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El Banco Mundial, la crisis alimentaria y la agricultura

4 March 2011

En la medida en que el elevado precio de los alimentos contribuye a la inestabilidad en el norte de África y más allá, la fe del Banco en los mercados ha provocado un debate sobre cómo abordar los factores subyacentes de la crisis mundial del precio de los alimentos. Al mismo tiempo el Banco continúa siendo el campeón de llevar la agricultura hacia los mercados de carbono.

En enero de 2011, el presidente del Banco, Robert Zoellick, envió un mensaje a favor del mercado frente a los precios de los alimentos, publicado en el periódico británico Financial Times. “La respuesta a la volatilidad del precio de los alimentos no es la de enjuiciar o bloquear los mercados, sino la de utilizarlos mejor” argumentó, instando a los líderes del G20 a que pusieran el acceso a la alimentación en el tope de sus agendas. También hizo hincapié en que las barreras comerciales contribuyen a las alzas en los precios de los alimentos y que se debería permitir que la ayuda alimentaria fluyera más libremente. Esto difiere de las opiniones tanto del presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien culpó a los especuladores de productos básicos y del Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, quien hizo hincapié en el impacto que el cambio climático empieza a tener sobre la agricultura.

Conclusiones incongruentes

A pesar de la preocupación generalizada sobre la volatilidad del mercado, Octaviano Canuto, vicepresidente de Reducción de la Pobreza y de la Red Gestión Económica del Banco, declaró que no había necesidad de regular el mercado. Este enfoque en el mercado es coherente con el Plan de Acción Agrícola del Banco (ver Boletín 69), y con el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2008 sobre la Agricultura (ver Boletín 61).

En marcado contraste, el Informe 2010 Sobre Los Países Menos Desarrollados, de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), propone una gestión activa internacional de los mercados de productos básicos, incluyendo los mercados de alimentos, para garantizar que los países más pobres resulten beneficiados. Las propuestas de la UNCTAD incluyen “medidas tributarias para reducir la especulación en los mercados mundiales de productos básicos”, “planes innovadores de estabilización de precios de productos básicos” y la financiación de emergencia para proteger a los países pobres durante la crisis de los precios de los productos básicos.

Por otra parte, en su comentario Zoellick propuso dar acceso a los países para obtener desembolsos rápidos como una alternativa a las prohibiciones de exportación, o la nivelación, o la fijación de precios. Sin embargo, Duncan Green de la ONG Oxfam, escribe en un blog sobre la oposición de Zoellick a “la fijación de precios” diciendo, “si con ello él quiere decir la intervención deliberada del gobierno para estabilizar los precios para los consumidores y los productores, esto ha sido una herramienta eficaz… para reducir la inseguridad alimentaria y ofrecer incentivos a las/los agricultores para aumentar la producción de alimentos.” Si la opinión de Zoellick es indicativa de un enfoque más amplio, “el Banco parece tener un enfoque miope en el mantenimiento de la integridad del comercio y los mercados”, concluye Green. Aunque el artículo de Zoellick también trae a las/los pequeños agricultores al debate, el artículo se centra en ciertas propuestas como la utilización del abastecimiento de la ayuda alimentaria humanitaria, mientras que los grandes problemas estructurales continúan sin resolverse.

Un nuevo informe sobre la agricultura en pequeña escala, del grupo de pensadores del Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo e Hivos (Humanist Institute for Cooperation), detalla la gran cantidad de retos que enfrentan las/los pequeños propietarios y las formas en que a menudo han sido negativamente afectados por el sesgo del mercado y la orientación a la exportación (ver Boletín 58). “El fuerte impulso dentro de la comunidad de donantes, en particular [el Banco Mundial y el FMI], incluyendo también a una serie de donantes bilaterales, hacia la desregulación y el fomento de la actividad del sector privado, también llevó a un renovado énfasis en las exportaciones”, señala el informe.

Esfuerzos multilaterales

El Programa para la Agricultura Mundial y la Seguridad Alimentaria (GAFSP – Global Agriculture and Food Security Program), supervisado por el Banco, ahora tiene la promesa de US$925 millones para cumplir con los compromisos contraídos por el G8 en la cumbre de 2009 en L’Aquila (ver Boletín 71). Sin embargo, para julio de 2010, solo se habían recibido US$263 millones y los grupos de la sociedad civil temen un déficit de fondos. En Estados Unidos, 28 ONGs escribieron una carta para alentar al presidente Obama a que impulsara la contribución de US$100 millones, como primera parte del aporte de US$250 millones prometidos por Estados Unidos en 2011.

El brazo del sector privado del GAFSP ha expresado su preocupación ya que estos fondos serán canalizados a través del brazo del sector privado del Banco, la CFI, la cual ha sido acusada de apoyar préstamos agrícolas controvertidos (ver Boletín 71). En las reuniones de noviembre de GAFSP, la CFI acordó que los indicadores de desarrollo para medir los resultados GAFSP estuvieran a disposición de las ONGs. También confirmó que las salvaguardias ambientales y sociales serán aplicadas a los intermediarios financieros, lo cual parece estar en desacuerdo con la política declarada de la CFI.

Préstamos del sector privado

A raíz de revelaciones de que la CFI estaba apoyando la inversión del sector privado que puede llevar al desplazamiento de la tierra, el Banco se unió a la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, la UNCTAD y otros para elaborar los principios para la inversión agrícola, centrada prioritariamente en la tierra (ver Boletín 71). Sin embargo estos principios fueron criticados por no ser lo suficientemente fuertes o participativos en su desarrollo. Ahora serán discutidos y negociados por el Comité de las múltiples partes interesadas para la Seguridad Alimentaria Mundial [CFS – Committee on World Food Security), con la esperanza de entregar las normas acordadas en una reunión de la FAO en Roma en octubre de 2011.

Continúan los enfoques de mercado

En las negociaciones sobre el clima de Cancún, en diciembre de 2010, el Banco tuvo una reunión de alto nivel para relanzar una “hoja de ruta para el clima y la agricultura” (ver Boletín 73). La hoja de ruta resultante de las reuniones en La Haya en octubre de 2010 fue polémica, debido a la falta de participación y al fuerte énfasis en llevar la agricultura hacia los mercados de carbono, entre otros temas. Además, en el Parlamento del Reino Unido en febrero de 2011, Zoellick pidió que la próxima ronda de negociaciones de la ONU sobre el clima, en el sur de África en diciembre, se centrara en el secuestro de carbono del suelo.

De acuerdo con la ONG estadounidense, Instituto de Política Agrícola y Comercial (IATP – Institute for Agriculture and Trade Policy), el Banco aún tiene que aclarar la metodología para medir las cantidades de carbono en el suelo para el proyecto de secuestro del carbono del suelo, para el primer proyecto del Banco en Kenia, el cual es muy costoso. “Aún queda por aprender acerca de la metodología del Banco Mundial, de su integridad sobre el medio ambiente y los impactos sociales del proyecto”, concluye un informe IATP sobre la agricultura publicado en diciembre de 2010.