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La cascada del Banco Mundial en educación: la asociación público privada en Liberia

13 November 2017 | Traducción:Gustavo Alzugaray

Student protests at the University of Vienna in october 2009. Credit: Manfred Werner - Tsui

Un informe mundial de julio que reclamaba políticas para el público, del Civil Society Reflection Group on the 2030 Agenda for Sustainable Development concluyó que “la privatización y la captura empresarial se han convertido en obstáculos para el progreso en el marco de la Agenda 2030”, y expresa que “las finanzas públicas deben jugar un papel vital en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”. El documento afirma que las políticas de austeridad vuelven imposible para la mayoría de los países “no dejar a nadie atrás”. El enfoque cascada del Banco Mundial se centra en “apalancar” dinero privado para los servicios públicos y prevé un aumento de las Asociaciones Público Privadas (APP) (véase el Observador de verano de 2017). El reciente acuerdo en Liberia ilustra algunos de los inconvenientes de este modelo.

Las APP para educación en Liberia bajo escrutinio

En julio el ministro de educación, George Werner, declaró los ‘primeros éxitos’ de su nueva iniciativa educativa, la Asociación de Escuelas para Liberia (PSL, por su sigla en inglés), en la que ocho operadores privados gestionan 93 escuelas primarias públicas (véase el Observador de verano de 2016). Sin embargo, un informe de agosto de Education International, una federación mundial de sindicatos de maestros y empleados de la educación, que revisó la PSL concluyó que la “privatización de todo el sistema de educación escolar y preescolar pondrá en grave riesgo al sistema de educación pública de Liberia”. Un informe de evaluación del grupo de expertos Center for Global Development (CGD) de septiembre concluyó que el estado asignó un 37% más de maestros a las escuelas de la PSL, incluida la primera selección de nuevos graduados mejor preparados. El CGD descubrió que el rendimiento varió entre los operadores y que el gasto adicional por niño osciló entre USD 40 en las Escuelas Omega y USD 663 en la Academia Internacional Bridge (BIA, por sus sigla en inglés), lo que, según los críticos, es insostenible. El estudio también descubrió que “los contratos autorizaron al operador más grande (BIA) a enviar a los alumnos en exceso y a los maestros con bajo rendimiento a otras escuelas del Estado”. David Archer, de ActionAid UK, dijo a Devex que existen serias dudas “sobre la sostenibilidad debido a los altos costos”. Anderson Miamen, de COTAE, la coalición de Liberia sobre transparencia y rendición de cuentas en la educación instó al “Gobierno de Liberia a abandonar el programa PSL”.

Evidentemente, el enfoque de las APP fue la poción equivocada en LiberiaAnderson Miamen, de COTAE, la Coalition on Transparency and Accountability in Education de Liberia

A principios de agosto, 174 organizaciones de todo el mundo pidieron a los inversores, incluida la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del Banco para el sector privado, que dejen de apoyar a BIA, que actualmente se encuentra en la Corte por no cumplir con los estándares nacionales de educación en Kenia y Uganda (véase el Observador de verano de 2016). Después de la investigación realizada por el RESULTS Educational Fund, que descubrió que las inversiones de la CFI en la educación privada “marginan” a los más pobres (véase el Observador de primavera de 2017), Milagros Lechleiter de RESULTS comentó que “la CFI debería alejarse de las inversiones con fines de lucro, de las escuelas privadas dirigidas a los grupos más pobres, ya que las tasas escolares perpetúan la marginación de los estudiantes y familias más vulnerables del mundo”.