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Países en desarrollo dicen que la investigación de comercio del Banco es “enga&n

19 February 2007

El Banco Mundial ha sido recibido críticas de países en desarrollo, economistas y ONGs a causa de un documento que trata los impactos sobre la pobreza de las medidas de ‘productos especiales’ (‘special products’).

Las reglas para la operación de los productos especiales son un tema central de desacuerdo en la vuelta actual de negociaciones multilaterales de comercio con la Organización Mundial del Comercio (OMC). La propuesta de los productos especiales dirigida por el Grupo de los 33 (que comprende a 46 países en desarrollo) permitiría a los gobiernos excluir hasta el 10 por ciento de las tarifas de importación asignadas a ciertos productos según acuerdos de cortes globales, e imponer límites a cortes de un 10 por ciento adicional. Estas excepciones estarían basadas en un criterio convenido para una selección de productos tales como las formas de vida, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural.

El documento del Banco Mundial sobre este asunto es de Maros Ivanic y Will Martin, fechado el 10 de septiembre del 2006, con implicaciones de productos agrícolas especiales para la pobreza en países de bajos ingresos, está basado en escenarios que suponen un 50 por ciento de alza en el precio de un grupo de productos y utilizó análisis de cuatro países. Además llegó a la dramática conclusión de que este aumento de precios resultará en un “gran aumento de la pobreza, suficiente en algunos casos para deshacer décadas del progreso del desarrollo.”

Los países en desarrollo y los académicos de Ginebra fueron muy críticos de este documento – anotando que el escenario del alza de precios era muy poco realista, que los productos utilizados en el análisis eran incorrectos y que uno de los países escogidos ni siquiera era elegible para utilizar la previsión de los productos especiales.

Ellos también llamaron la atención sobre el hecho de que el principal escenario sobre el cual se basaban las dramáticas afirmaciones del Banco, era el de un alza de un 50 por ciento en los cultivos de exportación – algo imposible de conseguir por parte de una política de tarifas.

A principios de octubre del 2006, el G-33 escribió al Presidente del Banco, Paul Wolfowitz, quejándose porque este documento tenía “un análisis y suposiciones fundamentalmente erróneas” y “exhibía una falta de comprensión sobre los detalles de las negociaciones OMC, lo cual a su vez implicaba un fracaso del equipo de comercio del Banco para tratar con quienes elaboran las políticas de comercio en los países en desarrollo.” Los contactos de los países en desarrollo en Ginebra están preocupados por el uso político percibido y por el momento de aparición de la primera publicación de este documento – con reportes de que está siendo utilizado por oficiales de EUA en reuniones informales de negociaciones. También coincide con la crítica posición asumida por oficiales del Banco Mundial hacia ciertos productos en las negociaciones formales con la OMC en octubre del 2006.

El Economista senior del Banco, François Bourguignon, replicó al G-33 en noviembre del 2006, diciendo que la versión del documento a la cual se referían era solo un borrador, que “había atraído muchos valiosos comentarios”, los cuales se habían utilizado para producir una nueva versión. Bourguignon dijo que este documento revisado pasará a través de un proceso anónimo de referencia antes de ser publicado como un documento de trabajo oficial.

Las dramáticas afirmaciones del documento original se han suavizado, y los autores ahora alegan que “el aumento de la pobreza será más frecuente y mayor que sus reducciones.” Sin embargo, todos los escenarios contenidos en el documento todavía están ahí – incluyendo el escenario basado en un 50 por ciento de alza de precios para los cultivos de exportación. El G-33 dijo que “están desalentados de ver que el borrador del documento revisado continúa siendo esencialmente igual” e hizo un llamamiento al Banco Mundial para que “llevara a cabo un estudio más útil” que “no buscara difundir resultados engañosos.”

Sandra Polaski, Economista especializada en Comercio, del Fondo Carnegie para la Paz Internacional (Carnegie Endowment for International Peace), en sus comentarios del documento revisado cuestionó la razón por la cual los autores encontraron que el aumento de los precios agrícolas también aumentaba la pobreza mientras que en la investigación previa más bien reducía la pobreza (ver por ejemplo, Agricultural trade reform and the Doha development agenda, Anderson, Martin et. al., Nov. 2005). Ella sugiere que puede ser el resultado de “una muestra no representativa de países, de lo poco acertado de la canasta de productos seleccionados, o de errores en los detalles específicos del experimento.”

Polaski afirma que “una solución de ‘una talla sirve a todos’ de la fórmula de la reducción de tarifas sin una suficiente flexibilidad a nivel de país es una medida que ciertamente aumentaría la pobreza en por lo menos algunos de los países.” La propuesta del G-33 por otro lado, es la de “una respuesta cuidadosamente adaptada que pediría un modesto grado de flexibilidad para evitar semejante resultado.”

El mismo Grupo de Evaluación Independiente del Banco encontró que éste había fallado al no dar suficiente énfasis a la pobreza y a los efectos de distribución de la reforma de la política comercial (ver Boletín 50). En vista de la candente crítica lanzada a la investigación sobre comercio del Banco en la reciente evaluación de la investigación del Banco (ver Boletín 54) se deben hacer serios cuestionamientos sobre si los fondos para la investigación del comercio estarían mejor utilizados en otra parte.