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Después de 15 años, el Informe Doing Business del Banco Mundial sigue sin dar en el clavo

10 January 2018 | Traducción: Gustavo Alzugaray

No Animal Left Behind. credit unkown

En octubre el Banco Mundial publicó su 15º Doing Business Report (DBR), Reformando para la Creación de Empleos, en el que señala que 119 economías han hecho 264 reformas comerciales en el último año para “crear empleo, atraer inversiones y ser más competitivas”. El Banco afirmó en un comunicado de prensa que el DBR proporciona “medidas objetivas de las regulaciones comerciales y su aplicación en 190 economías”, al tiempo que alentó a las economías a “competir por una regulación más eficiente” (véase el Observador de Verano de 2017). El documento continúa diciendo que “se han llevado a cabo 3.188 reformas comerciales desde que comenzó el monitoreo”.

Desde sus inicios, las organizaciones de la sociedad civil (OSC) han criticado esta influyente publicación por promover soluciones de desarrollo únicas para todos. Las OSC argumentan que el Banco y el FMI utilizan el DBR para promover la desregulación y las reformas neoliberales, basándose en la afirmación infundada de que un mayor número de regulaciones ‘amigables para el comercio’ desempeñan un papel clave en la reducción de la desigualdad de ingresos, sin tomar en cuenta los beneficios sociales o económicos de la regulación y los costos de la desregulación.

Simeon Djankov, el creador de la serie Doing Business, dijo en un comunicado de prensa de octubre que “la reforma en las áreas medidas por Doing Business puede ser especialmente beneficiosa para la creación de empleo cuando esas reformas se llevan a cabo en las áreas de comienzo de una empresa y de regulación del mercado laboral”. Teniendo en cuenta esa afirmación, Matti Kohonen de Christian Aid UK hizo hincapié en que “esta visión a nivel micro está, a menudo, en desacuerdo con una perspectiva de nivel macro, donde algo que puede ser beneficioso para un propietario individual (por ejemplo, una menor regulación laboral), puede perjudicar los objetivos macroeconómicos, como los de una mayor productividad laboral a través del aumento de empleados comprometidos”. Kohones añadió que “las perspectivas macroeconómicas recientes sobre la participación de las mujeres en el mercado laboral y la lucha contra la desigualdad pueden estar en desacuerdo con todo el DBR”.

dar mejores puntajes a lugares de bajos impuestos está en clara contradicción con el objetivo declarado del Banco Mundial de proporcionar a los gobiernos los medios para ofrecer servicios públicos esenciales, especialmente a los pobres, y reducir la desigualdadPeter Bakvis, ITUC

La sociedad civil criticó además el ranking de DBR de naciones basado en intereses comerciales por sobre los de ciudadanos y países (véase el Observador de Otoño de 2013 y los Update 86 y 85). Por ejemplo, según la Confederación Sindical Internacional (CSI), ocho de los “10 mejoradores principales” del DBR 2017 tuvieron un rendimiento pobre o empeoraron los derechos de los trabajadores. De acuerdo con la investigación de 2013 de la organización benéfica británica CAFOD, el DBR no logró cumplir con las prioridades necesarias para que crezcan las pequeñas empresas del sector privado. Esto incluye asegurar el financiamiento adecuado para los programas de apoyo a las pequeñas empresas y los servicios públicos, así como el reconocimiento de las organizaciones de trabajadores informales y los procesos de negociación colectiva. En noviembre Peter Bakvis, de la CSI, comentó a Inequality.org que “dar mejores puntajes a lugares de bajos impuestos está en clara contradicción con el objetivo declarado del Banco Mundial de proporcionar a los gobiernos los medios para ofrecer servicios públicos esenciales, especialmente a los pobres, y reducir la desigualdad”. A pesar de una serie de cambios metodológicos en 2015, después de extensas críticas al informe del propio Grupo de Evaluación Independiente (GEI) del Banco en 2013 (véanse el Observador de Verano de 2017 y el Update 86), se mantienen las críticas de la sociedad civil.

