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El Grupo del Banco Mundial da prioridad a la inversión bancaria y no a la reducción de la pobreza

21 May 2014 | Traducción:Maria Eugenia Arzayús

Lafarge cement project, photo credit Atikul Islam

Nueva investigación muestra que el Grupo del Banco Mundial prefirió invertir en el sector financiero, a pesar de los malos resultados en muchos casos, los cuales ponen en duda la inversión en los intermediarios financieros como una estrategia eficaz para la reducción de la pobreza. A fines de abril de 2014, el propuesto préstamo de US$15 millones de la CFI al banco comercial hondureño Davivienda, fue criticado por 28 organizaciones de la sociedad civil, incluido el Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) y Oxfam Internacional.

Las organizaciones pidieron a la Junta Directiva del Banco Mundial que cuestionara el préstamo a Davivienda, el intermediario financiero, el cual aunque se enfoca en pequeñas y medianas empresas, ha sido identificado como responsable de impactos ambientales y sociales en sus proyectos. Entre ellos, “impactos a la biodiversidad y la contaminación” y “en algunos casos uso del trabajo infantil, y conflictos sobre la tierra, además de impactos sobre los pueblos indígenas y otras comunidades vulnerables”. Aunque la Junta Directiva estaba programada para discutir esa inversión a finales de abril de 2014, esta discusión no tuvo lugar. Fuentes en la Junta indicaron que era probable que el proyecto fuera “racionalizado” en unos meses, lo cual significa que no será examinado por la Junta. La carta de las organizaciones de la sociedad civil dice: “Nos inquieta ver que este proyecto no haya sido clasificado como de alto riesgo a pesar de que la CFI admitió que podría producir conflictos de tierra y afectar a las comunidades vulnerables”.

La carta continúa… “dado que un préstamo similar de la CFI al Banco Ficohsa es objeto de la auditoría del Defensor del Pueblo (CAO) y que precisamente en este mes la CFI acaba de publicar un plan de acción revisado, no parece que la CFI esté cumpliendo con sus promesas de aprender de sus lecciones y de corregir sus errores en el caso Dinant, pues está dispuesta a seguir adelante con estas inversiones donde no se han examinado los riesgos en el contexto de una inversión en Honduras” (ver Boletín Mayo 2014). La carta declara: “Creemos que hay una fuerte probabilidad de que el Banco Davivienda tenga vínculos financieros con la Corporación Dinant y con otras empresas que participan en los conflictos relacionados con las rapiñas de la tierra”. En  enero de 2014, el Defensor del Pueblo (CAO – Compliance Advisor Ombudsman) – mecanismo de rendición de cuentas de la CFI – publicó un informe de auditoría en el cual critica firmemente a la CFI por su préstamo de US$30 millones a Dinant, el productor de aceite de palma que presuntamente ha estado involucrado con abusos contra los derechos humanos, incluyendo el asesinato, el secuestro y la expulsión forzada de los campesinos en la región del Bajo Aguán (ver Observador Invierno 2014).

El Grupo del Banco Mundial da prioridad a los intermediarios financieros

La investigación del informe de abril de 2014 del Proyecto Bretton Woods Detrás del Dinero (Follow the money) revela que el sector financiero se ha convertido en el mayor beneficiario de la inversión del Grupo del Banco Mundial, ya que recibió US$36 mil millones entre julio de 2009 y junio de 2013 de la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del sector privado del Banco. Durante el mismo período, los organismos del sector público del Banco Mundial invirtieron US$22.1 mil millones en la salud y US$12.4 mil millones en la educación. Las inversiones en la esfera de la financiación del comercio y de otros intermediarios financieros representaron el 62 por ciento de la inversión total de la CFI en el último año fiscal.

Después de evaluar la cartera de la CFI y las inversiones en el sector financiero, el informe reveló una tendencia de financiar a los bancos comerciales, en vez de invertir en las pequeñas y medianas empresas. También reveló la tendencia de la CFI a invertir en los países con ingresos medianos altos como Rusia, Brasil, China y Turquía, más que en los países de bajos y medianos ingresos a pesar de las inferiores condiciones de vida en estos. El informe respalda las críticas de la sociedad civil a la CFI por sus préstamos a intermediarios financieros vinculados con las supuestas rapiñas de la tierra en Camboya y Vietnam, y con una represa en Guatemala involucrada en casos de intimidación y asesinatos (ver Observador Primavera 2014).

World Bank prioritises financial sector instead of poverty (Fiscal years 2010-2013). Bretton Woods Project

World Bank prioritises financial sector instead of poverty (Fiscal years 2010-2013). Bretton Woods Project

Polémica inversión a intermediario financiero en la India

En febrero de 2014 un informe del grupo de la sociedad civil hindú, Investigación Colectiva (PSA, por sus siglas en inglés) analizó la financiación de los bancos comerciales a los proyectos que están causando graves problemas a varias comunidades locales, incluidos dos proyectos apoyados por la CFI a través de intermediarios financieros. En el caso de las planta térmica de carbón Kamalanga (ver Boletín 85), “las comunidades afectadas sostienen que el proyecto violó normas básicas medioambientales y sociales que condujeron a la pérdida de sus medios de subsistencia, la pérdida de tierras y daños al medio ambiente y a los recursos naturales”. En el caso del proyecto de Cemento Lafarge Surma (ver Boletín Feb 2014), la compañía “violó flagrantemente las normas ambientales y sociales del país, aunque estaba siendo financiado por las instituciones financieras internacionales y bancos que tenían salvaguardias independientes para mitigar los  daños ambientales y sociales, lo cual demuestra que no podemos depender de los mecanismos internacionales para proteger nuestra vida y nuestro medio ambiente.”

El grupo hindú Investigación Colectiva concluyó: “Al aprovecharse de esta brecha en las normas para los préstamos en la India, las instituciones financieras internacionales están haciendo uso de instituciones financieras nacionales como intermediarios financieros para canalizar préstamos, sin rendición de cuentas o transparencia, a proyectos que violan sus propias normas de salvaguardia”. Cuando no existe un sistema que sea “firme, democráticamente responsable y transparente para regular y supervisar el flujo rápido de las finanzas en los proyectos, el precio que tenemos que pagar por los daños ocasionados al país puede ser mucho más elevado que los beneficios del crecimiento”.