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La nueva arquitectura internacional:

Abundancia de modelos alternativos

9 diciembre 2008


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Incluso aquellos responsables de crear y salvaguardar el sistema económico están de acuerdo en que todo el sistema debe ser reconsiderado. Simon Johnson, antiguo economista jefe del FMI declaró que "las cartas están sobre la mesa" y el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dijo: "no debe haber tabús." Será de gran importancia ver qué ideas tiene más crédito durante los próximos meses.

¿Una Autoridad Monetaria Global?

Jeffrey Garten, profesor en Yale University, dice: "El actual aparato institucional global lamentablemente es incapaz de supervisar el sistema financiero en evolución. El Fondo Monetario Internacional no es pertinente en esta crisis, el grupo de las siete naciones industriales a la cabeza carece de legitimidad… y el Banco Internacional de Convenios (BIS) no tiene un rol operacional. Por otro lado la Reserva Federal de Estados Unidos está demasiado agobiada para actuar como un banco central global. El vacío en el centro es peligroso para todos."

Su propuesta de una Autoridad Monetaria Global (GMA – Global Monetary Authority) serviría para: "reasegurar o descontar ciertas obligaciones de los bancos centrales," para escudriñar las actividades normativas de las autoridades nacionales (con más poder del que tiene el FMI), y para supervisar la implementación de un número limitado de normas globales. "También actuaría como una ‘corte de bancarrotas’ para las compañías globales."

¿Qué hacer sobre los bancos?

Otros han propuesto una nueva institución internacional que se encargue de la normatividad bancaria y de la supervisión. Esta idea es apoyada por la ONG británica Oxfam: "Esta nueva institución actuaría en forma contra cíclica, asegurándose de guardar dinero durante los buenos tiempos, para liberarlo durante los tiempos lentos y así minimizar las explosiones y colapsos. Deberá ser comprensiva. La nueva normatividad debería cubrir no sólo a los bancos sino también al sistema financiero paralelo, incluyendo a los fondos de inversión libre, y a los fondos privados equitativos."

Barry Eichengreen, profesor de la Universidad de California, apoya esta idea con un formato modificado "es decir, un acuerdo voluntario sólo para aquellos países cuyas instituciones financieras estuvieran buscando acceso a los mercados extranjeros. Él propone que la supervisión y normatividad sean obligatorias, pero que no haya reglas duras para "permitir que las normas sean adaptadas a la estructura de los mercados financieros individuales."

Paul de Grauwe, de la Universidad de Lueven en Bélgica, aboga por "un regreso al sistema bancario estrecho" (narrow banking), o sea, límites más estrictos para los bancos comerciales, para evitar que inviertan en valores netos de renta variable, en instrumentos financieros derivados y en productos financieros estructurados. Las instituciones financieras que no se declaren como bancos comerciales tendrán que asegurarse de que la duración de sus pasivos sea por lo menos tan larga como la duración de sus activos.

Los funcionarios estadounidenses han echado un baldado de agua fría a tales propuestas. Los mayores bloqueadores pueden ser Estados Unidos y el Reino Unido, los países con los más grandes sectores financieros.

¿El FMI al rescate?

En septiembre de 2008, en la cúspide del pánico financiero, los ex directores generales del FMI, Horst Kohler y Michel Camdessus, pidieron que se fortaleciera el Fondo. No hay que sorprenderse de que el director general del FMI, Dominique Strauss-Kahn, apoye la idea entusiastamente. "Las finanzas deben ser controladas", dijo. "Estamos listos para hacerlo si alguien nos da el mandato".

El primer ministro británico, Gordon Brown, lleva años pidiendo un "sistema de aviso temprano" para detectar los problemas antes de que estos empiecen. Sin embargo, la propuesta no va más allá de asegurarse de que los reguladores de los bancos nacionales y los supervisores se comuniquen entre sí, a través del FMI. Semejante acercamiento de "cuerpo de supervisores" haría muy poco para regular la actuación a través de las fronteras, y no haría nada para enfrentar los organismos no regulados. De hecho el Reino Unido jugó un papel decisivo al debilitar la posición conjunta de la Unión Europea antes de la Cumbre G20, asegurándose de que cualquier mención de ‘regulación’ fuera modificada.

