críticas es fulminante:

  • Nuevos métodos de investigación han sido promovidos “sin una adecuada evaluación”;
  • Muchos investigadores del Banco tratan de probar la causalidad manipulando los modelos económicos; según los evaluadores, ellos “parecen creer que la atribución de causalidad puede resolverse técnicamente”;
  • En algunos casos, “se citan tanto a sí mismos que llegan al nivel de la parodia”; y
  • Es extraordinario que existan tan pocas obras que se hayan preparado en conjunto con investigadores de países en desarrollo que no sean del Banco.”

Los evaluadores proponen varias razones para explicar las crisis. Lo más condenatorio para la gerencia senior del Banco es el hallazgo de que los investigadores “son presionados por la presidencia del Banco y por todos lados para no decir cosas que vayan directamente en contra de la línea política general del Banco.” Se escogen los investigadores de acuerdo con equipos de país que buscan “una respuesta en especial, o a un investigador que ellos conocen y con quien les gusta trabajar, o tal vez a alguien que se sabe no va a causar revuelos.” Los mismos investigadores dicen que es común que les digan “debemos hacer una evaluación para demostrar que el programa X funciona.”

Esta evidencia está respaldada por las entrevistas con antiguos jefes de investigación del Banco quienes se quejan diciendo: “existía un enorme volumen de interferencia por parte de la gente de relaciones públicas, especialmente después de que Wolfensohn asumió la presidencia; la investigación no debía ofender a las ONGs, y tampoco darles material que ellas pudieran utilizar en contra del Banco.” El antiguo Economista senior del Banco, Joseph Stiglitz, añadió que durante la crisis financiera asiática “la creencia de que ciertas políticas siempre funcionaban hizo que no se formularan las preguntas más pertinentes sobre cuándo no trabajaban las políticas.”

Intentos del Banco de silenciar a los críticos

El Boletín 53 contiene una versión abreviada del artículo: Investigación, conocimiento y el arte del ‘mantenimiento del paradigma’: La Vicepresidencia de Desarrollo Económico del Banco Mundial (DEC), por la Profesora Robin Broad de American University. Este artículo fue originalmente publicado en la copia de agosto del 2006 de Review of International Political Economy. Antes de su publicación Daniel Lederman y Martin Ravallion de la DEC escribieron a la Junta de la revista poniendo en duda la calidad y veracidad del artículo de Broad calificándolo como ” un pobre artículo’. El Comité editorial de la revista, sin embargo defendió su decisión de publicar el artículo de Broad y ofreció al Banco la oportunidad de debatirlo con Broad en las páginas de la revista. Viendo que la evaluación oficial iba a publicarse en cualquier momento, no fue sorprendente ver que rechazaron la oferta.

Día-D para Dollar

Los ejemplos dados de la mejor investigación del Banco incluyen varias escogencias controversiales (ausentismo de maestros, evaluación de proyectos utilizando ensayos seleccionados al azar, y las encuestas El Clima de la Inversión y Hacer Negocios) así como también trabajo estadístico básico con los Indicadores del Desarrollo Mundial.

Cuando se pidió a los evaluadores que señalaran los peores ejemplos, estos escogieron algunas de las investigaciones de más alto perfil llevadas a cabo por el Banco durante la última década. Por ejemplo, el documento de Dollar y Burnside: Ayuda, políticas y crecimiento, el cual ha sido repetidamente citado para defender el aumento del apoyo a los países considerados como que tienen ‘buenas políticas’: “Creemos que el Banco fue imprudente al darle tanta importancia a un documento cuya evidencia es tan poco convincente.” Las implicaciones para el Banco, dicen los evaluadores, son alarmantes: “una vez que la evidencia se elige selectivamente sin la discusión de soporte, y se suspende selectivamente el escepticismo empírico, la credibilidad y utilidad de la investigación del Banco se ve amenazada.”

La investigación gravemente sesgada de Dollar y Kraay, alimentó los argumentos del Banco de que los países que habían liberalizado su comercio habían tenido mayor reducción de la pobreza: “Gran parte de esta línea de investigación parece tener tan profundas fallas que, en el momento, los resultados no pueden considerarse ni remotamente confiables.” Uri Dadush, el Director Internacional del Comercio, estará sin lugar a dudas mirando sobre el hombro durante este año, en la medida en que los evaluadores encuentran que, además de la abogacía mal encaminada, el trabajo del comercio del Banco por lo general “no ha dirigido suficientemente los efectos del comercio sobre la pobreza”, y que ha estado dominado por modelos arcaicos de equilibrio general computable. La investigación disidente llevada a cabo dentro del Banco, como la de Branko Milanovic, ha sido “ignorada” rutinariamente (ver Boletín 30). Esto repite las críticas hechas al Banco Mundial el año pasado en una evaluación llevada a cabo por el Grupo Independiente de Evaluación (ver Boletín 50).

Otras investigaciones del Banco que han recibido fuertes críticas incluyen las de:

  • Las pensiones y el seguro – “Los errores analíticos a los que se refieren [los críticos] son aquellos que pueden ser bien entendidos un estudiante de primer año en economía.” La crítica de la posición sesgada pro-privatización del Equipo de la Reforma de Pensiones del Banco, es un eco de otras críticas expresadas en dos informes internos previos del Banco: ‘Manteniendo la Promesa de la Seguridad para la Tercera Edad’, por el Departamento Latinoamericano del Banco y la evaluación del año pasado de la asistencia del Banco a la reforma de las pensiones, hecha por el IEG (Grupo de Evaluación Independiente del Banco Mundial – Independent Evaluation Group of the World Bank). La oposición de los sindicatos a la política de pensiones del Banco fue rechazada inicialmente, sin embargo, ya se programó una conferencia en el 2008 para que el Banco revise esa política;
  • El mapeo de la pobreza – la investigación dice: “Recomendamos que este trabajo sea suspendido hasta que los problemas estadísticos sean resueltos”, y
  • Guerra civil – al trabajo de Paul Collier “le falta un marco de trabajo conceptual apropiado y empírico.”

