Análisis

Grecia: El FMI no aprende de sus “lecciones sobre el impacto económico de la austeridad”

5 October 2015 | Traducción:Maria Eugenia Arzayús

Supporter of No vote in Greek referendum, Madrid

En agosto de 2015, Grecia y sus acreedores europeos, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, llegaron a un tercer acuerdo de cinco años para proporcionar un paquete financiero de emergencia a Grecia, por un valor de hasta €85 mil millones (US$ 94 mil millones), con una aportación significativa del FMI, el tercer miembro de la Troika. El papel del FMI ha provocado fuertes críticas de la sociedad civil y de sus propios estados miembros por socavar las negociaciones entre Grecia y sus acreedores europeos.

Condiciones contradictorias del FMI

A pesar de su ‘estatus junior´ en la Troika, el FMI desde el inicio del programa griego (ver Observador Otoño 2013), intervino en momentos cruciales de las negociaciones entre el gobierno griego y sus socios europeos. A finales de junio de 2015, respondió a los informes de que habría un ablandamiento de las condiciones de austeridad con una declaración de la directora gerente, Christine Lagarde, reiterando “sigo creyendo que es necesario un enfoque equilibrado… con reformas estructurales y fiscales apropiadas y con el apoyo de financiación apropiada y medidas de sostenibilidad de la deuda”.

En junio de 2015, el gobierno griego, que había sido elegido en enero en una plataforma de renegociación de las condiciones del contrato existente de la Troika, anunció que había agotado los intentos de renegociar las condiciones del paquete. A finales de junio, el gobierno ordenó el cierre de todos los bancos debido a la difícil situación financiera. El gobierno también indicó que no tenía suficiente financiación para pagar €2 mil millones al FMI, deuda cuyo pago se cumplía en julio, y que tendría un referéndum en junio para buscar respaldo público para rechazar las condiciones de rescate ofrecidas. A pesar de que el referéndum rechazó abrumadoramente la austeridad, el FMI y sus socios de la Troika continuaron insistiendo en recortes aún mayores de los gastos y las reformas.

En julio, el FMI complicó aún más las negociaciones entre Grecia y sus acreedores con la publicación de una Evaluación preliminar sobre la Sostenibilidad de la Deuda (DSA, por su sigla en inglés) afirmando que la dinámica de la deuda de Grecia eran de hecho “insostenible”. La evaluación sostuvo que “si el paquete de reformas bajo consideración se debilitaba aún más – en particular, a través de una mayor reducción de los objetivos principales de excedentes y de las reformas estructurales, incluso más débiles – los recortes de la deuda serán necesarios”, donde “recortes”, implica que los acreedores tendrían que perdonar una parte del dinero que se les adeudaba. Menos de dos semanas después, el FMI actualizó su evaluación DSA diciendo que definitivamente “la deuda griega ahora sólo podría ser sostenible a través de medidas de alivio de la deuda que van mucho más allá de lo que Europa ha estado dispuesta a considerar hasta ahora”. El FMI atribuyó este cambio a la “flexibilización de las políticas durante el año pasado” y “al reciente deterioro en el entorno macroeconómico y financiero griego debido al cierre del sistema bancario lo que ha aumentado significativamente las dinámicas adversas.” Sin embargo, el FMI no reconoció la culpa de sus propias políticas relacionadas con la situación de Grecia, y en vez de eso dijo que “si se hubieran implementado las políticas del programa tal y como se habían acordado, no se habría necesitado más alivio de la deuda para alcanzar los objetivos en el marco de noviembre de 2012.” Christine Lagarde, declaró en agosto que si Grecia implementaba las reformas acordadas, incluyendo recortes de gastos, y se le concedía un “alivio significativo de la deuda” esto “sería la base… para que yo recomendara… más apoyo financiero a Grecia.”

El FMI respalda las reformas y no aprende de sus lecciones

Aunque en agosto de 2015, el gobierno griego tuvo éxito logrando el apoyo de los partidos de la oposición y consiguiendo la aprobación parlamentaria para el nuevo contrato de préstamo, luego renunció y anunció elecciones generales, que ganó en septiembre de 2015. Las condiciones de los préstamos incluyeron: aumentos significativos en el impuesto al valor agregado (IVA), un fondo de privatización para proporcionar €50 mil millones en valor de activos nacionales, la reversión de la restauración de los derechos de negociación colectiva y del compromiso del gobierno de elevar los salarios mínimos, además del derecho de aprobación por parte de la Troika de cualquier nueva legislación. El Memorando de Entendimiento entre Grecia y sus acreedores afirma que “No habrá cambios en el actual marco de la negociación colectiva antes de que se haya completado la revisión.” El periodista Ben Chu, en un artículo de julio en el periódico británico The Independent, interpretó lo anterior diciendo, “claramente el FMI tampoco ha aprendido las lecciones sobre el impacto económico de la austeridad. La economía griega de nuevo está en recesión, pero el Fondo sigue exigiendo recortes de las pensiones públicas y el aumento del IVA.”

Nick Dearden de la ONG del Reino Unido, ¡Justicia Global Ahora!, argumentó en un blog de agosto que los términos de las privatizaciones de Grecia mostraban que “las privatizaciones no tenían nada que ver con ayudar a Grecia… no tiene ningún sentido vender activos valiosos en medio de la peor depresión de Europa en los últimos 70 años… la gran mayoría de los fondos recaudados se destinará de nuevo a pagar los acreedores, y a la recapitalización de los bancos griegos”. En efecto, del préstamo de €85 mil millones, €54 mil millones, o más del 60 por ciento fueron destinados a la refinanciación de las deudas existentes, con €25 mil millones destinados a la recapitalización de los bancos griegos.