El FMI ha sido objeto de críticas y ha sido culpado por los problemas por los países en desarrollo y por muchos otros. Hasta el antiguo economista jefe del FMI, Raghuram Rajan, critica el rol del FMI en la crisis hasta el momento: "El Fondo ha brillado por su ausencia. "La declaración de los ministros de finanzas de la Commonwealth, justo antes de las reuniones anuales culpó la falta de vigilancia de las economías ricas por parte del FMI: [Éste]"Continuó con su papel tradicional de aprobar las acciones de los G7 después del hecho". En la ausencia de un verdadero poder para disciplinar a los países ricos, no está claro cómo el FMI podría ser más efectivo de lo que es.

¿Qué hacer con las divisas?

Vijay Joshi y David Vines de la Universidad de Oxford ponen la responsabilidad de la crisis a la puerta del sistema monetario y no el financiero, pero es poco probable que su prescripción cuente con el apoyo chino, un jugador central en la negociación de cualquier nuevo sistema. Ellos piden que el FMI "determine el valor de las tasas de cambio para los países" y que "tenga el poder de pedir a los países que no intervengan en determinadas formas para poner sus tasas de cambio fuera de esos valores fundamentales." Esto también necesitaría que el FMI tuviera el poder de crear su propia divisa. Harold James de la Universidad de Princeton repitió su idea de que el FMI actúe como gerente de las reservas extranjeras (ver Boletín 59). Ambas ideas requerirían que los países en desarrollo recobraran la confianza en el FMI, mediante por lo menos, una reforma gubernamental significativa.

La región asiática ya se adelantó para crear una reserva, creando de hecho el Fondo Monetario Asiático (Asian Monetary Fund) (ver Boletín 61). Tailandia se comprometió a lanzar formalmente la multilateralización de la Iniciativa Chiang Mai ahora llamada "Fondo Común de Reserva Autogestionado" durante su presidencia del ASEAN en el 2009.

Alternativas centradas en la gente

La mayoría de las ideas de la corriente central no están a la altura de las ambiciosas metas de los movimientos sociales y las ONGs. El Congreso Internacional de Sindicatos (ITUC – International Trades Union Congress) publicó su ‘Declaración de Washington’ justo antes de la Cumbre G20, pidiendo "un final a la ideología de los mercados financieros sin controles." El ITUC pone la mira especialmente en la desigualdad: "El nuevo sistema de gobierno económico" debe asegurar un crecimiento más equilibrado de la economía global entre las regiones, tanto como dentro de los países, entre el capital y el trabajo, entre quienes ganan mucho y quienes ganan poco, entre las personas ricas y las pobres y entre los hombres y las mujeres."

Ha habido una avalancha de exigencias de parte de las ONGs, incluyendo a la red europea ATTAC, la red global BankTrack, a los grupos que participaron en los eventos alternativos de la gente en la Cumbre Asiático-Europea en Beijing, a la red de Veedores de las IFIs, y a los activistas de la deuda.

Todos los mensajes tienen algo en común. Primero, el gobierno del sistema financiero global, incluyendo las negociaciones sobre su reforma, debe ser mucho más democrático e incluyente, y debe rendir cuentas. El sistema económico ya no puede existir solamente sobre la base de la ganancia, sino que también se debe enfocar en la igualdad, la estabilidad, la justicia y el comportamiento justo. Y finalmente, la sostenibilidad ambiental tiene que estar en el centro de cualquier nueva arquitectura, para que tanto los estímulos a corto plazo como las inversiones a largo plazo sean dirigidos a crear economías bajas en carbono.

Impulsando el cambio: Cómo puedes participar

Además del desarrollo y el debate sobre las ideas y las propuestas, como las ya mencionadas, las ONGs y organizaciones de la sociedad civil están activamente desarrollando estrategias, haciendo cabildeo, desarrollando campañas y movilizando a las personas para asegurarse de que la reforma de la arquitectura financiera global ponga a las personas y al planeta primero.

A nivel internacional, ya se organizaron declaraciones para recoger firmas, las cuales son apoyadas por cientos de organizaciones y redes de trabajo a través del mundo. También hay activos listservs de activistas a nivel nacional, internacional y europeo, para compartir información y discutir estrategias e ideas. Puedes visitar el vínculo abajo para ver la información y la página web actualizada.

www.brettonwoodsproject.org/BW2