Servicios sociales

Comentario

La mala ayuda

El plan de financiación privada del Banco Mundial está desangrando el sistema de los servicios de salud en Lesoto

21 May 2014 | Traducción:Maria Eugenia Arzayús

Lesoto es un pequeño país montañoso con enormes desafíos en materia de salud. Es el tercer país del mundo más castigado por el VIH y el SIDA (23 por ciento de la población), la expectativa de vida ha disminuido de 60 años en 1990 a 50 años en 2011, y las tasas de mortalidad materno-infantil van en aumento. Más de la mitad de la población sotho, el grupo étnico más grande de Lesoto, vive por debajo del umbral de la pobreza.

La Asociación para la Protección de Consumidores de Lesoto publicó un informe conjunto con Oxfam en abril de 2014, donde muestra cómo una asociación público-privada de salud (APP – Asociación Público–Privada) está vaciando los cofres del Ministerio de Salud y desviando los escasos recursos anteriormente destinados para los servicios de atención primaria de la salud en las zonas rurales, donde las tasas de mortalidad están aumentando y en donde viven las tres cuartas partes de la población.

El Hospital Memorial de la Reina ‘Mamohato Beren inaugurado en octubre de 2011, fue construido para sustituir el decrépito hospital central público de Lesoto, el hospital Queen Elizabeth II, en Maseru, la capital. El nuevo hospital es el primero de su tipo en África, y en cualquier otro país de bajos ingresos, debido a que todos los servicios fueron financiados, diseñados, construidos y están siendo operados por una asociación público-privada de salud. La operación también incluye el suministro de todos los servicios clínicos.

Desde el principio se proclamó que la APP iba a traer grandes mejoras y a ofrecer servicios de atención de salud de alta calidad por el mismo costo anual del antiguo hospital público. El Grupo del Banco Mundial ha promovido ante otros países este hospital y el proyecto de la APP en Lesoto como el modelo a seguir, pero la realidad es que la experiencia de Lesoto es tan desastrosa que más bien ofrece importantes lecciones de lo que no se debe copiar. La APP fue desarrollada con el asesoramiento de la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del sector privado del Grupo del Banco Mundial. La CFI adjudicó un contrato de 18 años a Tsepong Ltda., un consorcio liderado por Netcare, una empresa privada sudafricana para la atención de la salud. Tsepong Ltda. fue contratado para tratar a todos los pacientes que se presentaran al Hospital Memorial Reina ‘Mamohato Beren, con un máximo de 20.000 pacientes hospitalizados y 310.000 pacientes ambulatorios al año. El gobierno paga una cuota anual a Tsepong por tratar a estos pacientes y la APP cobra un costo adicional por los pacientes adicionales.

Sin embargo, los costos para el gobierno de Lesoto aumentaron rápidamente. Entre 2013 y 2014 la APP le cobró al gobierno US$67 millones, o sea el 51 por ciento del presupuesto gubernamental nacional para la salud. Eso representó un alza del 41 por ciento con respecto al año anterior. El costo del manejo del hospital es casi dos veces y medio el monto que el gobierno de Lesoto y la CFI convinieron como asequible antes de la adjudicación del contrato. El contrato parece estar trabajando para beneficio de la empresa privada (la cual goza de un 25 por ciento de rentabilidad sobre el capital), más bien que para el gobierno o el pueblo de Lesoto.

Muchas de las características de la APP son alarmantes. No hay dudas de que Lesoto, como cualquier país, necesita un hospital de referencia nacional que pueda proporcionar servicios altamente especializados. Sin embargo, dado que la mayoría de los sothos viven en zonas rurales, la prioridad debería ser la de desarrollar una amplia red de atención de la salud primaria y secundaria. Se debería mejorar el acceso a la atención de salud de calidad, especialmente en las zonas montañosas remotas, donde a veces la gente tiene que viajar a caballo por horas para llegar a la clínica más cercana. Esta sería la forma más segura de acelerar el progreso hacia el mejoramiento de la salud de la nación. Sin embargo, esto ahora ya no es posible ya que el nuevo hospital está consumiendo la mayor parte del presupuesto nacional para la salud.

Lesotho health budget and cost of PPP, 2007 -2013

Lesotho health budget and cost of PPP, 2007 -2013

Durante las reuniones del Banco Mundial  en la primavera de 2014, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, dijo que prestaría atención personal a esta situación. El primer ministro y el ministro de salud de Lesoto también expresaron públicamente su preocupación por esta situación durante la investigación de nuestro informe. El ministro sudafricano de salud incluso dejó constancia diciendo que él había expresado su preocupación cuando el hospital fue inaugurado y que había advertido que no iba a funcionar bien. Lamentablemente, hasta el momento, la CFI todavía no ha dado una respuesta adecuada a nuestra crítica de la APP.

Dada nuestra experiencia en Lesoto, no recomiendo confiar en la asesoría de la CFI, que en este caso no ha favorecido a nuestra nación. El Grupo del Banco Mundial debería dejar de promover este proyecto como un éxito para ser copiado a través de África. Como primera medida, debería eliminar todo el material engañoso de marketing sobre la APP en Lesoto de su página web. Mi consejo para otros países es: “no sigan nuestro ejemplo”. Más bien deben estudiarlo cuidadosamente y además exigir pruebas concretas de la eficacia y la eficiencia de las APPs, aún antes de siquiera considerar semejante opción.

En nombre de las numerosas organizaciones de la sociedad civil de Lesoto con las que trabajo, pido al Grupo del Banco Mundial que realice una amplia revisión y auditoría de expertos, totalmente independiente y transparente sobre este proyecto de la asociación público-privada de salud y su colaboración con el gobierno de Lesoto. Este ejercicio debe incluir la presentación de una amplia gama de opciones para que el gobierno pueda mitigar los grandes perjuicios que esta asociación está teniendo para todo el sistema de salud de Lesoto.

Las voces de los pacientes deben estar representadas en la elaboración del camino a seguir. Prácticamente no ha habido ninguna participación de los ciudadanos en la vigilancia del acuerdo con la APP. Se debe desalentar la privatización de los servicios de  salud y de otros servicios esenciales. Los defensores de las APP deberían dar un vistazo a este caso y darse cuenta de que sus intervenciones pueden socavar el papel del estado. En vez de promover las APPs el Banco Mundial debería trabajar con expertos locales idóneos para que estos pudieran proteger los intereses nacionales. El Banco Mundial debería dejar de experimentar con estas nuevas y complejas iniciativas que ponen a los países pobres al borde del colapso, como está sucediendo con este proyecto de la asociación público-privada para la salud en Lesoto.


por Lehlohonolo Chefa, Asociación para la Protección de Consumidores de Lesoto (LCPA – Lesotho Consumer Protection Association)