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Análisis

El elefante en el aula: el Banco Mundial y los proveedores de la educación privada

13 July 2015 | Traducción: Maria Eugenia Arzayús

Se han planteado interrogantes sobre la agenda del Banco Mundial para la educación después del Foro Mundial sobre la Educación en mayo de 2015 en Corea. Este foro fue organizado por el Banco Mundial en forma conjunta, su objetivo fue ampliar el acceso y la promoción interna de los estados al gasto en LA educación. Ahora la atención se desplaza hacia la Conferencia Internacional de la ONU sobre la Financiación para el Desarrollo en julio de 2015. Esta conferencia, entre otras cosas, establecerá las reglas de juego para la financiación del marco posterior al 2015: los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODSs) incluyendo la meta de la educación, objetivos que serán aprobados en la cima de la ONU sobre los ODS, en septiembre de 2015. Una de las cuestiones más importantes es que no es sólo el objetivo de la educación, o incluso el tamaño de la financiación, sino también quién/quiénes implementarán el objetivo. El “elefante en el aula” que se ha pasado por alto es el papel del sector privado, más aun, viendo las diferentes perspectivas cada vez más divergentes entre el Banco Mundial y las Naciones Unidas, sobre cómo se va a cumplir el objetivo de la educación.

En vísperas de la celebración del Foro Mundial sobre la Educación, el Banco Mundial se comprometió a aportar US$5 mil millones. Sin embargo, todavía no ha revelado detalles sobre la destinación de los fondos, solo ha dicho que estos estarían sometidos a la “financiación basada en los resultados”, es decir, los fondos serían desembolsados a la finalización de los objetivos convenidos, por ejemplo, cuando las/los niños completen un cierto grado educativo. El financiamiento fue inmediatamente alabado por Pearson, uno de los mayores proveedores de escuelas de bajo costo en África Occidental (ver Boletín Mayo 2014). Sin embargo, US$5 mil millones son como una gota de agua en el océano. Según la Organización Educacional, Científica y Cultural de la ONU, hay una brecha de financiación anual de US$22 mil millones para cumplir con los ODS en la educación.

Para cerrar esta brecha de financiación el Banco Mundial ha invertido por largo tiempo en los proveedores de la educación de bajo costo, a través de su brazo para el sector privado, la Corporación Financiera Internacional (CFI – ver Observador Otoño 2014 y Boletín Mayo 2014). Esta política ha provocado una oleada de críticas, incluyendo la del Reportero Especial de la ONU sobre el derecho a la educación, Kishore Singh. Singh condenó el apoyo del Banco a las escuelas privadas en un informe de junio de 2015 para el Consejo de Derechos Humanos de la ONU: “Al promover el lucro en la educación, la CFI ve las leyes como obstáculos financieros por lo que da orientación a los proveedores de la educación privada, para que sus “empresas sean muy rentables y florecientes”. Este es un flagrante menosprecio de las obligaciones en materia de derechos humanos de los organismos internacionales, incluyendo al Banco Mundial”. Varios comités de la ONU recientemente también han destacado la amenaza que las escuelas privadas plantean a la educación universal en Ghana, Chile y Uganda.

Haciendo cuentas: ¿”sólo $6 dólares al mes”?

A school run by BIA; Credit: Global Partnership for Education

A school run by BIA; Credit: Global Partnership for Education

El presidente del Banco, Jim Yong Kim, destacó el apoyo del Banco Mundial a las escuelas privadas a principios de abril de 2015 en un discurso en el que destacó el “empujón final” del Banco para poner fin a la pobreza extrema. Kim apoyó el enfoque adoptado por los proveedores en el área de la educación, como las Academias Puente Internacional (BIA por su sigla en inglés), impresionado con el uso de “software y tabletas en las escuelas que enseñan a más de 100.000 estudiantes en Kenia y Uganda”. Kim se manifestó entusiasmado con la idea de que: “Después de dos años, las calificaciones promedio de los estudiantes en la lectura y las matemáticas habían mejorado muy por encima de las de sus pares en las escuelas públicas”, y de que “el costo por alumno de las Academias Puente Internacional era de US$6 al mes”.

