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El Banco bajo fuego sobre su apoyo al sector privado en el cuidado de la salud

23 April 2009

El debate sobre el apoyo del Banco Mundial al sector privado para el cuidado de la salud en los países en desarrollo de nuevo está en el centro de la atención.

Un nuevo informe de Oxfam GB titulado ‘Optimismo Ciego’ (Blind Optimismo), afirma que mientras que el sector privado puede jugar un papel en el cuidado de la salud, la evidencia muestra que sólo al escalar la provisión de servicios del sector público es posible entregar los beneficios de la salud para las personas pobres.

En el corazón del informe hay una crítica al Banco Mundial, el cual durante los últimos veinte años ha criticado el fracaso de los sistemas de la salud pública. El Banco ha utilizado este fracaso para argumentar el aumento de la inversión y el crecimiento del sector privado para dirigir las necesidades de la salud siempre crecientes. Oxfam señala que en los años recientes el Banco ha reconocido el papel del gobierno en el cuidado de la salud, sin embargo más “como un cuidador o regulador que como un proveedor de servicios.” Oxfam dice que el Banco contribuyó al debilitamiento del sector público a través de los cortes forzados en los gastos de los sistemas de la salud y de la amplia escala de la restructuración del sector.

Ante las recientes llamadas dirigidas por los donantes para animar y financiar la expansión de la provisión del sector público del cuidado de la salud, Optimismo Ciego utiliza la investigación internacional para mostrar serias fallas en el cuidado de la salud por el sector privado. Afirma que la entrega de los servicios y su financiación pública llevan a un desempeño mayor y más equitativo de los sistemas de la salud.

Una mayor participación privada en el cuidado de la salud está asociada con costos mayores, de acuerdo con la investigación de Oxfam, negando el argumento de que el sector privado puede dar mejores resultados a menor costo. Parte de esto se debe a que los proveedores privados persiguen los tratamientos que dan ganancias en vez de usar aquellos dictados por las necesidades médicas.

Oxfam también señala que los datos de 44 países de medianos ingresos sugieren que los niveles más elevados de la participación del sector privado en el cuidado primario de la salud están asociados con niveles más elevados de exclusión de las personas pobres del tratamiento y el cuidado. Las mujeres y las niñas son las que más sufren. Para regresar los servicios a las personas pobres, según Oxfam, la CIF (Corporación Internacional Financiera – el brazo privado del Banco), recomienda que los médicos vean a más de 100 pacientes al día, o un paciente cada cuatro minutos, para obtener suficientes ganancias del servicio a las personas pobres. Por supuesto que aquellos que pueden pagarlo pueden conseguir un cuidado de la salud mucho mejor.

Por otro lado, en 30 casos de estudio de países en desarrollo revisados por el FMI, se encontró que el gasto gubernamental para el cuidado de la salud había reducido la desigualdad.

La investigación generada por el mismo Banco apoya la importancia del cuidado de la salud por el sector público. En 2004, el Informe de Desarrollo Mundial (WDR) del Banco Mundial (ver Boletín 37) mostró que no se puede confiar en los proveedores individuales de la salud para la entrega de los servicios. En la práctica ningún país ha logrado alcanzar una disminución significativa en la mortalidad infantil sin la participación gubernamental. De acuerdo con el WDR, “el sector privado o la participación de las ONGs en la salud, la educación y la infraestructura no deja de tener problemas – especialmente para llegar a las personas pobres.” El informe muestra que los servicios gubernamentales generalmente tienen un mejor desempeño que el sector privado, tanto para las mujeres pobres como las ricas en relación con los partos.

Oxfam al sacar de varias fuentes, incluyendo las del Banco, concluye diciendo que el desempeño del sector privado generalmente es peor en la calidad técnica que el sector público. Por ejemplo en Lesoto solo el 37 por ciento de las enfermedades sexuales transmitidas fueron tratadas correctamente por los proveedores privados de la salud, comparado con el 57 y 96 por ciento de los casos tratados en las instalaciones públicas grandes y pequeñas de la salud, respectivamente.

El Banco disputa las afirmaciones de Oxfam GB

El Banco Mundial disputó el informe de Oxfam. En una refutación punto por punto, el Banco afirmó que la investigación y las políticas del Banco y de otros donantes fueron mal interpretadas por Oxfam, y además enfatizó que sus préstamos se enfocaban en los gobiernos. El Banco afirma que se debería hacer más para aprovechar a los actores no estatales en la salud dada su presencia ya muy amplia en el sector de la salud. Según el Banco esto no necesariamente significa el crecimiento del sistema del cuidado de la salud privada.

El Banco reconoció que en muchos países era posible que el sector privado de la salud fuera demasiado extenso, y que partes de éste podían dar un servicio de mala calidad, y que en algunos casos podían imponer una carga demasiado pesada en las personas pobres quienes tienen que pagar por estos servicios. El Banco también afirmó que el buen gobierno puede ser un factor más importante que tener un servicio estatal para el cuidado de la salud.

Oxfam respondió rápidamente señalando las áreas de acuerdo con el Banco, al tiempo que reiteró que la política y los préstamos del Banco, al tiempo que son dirigidos a los gobiernos, frecuentemente son canalizados a través de los servicios privados por los gobiernos y que los asuntos del buen gobierno por su cuenta, no son la única razón del buen desempeño en la salud en algunos países en desarrollo. Oxfam también dice que, “Las políticas específicas que se hayan escogido para alcanzar la salud también marcan una gran diferencia.”

El informe de Oxfam también produjo una respuesta de varios profesionales de la salud en la Revista Médica Británica (British Medical Journal). Un grupo de médicos, algunos de los cuales trabajan en el cuidado privado de la salud globalmente, acusaron a Oxfam de usar “datos débiles, selectivos y distorsionados.” También dijeron que, “los datos no indicaban una causalidad, aspecto que Oxfam no reconocía.” La directora de Oxfam, Barbara Stocking, respondió a los médicos punto por punto, incluyendo lo siguiente: “No decimos que hay una causalidad, pero sí una correlación. De hecho, en el documento claramente declaramos que: “. aunque esta correlación no clarifica si los altos niveles de la participación privada causan la exclusión, por lo menos si se sugiere que el sector privado no la reduce en general.” El debate continuará en la medida en que vaya emergiendo más evidencia sobre los efectos del uso del sector privado en los resultados del cuidado de la salud. El informe de Oxfam sin embargo, renueva el cuestionamiento sobre la presión del Banco en relación con la provisión privada de la salud.