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No hay mucho en oferta para que los países pobres enfrenten la crisis

23 April 2009

Las personas más pobres del mundo están siendo golpeadas por una crisis de la que no son responsables. Los países de bajos ingresos estarán enfrentando un vacío de financiación de miles de millones de dólares este año.

Ya se han utilizado más de $2 billones para fortalecer las economías del Norte y los mercados emergentes. Sin embargo los países ricos solo se han comprometido con un poco más del 5 por ciento de la financiación adicional para el desarrollo requeridos para compensar a los países de bajos ingresos por el choque que están enfrentando debido a esta crisis.

Los efectos de la crisis

Los pronósticos económicos para el 2009 han sido revisados repetidamente a la baja y es claro que las personas pobres del mundo están siendo golpeadas en peor forma por una crisis de la que no son responsables. De acuerdo con el Banco Mundial, 53 millones de personas caerán en la pobreza extrema en el 2009. El presidente del Banco, Robert Zoellick, afirmó en una conferencia antes de la Cumbre G20 que ”de “200.000 a 400.000 bebes morirán este año debido a la disminución del desarrollo."

Un documento del FMI en marzo de 2009, dice que los países de bajos ingresos necesitarían $216 mil millones para cubrir el impacto de su balanza de pagos durante el 2009. El Banco presentó una cifra mucho mayor el 8 de marzo de 2009, estimando que los países en desarrollo pueden enfrentar un vacío financiero de $270 mil millones a $700 mil millones. De acuerdo con los estimativos de la ONU, la financiación necesitada para enfrentar los efectos de la crisis puede llegar a $1 billón.

Un informe reciente de ActionAid sugiere que solo los países africanos enfrentarán una verdadera caída de sus ingresos de $49 mil millones entre 2007 y finales de 2009. Christian Aid dijo, “Los países pobres que ya fueron golpeados por el elevado precio de los alimentos y el combustible que disparó la inflación, y causó la escasez de alimentos y la hambruna generalizada, solo pueden mirar indefensos a medida que la demanda de sus exportaciones cae y los envíos vitales de los familiares que trabajan en el mundo industrializado rápidamente disminuyen.”

¿Qué hay en oferta?

La mayoría de los países de bajos ingresos tienen un espacio fiscal muy limitado para reaccionar ante las crisis y por ello necesitan ayuda externa. Hasta el momento los países ricos no se han comprometido para proveer nuevas finanzas que les permitan a estos países responder a sus necesidades. Los líderes G20 en la Cumbre de Londres reafirmaron sus compromisos de ayuda pasados y sugirieron la facilitación de “los bancos multilaterales de desarrollo (MDBs) para ayudar a enfrentar los efectos de la crisis en los países en desarrollo.”

según los cálculos de Eurodad publicados antes del la Cumbre del G20, el Banco y el Fondo estaban planeando solo proveer $12 mil millones a los países más pobres del mundo en 2009. Cálculos preliminares sobre el $1.1 billón para el FMI y el Banco anunciados en Londres (ver Artículo 1) muestran que las IFIs podrían canalizar eventualmente hasta $50 mil millones a los países de bajos ingresos. Sin embargo, realmente ninguna parte de esos fondos son adicionales a los que ya habían sido prometidos por las instituciones multilaterales y los gobiernos ricos antes de la crisis.  Obviamente esto no responde a las necesidades de los países pobres y si el desembolso se hace durante varios años, la suma disponible para 2009 sería mucho más baja.

Los líderes G20 también se comprometieron a generar “recursos disponibles para la protección social de los países más pobres [a través de] el Marco de Vulnerabilidad del Banco Mundial." Este marco consiste de tres iniciativas principales, incluyendo el Marco de Financiación de la Vulnerabilidad (VFF – Vulnerability Financing Framework), una Plataforma Infraestructural para Recobrar Activos (INFRA plus energy – Infrastructure Recovery Assets Platform), y la Plataforma del Sector Privado (PSP – Private Sector Platform).

El VFF incluye recursos de la Respuesta Global a la Crisis Alimentaria enfocada en la agricultura (Global Food Crisis Response); la Facilidad Rápida de la Asociación de Fomento Internacional (IDA – International Development Association) Facilidad con recursos del dinero existente de la IDA para países de bajos ingresos; y el recientemente creado, Programa para la Respuesta Social Rápida (Rapid Social Response Program) – el cual provee empleo por medio de programas de trabajo público, además de las redes de seguridad social. 

El Banco Mundial estima que la IDA (su brazo concesionario para los países de bajos ingresos), este año utilizará  $1 mil millones más que en el 2008. Este aumento es el resultado de un reabastecimiento históricamente alto de la IDA que concluye en el 2008, más bien que un aumento intencional debido a la crisis. Además, una parte de estos paquetes es el dinero ‘anticipado’  – o sea, gastos que se adelantan y por lo tanto ese dinero no estará disponible en los años futuros. El Banco está planeando adelantar $2 mil millones de sus recursos de la IDA en esta forma.