La declaración de Kim produjo la condena mundial de las ONGs. Nicolás Mombrial de Oxfam Internacional dijo, “la sugerencia de Kim de que las escuelas privadas de bajo costo son la respuesta a la crisis en la educación… es profundamente inquietante”.

Más de 30 grupos de la sociedad civil en Kenia y Uganda, tales como Hakijamii en Kenia y la Iniciativa para los Derechos Sociales y Económicos en Uganda, dijeron que la declaración de Kim “mostraba un profundo desconocimiento de la realidad de la vida de las personas pobres”. Una declaración en mayo de 2015 firmada por más de 100 organizaciones no gubernamentales (ONGs), entre ellas la Campaña Mundial por la Educación, señaló que con “los otros gastos de libros de texto, transferencia de pagos, y otros elementos… la factura mensual total incluyendo las comidas en las escuelas [las escuelas de la BIA], oscilaba entre US$16 y US$20” por cada niña/niño. La declaración señaló que “las familias más pobres de Kenia hoy en día todavía tienen tres veces más niños que una familia más pudiente”, por lo tanto enviar tres niñas/niños a una escuela de las Academias Puente Internacional” costaría la mitad de los ingresos de los hogares [que ganen KES 7.000 (US$75) o menos], o sea, por lo menos el 68 por ciento de sus ingresos mensuales”.

“Maestros convertidos en robots”

La declaración de Kim de que las Academias Puente Internacional habían logrado mejores resultados en las escuelas públicas también ha sido ampliamente debatida. La declaración conjunta de las ONGs señaló que la reclamación de Kim se había basado en los “datos de un estudio realizado por la mismas Academias.” En su respuesta a la declaración de mayo de 2015 de las ONGs, el Banco dijo que estaba “apoyando una evaluación rigurosa e independiente de los resultados del programa de las Academias Puente Internacional en Kenia, la primera evaluación a gran escala basada en una muestra escogida al azar de un ensayo controlado de las escuelas gratis en el África Subsahariana”. Sin embargo en su propia respuesta a la declaración de las ONGs, las Academias Puente Internacional dijeron que esa “evaluación de los alumnos iba a empezar en enero de 2016” (?) también afirmaron que: “El absentismo y el descuido de los maestros en todo el continente son muy altos.” La realidad de los problemas que afectan a las niñas y niños en la educación debe ser enfrentada directamente, ya que estos son los problemas que las Academias Puente Internacional quieren resolver.” Sin embargo, en junio de 2015, Steven J Klees de la Universidad de Maryland en Estados Unidos, en un blog de The Conversation, describió la realidad de la “nueva tecnología” que Kim celebra: “Es una realidad donde se espera que las/los profesores lean en voz alta a los alumnos, palabra por palabra, el contenido de la tableta [que solo el maestro tiene y no los alumnos] al mismo tiempo y en cada escuela todos los días.” En opinión de Klees “esos maestros se han convertido en robos de la llamada educación”.

#EducationBeforeProfit Credit: RED de Estudios para la profundización Democrática

#EducationBeforeProfit Credit: RED de Estudios para la profundización Democrática

La declaración de las ONGs señaló que, aunque el Banco Mundial a través de la CFI, había invertido US$10 millones en las Academias Puente Internacional, éstas “no habían hecho ninguna inversión, o planeaban hacerla, en los sistemas de educación básica pública en Kenia o en Uganda”. En su respuesta a la declaración de las ONGs, el Banco dijo “nuestro apoyo a las Academias Puente Internacional solo es complementario a lo que se ofrece en los sistemas escolares locales, a fin de garantizar que los padres que deciden invertir en la educación privada también estén recibiendo la mejor educación posible para sus hijos”.

Salima Namusobya de la Iniciativa ugandesa por los Derechos Sociales y Económicos, dijo: “Si el Banco Mundial está sinceramente interesado en la misión de brindar a cada niña y niño la oportunidad de recibir una educación primaria de primera calidad sin que importen los ingresos familiares, el Banco se debería empeñar en ofrecer un sistema de educación gratuito especialmente en contextos como los de Uganda.”