Rendición de cuentas

Antecedentes

El enfoque de las IFIs sobre la elusión fiscal y la evasión fiscal

3 March 2011 | Al interior de las instituciones

El Banco Mundial y el FMI reconocen formalmente la elusión fiscal y la evasión fiscal como un problema crítico para la movilización de los recursos domésticos de los países en desarrollo. Sin embargo, la posición pública del Banco sobre los paraísos fiscales y la evasión fiscal no identifica medidas concretas para no invertir en empresas que practican la elusión de impuestos. El FMI aborda la política fiscal en su mandato de vigilancia y en su asistencia técnica, pero no tiene un marco explícito o enfoque claro para hacer frente a la evasión fiscal.

El Grupo del Banco Mundial (GBM) en general, coordina su asistencia técnica para cuestiones fiscales con las organizaciones internacionales, tales como el FMI y la OCDE en particular, mediante el acuerdo de OCDE, el Foro Global de Transparencia e Intercambio de Información. En abril de 2010, el GBM hizo una declaración pública sobre los centros financieros extraterritoriales y la evasión fiscal en las operaciones del Banco Mundial.

La declaración afirma el compromiso del Grupo del Banco Mundial con relación a “la integridad y la transparencia de los mercados financieros globales” y articula las preocupaciones sobre “el riesgo potencial del fraude fiscal y la amenaza que representa para el buen gobierno.” Dice que las “formas fundamentales” para realizar el compromiso del Grupo con respecto a los centros financieros extraterritoriales (OFCs – Offshore Financial Centers) y la evasión fiscal, “son apoyar el fortalecimiento de los sistemas fiscales, la movilización de los recursos internos y la debida diligencia en las operaciones de inversión del sector privado”, incluyendo “el apoyo a los países para que puedan satisfacer los acuerdos internacionales relacionados con la transparencia fiscal.” La declaración hace hincapié en que el Grupo del Banco Mundial “realiza debida diligencia para confirmar que las estructuras en las que invierte sean seleccionadas por razones legítimas y que no estén siendo utilizadas para la evasión fiscal, el fraude fiscal, u otros fines ilegítimos.”

La declaración justifica el uso de los paraísos fiscales y el secreto de jurisdicción por las empresas patrocinadas por la Corporación Financiera Internacional (CFI, brazo del sector privado del Banco Mundial para préstamos) cuando estas actúan con “fines legítimos, y los socios y donantes actúan con integridad. Por ejemplo, las jurisdicciones se pueden utilizar para evitar la doble imposición de impuestos en los países en desarrollo, o pueden proporcionar la infraestructura jurídica que puede no existir en un país determinado.”

El FMI nunca ha acordado una política institucional para hacer frente a la evasión fiscal o las actividades en los paraísos fiscales. Bajo su mandato de vigilancia, el FMI tiene un Programa de Evaluación del Sector Financiero (FSAP – Financial Sector Assessment Programme) y produce Informes sobre la Observancia de Estándares y Códigos (ROSC, ver Boletín 35), en cooperación con el Banco Mundial.

El FSAP y los ROSCs, introducidos a finales de 1990, promueven la adhesión a las normas voluntarias para garantizar la estabilidad financiera y tranquilizar a los inversores. Sin embargo, la lista de normas y códigos no incluye lo que sucede cuando un país ignora el secreto bancario en materia fiscal, si se requiere la creación automática de informes, o se involucra en el intercambio automático de información sobre impuestos (ver Boletín 49).

En junio de 2000, tras la presión de los países ricos, el FMI acordó “ampliar su trabajo para incluir la evaluación de las vulnerabilidades derivadas de la utilización de los centros financieros extraterritoriales.” La política acordada, Centros Financieros Extraterritoriales y el Papel del FMI, pidió una evaluación frecuente y completa de OFCs en el marco del FSAP. Este nuevo programa tiene por objeto vigilar el cumplimiento de los centros financieros extraterritoriales “con las normas mundiales de regulación financiera”, pero carece de un mecanismo de sanción. Hasta el momento este programa ha producido 16 informes. En mayo de 2008, el FMI suspendió su trabajo sobre los OFCs, integrando el programa en su marco FSAP normal, y con ello también redujo las evaluaciones haciéndolas menos frecuentes y voluntarias.

El FMI aborda la política fiscal y la administración de los ingresos en su Asistencia Técnica (TA – Technical Assistance) a los países miembros. La Asistencia técnica es ofrecida sobre una base voluntaria, y la divulgación pública sólo se produce de acuerdo con los deseos del gobierno cliente. Para pagar por la movilización de su asistencia técnica sobre recursos nacionales, el FMI se encuentra en proceso de lanzar un nuevo fondo fiduciario (ver see Boletín 61) sobre la política fiscal y la administración. En un documento de octubre de 2010, el borrador del Programa Para El Fondo Fiduciario, dice que “los efectos corrosivos de la evasión fiscal y las salidas ilícitas” son un problema a abordar, pero no esboza ninguna medida concreta.

La publicación del FMI en 2002, Política fiscal en los países en desarrollo, tampoco aborda el problema de la evasión y el fraude. El tema tampoco es abordado en un documento de política de 2011 del FMI, Movilización de Recursos Nacionales en los Países de Bajos Ingresos, que será discutido por la Junta en febrero fe 2011.