Los impactos de las políticas del DBR

La red Eurodad, con sede en Bélgica, señaló en 2015 que, si bien “hay poca conexión entre las conclusiones del informe y la realidad sobre el terreno, el documento tiene un impacto notable en la formulación de políticas”, al informar sobre los programas de reforma en muchos países en desarrollo. Los gobiernos mundiales toman nota de su clasificación DBR. Por ejemplo, en noviembre, el Business Journal de Ucrania reflexionó sobre ¿Cómo puede Ucrania ascender en el Índice de facilidad para hacer negocios del Banco Mundial? y el The Times de India informó que “el sentimiento de los inversores recibió un impulso del informe facilidad para hacer negocios del Banco Mundial, en el que India saltó 30 puestos gracias a las recientes reformas”. El The Economic Times señaló que “India se está preparando para saltar al top 50 con alrededor de 90 reformas específicas coordinadas por varios ministerios, dijeron altos funcionarios”. Estas reformas incluyen, por ejemplo, una disminución en la cantidad de procesos necesarios para registrar una empresa, pero también reformas tributarias regresivas, como el impuesto sobre bienes y servicios que, según el economista indio Jayati Gosh, aumentará la carga impositiva en los hogares de bajos ingresos y, de acuerdo a los que destacó la abogada Tara Narula, con sede en Delhi, afecta de forma desproporcionada a las mujeres.

Al considerar los beneficios del DBR, Djankov señaló que “además de una buena política, una vez que comienzas a clasificar a los países y los comparas, surge la competencia natural como una ‘Copa del Mundo’ o en los ‘Juegos Olímpicos’”. Sin embargo, los países no son empresas que compiten en un mercado abierto. Los Estados tienen deberes relacionados con los derechos humanos de sus ciudadanos y deben cumplir con un mandato público del electorado en vez de con las presiones de la competencia en los mercados. Como subrayó el experto independiente de la ONU, Alfred de Zayas, el Banco y el Fondo deberían ”finalmente dejar atrás las antiguas condiciones de privatización, desregulación de mercados y ‘austeridad’ en los servicios sociales, que no les han dado a los Estados un espacio político adecuado para cumplir con sus obligaciones relacionadas con los derechos humanos” (véase el Observador de Otoño de 2017).

El DBR y la desigualdad: ¿correlación sin causalidad?

En línea con los objetivos gemelos del Banco de eliminar la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida, y para justificar su relevancia, el DBR señaló que “las economías con una regulación comercial de mala calidad tienen, en promedio, niveles más altos de desigualdad de ingresos”. Sin embargo, advirtiendo contra el pasaje del Banco de la correlación a la causalidad, Bakvis señaló que los 20 principales países del DBR son casi todas economías avanzadas con bajos coeficientes de Gini, mientras que los 20 países de índice más bajo, incluidos Afganistán, Venezuela, Somalia y Yemen, están en graves conflictos civiles o políticos. Bakvis concluyó que “parece absurdo que el Banco insinúe que lo único que estos países en conflicto tienen que hacer para lograr una distribución del ingreso más equitativa es desregular el comercio”. Si bien puede ser cierto, como afirma el informe, que “las economías con mejores regulaciones comerciales” tiene, en promedio, menores niveles de pobreza”, el hecho de que China y Vietnam lograran avances significativos en la reducción de la pobreza sin las políticas promovidas por DBR (véase el Observador de Invierno de 2017-2018) cuestiona el vínculo implícito entre la desregulación y la disminución de la pobreza.

El DBR del año pasado introdujo un componente de género en tres indicadores, a saber, comenzar una empresa, registrar propiedades y hacer cumplir los contratos. En respuesta, el Oakland Institute argumentó que un “componente de equidad de género” no hace que las políticas promovidas por el Banco sean más equitativas. Los puntajes de país del informe muestran que el Banco otorga mejores puntajes de Doing Business a las naciones que favorecen las ganancias empresariales por sobre los intereses de los ciudadanos y los países”. Por ejemplo, mientras que India ha mejorado significativamente en el ranking DBR, según la investigación de 2017 de Lucas Chancel y Thomas Piketty, la desigualdad de ingresos está en su punto más alto desde 1922. Shipra Dawar, fundador de ePsyclinic, una clínica de salud mental en línea, comentó a Forbes que, “si bien es grandioso que India haya mejorado su clasificación en hacer negocios y los jóvenes empresarios se beneficien de ella, estamos pasando por alto la importancia de la igualdad de género. No es posible que India se convierta en una potencia económica mundial si se ignora a la mitad de su población y no se le brindan más oportunidades económicas”. Los comentarios de Dawar están respaldados por datos del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), que mostró que India cayó 21 lugares, hasta el 108 en el Índice Global de Brecha de Género 2017, incluso cuando su clasificación DBR mejoró.

Dados los persistentes defectos del DBR y el supuesto enfoque del Banco en un crecimiento sostenible y equitativo, el informe debe prestar atención a los pedidos de la sociedad civil, respaldados por el informe del GEI, a poner fin a las clasificaciones nacionales y a garantizar que los indicadores utilizados estén firmemente vinculados con los objetivos de erradicación de la pobreza y crecimiento inclusivo.