Los Informes sobre el Desarrollo Mundial escapan el cuchillo

La supervivencia del informe anual estrella del Banco, el Informe sobre el Desarrollo Mundial (WDR, sigla en inglés), también fue puesta en duda por los comentarios de los evaluadores. Las entrevistas con antiguos jefes de investigación del Banco confirman las peores sospechas de los críticos del Banco de que los WDRs “eran un buen ejemplo de investigación donde las conclusiones eran premeditadas o habían sido negociadas de antemano.”

Mientras los evaluadores dicen que los WDRs son valorados por dar un resumen comprensivo de la literatura y por su “alcance académico”, estos ejercicios anuales tan costosos tienden a minimizar los intercambios políticos críticos, se superponen demasiado de año a año, y son estropeados por la pobre edición y presentación. Sobre el WDR 2005 respecto al clima de inversiones (ver Boletín 42), la evaluación dijo que “es casi una caricatura del punto de vista de que todo es importante.” “Si hay prioridades éstas son vagas y constantemente cambiantes”, además, el informe de los evaluadores anota que “virtualmente cada aspecto concebible de las instituciones sociales, políticas y económicas de un país afectan su clima de inversiones.”

Los evaluadores anotan con preocupación la ausencia de una evaluación sobre el impacto o la utilidad de los WDRs. En sus recomendaciones consideran la publicación cada dos años, pero al final, se refieren a la importancia de los WDRs como un vehículo anual de alto perfil para la investigación del Banco. Respecto a los otros informes de alto perfil del Banco, la evaluación dice que “el Banco produce demasiados informes que son excesivamente largos (y a veces imposibles de leer) los cuales son dirigidos claramente a quienes elaboran las políticas, aunque es poco probable que estos los lean.”

¿Una oportunidad perdida?

Es bastante sorprendente ver, después de lo anterior, que los evaluadores recomiendan dar más apoyo a la investigación del Banco, a través de la creación de un departamento de investigación. Ellos recomiendan el establecimiento de un “fondo de investigación” tomado de las ganancias retenidas del Banco – es decir, que los fondos se tomen de los intereses pagados por los países en desarrollo. Otras recomendaciones más útiles incluyen: Más presencia de investigadores de países en desarrollo y apoyo a instituciones de investigación en los países en desarrollo; la creación de un mecanismo de pares para resultados de investigación; y un manejo financiero de la investigación que sea más eficaz – cortando la cantidad de largos informes estrella y mejorando los que quedan.

No es sorprendente ver que el Banco recibió calurosamente las sugerencias sobre el aumento de la financiación para la investigación. François Bourguignon, el Economista senior del Banco rechazó la descripción de la Evaluación de ‘indistinguible’. El Banco dijo que está de acuerdo con la recomendación de construir la capacidad de investigación en los países en desarrollo por lo que “aumentará sus esfuerzos.” No hubo comentarios sobre la recomendación de empezar la revisión de pares para la investigación del Banco, y respecto a la sugerencia de cortar sus mayores publicaciones, el Banco dijo que “exploraría los abordajes para reducir el volumen de los informes cuando fuere posible.”

Al tiempo que esta evaluación ha arrojado luz respecto a una serie de preocupaciones, otros problemas más serios no fueron tratados. Dos funcionarios de DEC, el Economista Vijayendra Rao y el Sociólogo Michael Woolcock, llaman la atención sobre el hecho que “la economía no debería tener (como sucede en el Banco actualmente) un casi completo monopolio para determinar el contenido y la validez de la investigación del desarrollo.” Rao y Woolcock critican la metodología de la evaluación en su propio equipo debido a la completa ausencia de otros profesionales diferentes a los economistas. Ellos urgen al Banco a “trabajar con otras alternativas diferentes a las de los puntos de vista dominantes sobre la investigación del desarrollo” y a expandir el número de empleados con otras especialidades aparte de la economía.

Aún más fundamental es la creencia de David Ellerman, erudito visitante de la Universidad de California y consejero del antiguo Jefe de Economía, Joseph Stiglitz, de que la raíz del problema está en la posición del Banco al tomar partido, pues se contradice su posición como organización neutral de investigación: “Si alguna universidad fuera a tomar una posición oficial sobre ciertos asuntos en la Física, la Biología o las Ciencias Sociales, esto distorsionaría rápidamente la investigación futura de los miembros de las facultades ya que cualquier hallazgo sería ’embarazoso’ para la universidad.”

Lo cual nos trae de nuevo a la pregunta de si el Banco debería jugar el papel de ‘banco de conocimiento’ del desarrollo global. Con base en resultados similares a los de la evaluación oficial, y además basada en una investigación independiente, Robin Broad de American University (ver Boletín 53) concluye diciendo: para quienes apoyan al Banco “estarían utilizando mejor su dinero al apoyar instituciones independientes de investigación que están realizando un debate sobre el desarrollo mucho más estimulante y diverso.”