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El Banco como jugador y árbitro en la autopista a Accra

11 abril 2008


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Por Lucy Hayes, Eurodad

La reunión de las Naciones Africanas acaba de terminar y Ghana será anfitriona de otros dos eventos internacionales este año: La Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UN Conference on Trade and Development) que se realiza cada cuatro años en abril, y el Foro de Alto Nivel sobre la Efectividad de la Ayuda (High Level Forum on Aid Effectiveness) en septiembre del 2008. El Banco Mundial ha asumido los roles de jugador y de árbitro en relación con la efectividad de la ayuda, lo cual ha provocado fuertes reacciones de parte de los grupos de la sociedad civil, los cuales afirman que el juego está viciado. El Banco está muy involucrado con el proceso de monitorear los compromisos y muy presente en el período previo a la reunión en Ghana.

La Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD – Organisation for Economic Cooperation and Development) en el Foro de Alto Nivel sobre la Efectividad de la Ayuda, estará revisando el progreso de acuerdo con la Declaración de París 2005, y formulará los compromisos en las áreas más necesitadas. El Banco Mundial ya firmó hasta 56 compromisos y 12 metas para el 2010, los cuales ya fueron convenidos con la mayoría de los donantes y con muchos gobiernos receptores de la ayuda. La encuesta de línea de base del 2006 para monitorear el progreso muestra que «el Banco Mundial tiene algunas marcaciones relativamente buenas comparado con otros donantes, tales como dar apoyo al presupuesto, o «ayuda con base en el programa.» Es solo un poco mejor que otros en promedio en el desembolso oportuno del dinero y en el uso de los sistemas financieros de los países en desarrollo. Sin embargo, el Banco no tiene una buena marcación respecto a la asistencia técnica y la coordinación de misiones a los países.

Las reglas de juego de la Declaración de París son favorables para el Banco. Aunque actúa de jugador, el Banco Mundial también hace de árbitro en relación con tres metas. Estas son las metas relacionadas con el manejo de la financiación pública, el sentido de pertenencia y los resultados. A pesar de la influencia del Banco, especialmente en las dos últimas áreas, la institución evita el escrutinio de sus propias acciones.

Los donantes se monitorean ellos mismos, mientras que los receptores son monitoreados por el Banco Mundial y por otros

En la primera meta, el controversial sistema de marcación del Banco, conocido como la Evaluación Institucional y de Políticas de País (CPIA – Country Policy and Institutional Assessments) (ver Boletín 52), es utilizado para medir la calidad de los sistemas de manejo de la financiación pública en los países en desarrollo. Estos se evalúan utilizando los resultados de la marcación CPIA, o sea «la calidad del manejo financiero y presupuestal.»

La segunda meta evaluada por el Banco es el sentido de pertenencia. Se considera que el sentido de pertenencia existe cuando los países en desarrollo ejercen un liderazgo efectivo sobre sus políticas y estrategias de desarrollo y además pueden coordinar las acciones. Los indicadores y el proceso para medir el éxito son circulares. El Banco decide la marcación de los países en desarrollo de acuerdo con la operatividad de su documento de la Reducción Estratégica de la Pobreza (PRSP – Poverty Reduction Strategy Paper). Es sorprendente ver que ninguno de los países ha alcanzado la marcación superior, es decir ninguno ha llegado a tener un PRSP «sostenible» y se considera que solo 8 de un total de 62 países ha logrado «desarrollar» su PRSP. Al mismo tiempo no existe un indicador para medir lo que el Banco (y los otros donantes) deberían hacer para facilitar el sentido de pertenencia, tal como finalizar la condicionalidad política.

La tercera área medida por el Banco es particularmente problemática. Ésta se refiere a la medida en que la ayuda es implementada con enfoque en los resultados deseados. A pesar de que tanto los donantes como los países en desarrollo se han comprometido a prestar más atención a los resultados de sus intervenciones, el indicador para medir el progreso es únicamente para los países en desarrollo, y además es juzgado solo por el Banco.

Utilizando una revisión de su Informe de Progreso 2005 del Marco de Desarrollo Integral (2005 Comprehensive Development Framework progress report), el Banco examina la calidad de los marcos de desempeño de los países en desarrollo – basándose en la calidad de los datos estadísticos disponibles, en el acceso de los actores a la información y en la coordinación del monitoreo y la evaluación. El Banco, junto con otros donantes juega un papel de liderazgo al decidir las condiciones e indicadores de estos marcos de evaluación del desempeño, y frecuentemente en forma poco transparente. Es irónico por lo tanto, que el mismo Banco juzgue la calidad de esos mismos marcos. Es interesante ver que ningún país alcanzó la marcación más alta y que solo Tanzania, Uganda y Mozambique lograron la segunda.

Un nuevo Informe de la Red Europea de Deuda y Desarrollo (EURODAD – European Network on Debt and Development): ‘Cambiando la Jugada’ (Turning the Tables) muestra los puntos de vista de la sociedad civil y de los países del Sur sobre la efectividad de la ayuda. El Informe dice que: «El actual proceso de monitoreo para la Declaración de París sobre la Efectividad de la Ayuda y el Derecho al Desarrollo (The París Declaration on Aid Effectiveness and the Right to Development) es asimétrico – los donantes se monitorean ellos mismos, mientras que los receptores son monitoreados por el Banco Mundial y por otros.» Las Organizaciones de la Sociedad Civil (CSOs – Civil Society Organizations) se están movilizando en todo el mundo para lograr que la ayuda sea más eficiente. Más de 380 organizaciones en más de 80 países ya firmaron el documento de posicionamiento para una Mejor Ayuda (Better Aid): El Reto de la Sociedad Civil al Foro de Alto Nivel sobre la Efectividad de la Ayuda del 2008 en Accra.

Al mismo tiempo, las negociaciones están en curso para convenir el texto del Comunicado que las/los Ministros de Desarrollo anunciarán en Accra como resultado de la conferencia: La Agenda para la Acción de Accra. Los países en desarrollo han señalado seis prioridades: la condicionalidad, el desarrollo de las capacidades, los incentivos para el buen desempeño (para las agencias donantes), la división del trabajo/complementariedad, que la ayuda sea predecible, y la ayuda sin condiciones. En Banco dice que está de acuerdo con estas seis propuestas en principio – lo difícil está en cómo se manejarán los detalles. Algunos donantes quieren asegurarse de que no se hagan promesas detalladas, solo discusiones vagas para identificar los «principios de la mejor práctica», al tiempo que otros están presionando para que haya acuerdos sobre acciones concretas.

El Banco ocupa la posición central en el Comité Ejecutivo del Foro de Alto Nivel, junto con los representantes de la OCDE, y del Gobierno de Ghana. El Banco consiguió irritar tanto a los miembros de su equipo como a los del otro lado en junio del 2007, al producir unilateralmente un «borrador cero» del Comunicado, pateando la bola antes de que se iniciara el partido. El partido empieza de nuevo, pero todavía está por verse qué tanto podrán los países en desarrollo conseguir, o cómo conservar la bola en el período anterior al evento de Accra.