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Últimas prescripciones del FMI: Austeridad como cura de la crisis

30 junio 2010


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El FMI de nuevo está promoviendo la austeridad fiscal presionando a los gobiernos para que implementen el corte en los gastos y las reformas estructurales. La austeridad también continúa  estando en el corazón de las políticas de sostenibilidad del Fondo sobre la deuda. 

Durante un corto período de la crisis financiera global, el FMI parecía estar a favor de los paquetes contracíclicos de estímulo fiscal. Sin embargo, en febrero de 2010, a pesar de la poca indicación de una recuperación sólida, el Fondo comenzó a promover de nuevo la consolidación. Ésta pide un ajuste fiscal comprehensivo “cuando la recuperación esté segura en su camino” y que las reformas estructurales en las finanzas públicas sean lanzadas inmediatamente” aun en los países donde la recuperación todavía no esté completamente asegurada (ver Boletín 70).

Las recomendadas políticas de consolidación fueron explicadas en más detalle en un documento del FMI por Masato Miyazaki, a comienzos de junio de 2010. Entre los instrumentos sugeridos están las recetas usuales del Fondo tales como la privatización, la ampliación de la base de los impuestos, la racionalización de los servicios públicos, y la desregulación estructural. 

Al exigir la austeridad el Fondo está en oposición del consejo dado por otras instituciones. El Informe sobre la recuperación de la Organización Internacional del Trabajo de 2010, integrando el crecimiento y el trabajo decente, avisa sobre los peligros económicos y sociales de imponer la consolidación fiscal en medio de la recesión prevalente, especialmente cuando los cortes en los gastos y el aumento de los impuestos primariamente afectan a las personas con bajos y medianos ingresos.

UNICEF en abril de 2010 publicó una revisión de los últimos informes de país del FMI sobre 86 miembros de bajos y medianos ingresos, el cual encontró que “en dos terceras partes de los países revisados, el FMI aconsejó la contracción del gasto público en el 2010 y un ajuste fiscal en 2011 para todos los países con pocas excepciones.” La revisión de UNICEF argumentó en contra del retiro del estímulo fiscal cuando “los impactos sociales de la reducción económica todavía se sienten en términos del aumento del nivel de la pobreza, el desempleo, las tasas de mortalidad y el hambre.” Aunque el FMI aconsejó a los gobiernos que priorizaran la reducción de la pobreza y las políticas sociales al cortar el gasto público, la revisión de UNICEF cuestiona cómo “este gasto necesario (puede) ser dirigido adecuadamente en paralelo con el ajuste fiscal.” El documento de UNICEF fue retirado como consecuencia de quejas del FMI.

Clientes bajo presión

El regreso del Fondo al tratamiento de la crisis a través de la austeridad fiscal también se refleja en las condiciones de sus programas de financiación de varios países. El último desembolso del FMI de US$1.800 millones como préstamo para Pakistán en noviembre de 2008, no fue realizado debido al desacuerdo sobre la imposición de parte del FMI del valor del impuesto agregado y al apretón fiscal para  2010 y 2011.

El FMI en Sri Lanka también ha rehusado desembolsar US$2.600 millones desde febrero de 2010, porque el país no cumplió con la meta deficitaria del presupuesto del FMI del 7 por ciento del BIP para 2009. Según el acuerdo del préstamo del FMI, el gobierno de Sri Lanka debe cortar el déficit presupuestario en un 5 por ciento para el 2011, ampliando la base de impuestos al tiempo que mejora el clima de inversión, vendiendo las compañías públicas y reduciendo los salarios y pensiones públicas, tanto como los subsidios a las/los granjeros. Las imposiciones políticas de este tipo están en línea con las condiciones para préstamos del FMI en los países europeos (ver Boletín 71).

Austeridad para la sostenibilidad de la deuda

De acuerdo con el informe de UNICEF, la principal razón detrás del reciente regreso del Fondo a las políticas austeras precrisis, es la preocupación sobre la sostenibilidad fiscal y de la deuda. A primera vista esta preocupación no encaja con el documento del Fondo en abril de 2010 sobre la sostenibilidad. De acuerdo con las conclusiones optimistas del Fondo, la crisis económica global no causará dificultades a largo plazo de la deuda para los países de bajos ingresos, donde las deudas proporcionales al PIB puedan regresar a espirales descendentes para el 2011 y el 2012. 

Este punto de vista optimista del Fondo sobre la sostenibilidad de la deuda supone tanto una recuperación rápida de la demanda en los países industrializados, como una consolidación fiscal en los países de bajos ingresos. Un análisis de la ONG Eurodad en abril de 2010, dice que “si la suposición de una rápida recuperación está equivocada, o si los países en cuestión no siguen el consejo del FMI de cortar los déficits fiscales, el pronóstico sobre la deuda posiblemente empeorará para varios de estos países.” 

La proyección del FMI sobre los efectos de la austeridad está basada en ciertas suposiciones. Øygunn Brynildsen de Eurodad explica, “a pesar del apoyo del Fondo a la proyección para el alivio a la pobreza, los cortes generalizados en los gastos incluyendo las inversiones y el empleo del sector público, pueden tener efectos perjudiciales para los prospectos del crecimiento y el desarrollo a largo plazo.”

En las presentes circunstancias donde dos países ricos – Islandia y Grecia – probablemente enfrenten la angustia de la deuda en un futuro cercano, las propuestas para una reestructuración ordenada de la deuda pueden recibir una mayor atención política. Un informe político a comienzos de junio de 2010, del Instituto Europeo de Sindicatos propone “un mecanismo justo y transparente” para gestionar la deuda que pueda ayudar a Islandia y Grecia, y también asegurar que los países en desarrollo pasando por la angustia de la deuda no tengan que sacrificar su sostenibilidad social y económica a largo plazo.