Condicionalidad

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¿Es la democracia “un enemigo para el FMI?”

23 April 2013

Sigue poniéndose en duda la legitimidad de la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en los países en crisis de la Eurozona, el Medio Oriente y los países de África del Norte.

En la región del Medio Oriente y el Norte de África, el carácter transitorio de los gobiernos de los países que han experimentado grandes cambios políticos desde el inicio de la llamada primavera árabe, ha puesto en duda la amplia gama de reformas sancionadas o requeridas por el FMI. De hecho, el FMI ha sido acusado de haberse apurado demasiado para conceder préstamos a los nuevos gobiernos.

Informes de enero de 2013, reportan que el FMI comenzó negociaciones con el gobierno de Túnez sobre los términos de un préstamo potencial de US$1.78 mil millones, y un portavoz del FMI confirmó en marzo de 2013 que el FMI continúa negociando "a nivel técnico." La agencia de noticias Reuters informó en marzo que las reformas del gobierno, incluyendo el aumento de los impuestos y los gravámenes sobre los sueldos de los funcionarios públicos, aunque no explícitamente vinculadas a un préstamo del FMI, han dado lugar a una "tormenta de críticas de la opinión pública" que "puede afectar" los esfuerzos del gobierno para garantizar el préstamo con el FMI.

"a pistol to the head"

El gobierno provisional de Túnez será disuelto a finales de este año antes de las elecciones previstas. Hablando a Al Jazeera en marzo de 2013, Mabrouka Mbarek, del partido de oposición Congreso de la República señaló: "tal parece que la democracia es un enemigo para el FMI".

En Egipto, a pesar de que el acuerdo de un préstamo de US$4.9 mil millones fue rechazado dos veces debido a la protesta y oposición populares (ver Boletines 83, 82), el FMI recientemente ofreció la idea de un préstamo provisional a través del  Instrumento de Financiación Rápida, mientras continúan las negociaciones. Entretanto aumenta la preocupación de que un acuerdo con el FMI pueda ser presionado aun sin el mandato suficiente. Mohammed Mossallem, de la ONG Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales, dijo: "los funcionarios han insistido en que el préstamo del FMI no impone condiciones y no infringe en la autonomía financiera egipcia. Sin embargo, el alcance del control y la influencia ejercida por el FMI en el caso de Egipto fue evidente cuando el gobierno se negó a revelar su plan de reformas hasta que el FMI lo hubiera aprobado."

El Financial Times informó en febrero de 2013, que el gobierno egipcio quería utilizar el retraso adicional de las elecciones de abril "para formar un mandato gubernamental con el objeto de poner en práctica un programa con el FMI", para que así la población egipcia "se acostumbrara al sabor amargo de la reforma". El periódico egipcio Al Masry al Yaum citó en marzo de 2013, la afirmación de un funcionario egipcio del ministerio de hacienda, diciendo que, a pesar de todo, el FMI seguía sintiéndose "insatisfecho" con el programa de reformas sociales y económicas de Egipto, aunque el gobierno adoptó una "versión más severa de las reformas del año pasado", que había sido rechazada debido a la intensidad de la "protesta pública".

El FMI sigue a la deriva en Europa

Tras su publicación en marzo de 2013, de la primera evaluación del sector financiero de Europa, la cual se enfoca en los riesgos para la estabilidad económica que plantea el sector financiero privado en su continua necesidad de reforma, ahora el FMI interactúa cada vez más con las naciones en la Eurozona como un bloque, en lugar de hacerlo con los países independientes y soberanos.

Debido al fracaso de las reformas aprobadas por el FMI a través de la "Troika" (la asociación del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI) para otorgar préstamos a los países en crisis en la Eurozona, el FMI ha sido criticado por socavar la legitimidad de los acuerdos de reforma y aun por amenazar la supervivencia del euro (ver Boletines 84, 83, 82.) En un artículo en febrero de 2013, Paul De Grauwe de la Escuela de Economía de Londres y Yuemei Ji de la Universidad de Lovaina, señalan que la desconfianza popular de estas reformas ahora se debe a la realidad "evidente" de que "la austeridad produce un sufrimiento innecesario", de tal manera que ahora "hay millones de personas que buscan liberarse de la ‘esclavitud del euro’ ".

El acuerdo de la Troika con Chipre en marzo de 2013, fue criticado por varios comentaristas como Wolfgang Munchau del Financial Times, quien afirmó que además de correr el riesgo de provocar una estampida bancaria, "el daño político de este acuerdo a largo plazo va a ser enorme". También hubo incredulidad e indignación por la forma como un acuerdo que fue rechazado por unanimidad en el parlamento de la República de Chipre, posteriormente fue impuesto al gobierno recién elegido. George Sklavos, un alto funcionario del ministerio de finanzas chipriota, presente en las reuniones con los países de la Eurozona y los representantes de la Troika, dijo al periódico británico The Guardian: “La reunión fue claramente un chantaje. Nos dijeron que si no aceptábamos ese acuerdo el martes nuestros bancos no abrirían sus puertas", y añadió: "Fue un hecho consumado. Ellos ya habían tomado su decisión antes de que la reunión hubiera siquiera comenzado."

La Troika prestará a Chipre €10 mil millones (US$12.8 mil millones), de los cuales el FMI proporcionará €1 mil millones. El acuerdo exige la liquidación, o la reducción de los dos principales bancos de Chipre, ahora en bancarrota, además de una drástica consolidación fiscal, lo que reducirá el PIB en un 4.5 por ciento, según el FMI. Petros Kosmas, de la Universidad Tecnológica de Chipre, afirmó: "Mantuvieron a los chipriotas en la oscuridad mientras su suerte estaba siendo decidida en Bruselas por funcionarios de instituciones que no estaban interesados  en sus necesidades o sus derechos. La presión democrática rechazó el primer acuerdo insostenible de la Troika. Ahora los chipriotas tienen que hacer ejercicio de sus derechos para resistir más daños ilegítimamente impuestos sobre ellos".

En Grecia, un documento de febrero de 2013, del Instituto Levy estadounidense analizó el papel del FMI al dar legitimidad al ajuste estructural en ese país. El documento señala que en la fase inicial de la crisis de Grecia el gobierno pidió ayuda al FMI directamente, ya que "Grecia necesitaba ser ‘rescatada’, y los europeos necesitaban no sólo la especialización del FMI sino también añadir… legitimidad al experimento de la austeridad".

En Irlanda, por otro lado, la gente sigue furiosa respecto al acuerdo sancionado por el FMI para la bancarrota del Banco Anglo-Irlandés, en febrero de 2013. El periódico El Anglo dice: La campaña No es nuestra deuda describió los planes que se tenían para hacer que los contribuyentes fueran declarados responsables afirmando que "estos eran arteros y antidemocráticos", y afirmó que la reforma fue "realizada apresuradamente a través de la legislación".