Todos los anteriores no son solo fondos ya adjudicados, sino que también crearán un vacío financiero en los años futuros a menos de que los gobiernos lleguen a una solución, como el adelantar el reabastecimiento de la IDA por un año. Todavía no se sabe si parte del $100 mil millones que los líderes G20 urgieron financiar de los MDBs puedan ser utilizados para llenar este vacío. De acuerdo con fuentes del Banco, algunos países de bajos ingresos no están muy dispuestos a solicitar el dinero adelantado debido a la amenaza de los vacíos futuros.

Otra parte de estos fondos ya estaba presupuestada como ayuda para el desarrollo antes de que se diera la crisis, pero ahora se les denomina como fondos para respuesta a la crisis. Este es el caso de los fondos del Banco que fueron separados en el 2008 para responder a la crisis alimentaria, pero que ahora se les ha recategorizado como respondiendo a la crisis financiera, bajo el recientemente creado Fondo de Vulnerabilidad.

Más de la mitad de los $12 mil millones para los países pobres este año es financiación canalizada por el FMI. Una buena parte de estos fondos serán utilizados para cubrir el impacto de las posiciones de reservas de los países de bajos ingresos, y por lo tanto, no serán bombeados en la economía real para estimular el crecimiento y la creación de empleos, o para apoyar las redes de seguridad para las personas más vulnerables.

En una declaración conjunta sobre la financiación de emergencia publicada a finales de marzo de 2009 por ONGs británicas, se dice que “el reempaque de los presupuestos de ayuda hacia nuevos fondos y programas no va a ser suficiente para ayudar a los países a resolver los enormes vacíos financieros, y menos aun a realizar las políticas necesarias para estimular sus economías. Se deben facilitar a los países en desarrollo los fondos de emergencia necesarios para conseguir los tipos de políticas contracíclicas actualmente usadas por los países ricos.”

¿Qué se necesita?

Cualquiera que fueren los fondos disponibles, las instituciones financieras internacionales tienen que tomar medidas inmediatas para asegurarse de se canalice el dinero para reducir la pobreza.

La Carta de Financiación Responsable de Eurodad muestra el tipo de principios que las organizaciones de la sociedad civil consideran son importantes, para asegurarse de que la financiación para el desarrollo contribuya efectivamente a la reducción de la pobreza, incluyendo, “el respeto por los derechos humanos; el respeto por las normas sociales, laborales y ambientales internacionalmente reconocidas; la participación parlamentaria y ciudadana en el proceso de contratación de préstamos; y la divulgación transparente de la información.”

A muy corto plazo, las circunstancias excepcionales actuales requieren de una respuesta rápida y flexible del Banco Mundial, del FMI y de los otros MDBs. Como la crisis es una consecuencia de las fallas estructurales de las economías del Norte más que las del Sur, la financiación para la emergencia no debe ser demorada negociando condiciones políticas complicadas o reformas estructurales. La situación requiere de una ‘dispensa por la crisis’ para asegurarse de que: Los fondos son desembolsados; que se den asignaciones en términos muy concesionados; que no se añadan condiciones políticas extra; que se respeten las más altas normas sociales y ambientales; y que se cumpla con las normas más elevadas sobre la transparencia. 

En dos direcciones 

También está emergiendo el consenso de que los grandes flujos salientes de capitales de los países en desarrollo deben ser manejados tomando medidas sobre los paraísos fiscales y desarrollando prácticas de informes oficiales por parte de las compañías trasnacionales. El último informe de Integridad Financiera Global (Global Financial Integrity) estima que el “flujo ilícito financiero que sale de los países en desarrollo es de $850 mil millones a $1 billón al año.” Las cantidades son exorbitantes y obviamente hacen ver diminuta la ayuda de $100 mil millones fluyendo de los países del Norte a los del Sur anualmente. Sin embargo pueden tomarse varias medidas para evitar esos flujos ilícitos de capital.

Eurodad y sus miembros proponen ir más lejos que las limitadas reformas propuestas en el G20 (ver Artículo 1). Estas medidas incluyen: La introducción de una norma mediante la cual todos los negocios que operen en forma transnacional deban revelar públicamente sus ganancias, y el establecimiento de fuertes normas globales para permitir que los países en desarrollo determinen si se les han pagado suficientes impuestos sobre estos capitales. Estas normas requerirían que todos los estados intercambien automáticamente la información que tienen sobre compañías e individuos. También se debe considerar el prohibir la existencia de centros fuera del continente (off-shore centers), al igual que los paraísos fiscales.