Finanzas

Análisis

Revisión de la sostenibilidad de la deuda: retoques marginales mientras amenazan las crisis

10 January 2018 | Análisis externo | Translated by: Gustavo Alzugaray

Credit Eden, Janine and Jim

Bajo el Marco de Sostenibilidad de la Deuda (MSD) elaborado conjuntamente por el Banco Mundial y el FMI, las llamadas instituciones de Bretton Woods (IBW), los países elegibles para recibir préstamos de algunos de los fondos de préstamo concesional de las instituciones (la Asociación Internacional de Fomento y el Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza, respectivamente) realizan evaluaciones periódicas del riesgo de sobreendeudamiento externo. El MSD impacta directamente en el tamaño de los préstamos del Banco Mundial y otras bancos multilaterales de desarrollo e influye sobre las decisiones de préstamos de los gobiernos y del sector privado.

Se completó la última revisión del MSD

El desarrollo de la DSF en 2005 trajo un bienvenido monitoreo sistemático de las situaciones de deuda de los países, colocando la deuda en el centro de los análisis económicos y las operaciones crediticias de las IBW. Su enfoque prospectivo refleja la importancia de la acción preventiva para mitigar las crisis de la deuda. Sin embargo, desde su introducción, la sociedad civil ha indicado problemas de enfoque importantes, en especial con relación a su desconexión con el alivio de la deuda y su concepción de la sostenibilidad en términos de cuán repagable es la deuda, más que en el impacto que los niveles de deuda tienen sobre la capacidad de un país de salvaguardar el derechos de sus ciudadanos (véase el Update 40).

En octubre se completó la última revisión del MSD, para el que hicieron una presentación conjunta más de 30 OSC en junio de 2016 (véase el Observador de Verano de 2016). La revisión tuvo en cuenta algunas de las recomendaciones de la presentación e incluyó una cantidad de asuntos clave para mejorar el rigor de las evaluaciones técnicas del FMI, incluyendo el análisis de algunas de las deudas derivadas de las asociaciones público privadas (APP) – un instrumento atractivo para los gobiernos porque permite ocultar las deudas (véase el Observador de Primavera de 2017). También se dio mayor importancia a los riesgos de las obligaciones del gobierno que surgen de la deuda externa privada, pero el enfoque se limitó al sector financiero. También se prestará más atención a los riesgos específicos derivados de los desastres naturales y las perturbaciones de los precios de los productos básicos.

según lo admitido por el propio FMI y el Banco Mundial en la revisión, el MSD revisado todavía habría pasado por alto una de cada cinco crisis pasadasMark Perera, Eurodad y Tim Jones, Jubilee Debt Campaign

Otro avance positivo después de la revisión fue el alejamiento de la dependencia exclusiva de las Evaluación de las Políticas e Instituciones Nacionales (EPIN) del Banco Mundial (véase el Update 43) para medir cuánta deuda puede soportar un país. El nuevo MSD agregó un nuevo “indicador combinado de país” con datos históricos y proyectados, incluidos el crecimiento nacional y mundial, así como los niveles de las reservas internacionales. Esto reflejó la cuestionable relevancia de los puntajes del EPIN, que efectivamente miden los niveles de liberalización del mercado, para evaluar los riesgos de la crisis de la deuda. El nuevo MSD también pasó de concentrarse en las cifras generales de deuda a considerar el impacto de la inversión pública en el crecimiento, reconociendo la naturaleza potencialmente productiva del financiamiento de la deuda, lo que apunta a hacer las proyecciones de crecimiento del FMI más realistas y, por lo tanto, a mejorar las proyecciones del servicio de la deuda.

Se ignoran la principales preocupaciones de las OSC mientras continúa el riesgo de crisis

A pesar de los avances, las IBW han ignorado las preocupaciones de la sociedad civil planteadas en la presentación sobre el proceso MSD básico, incluidas los pedidos de la ONU y las CSO para que las evaluaciones las realice un organismo independiente, en lugar de las mismas instituciones financieras internacionales, que son los prestamistas principales. El juicio discrecional sigue siendo un componente clave del marco y un documento de investigación de septiembre de 2017 de Lang y Presbitero demostró vínculos entre las calificaciones mejoradas de DSF y el respaldo político de los principales accionistas de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI). La revisión no reconoce directamente estas preocupaciones de la sociedad civil, pero da cuenta de que el juicio del personal a veces ha llevado a calificaciones MSD excesivamente optimistas: se hace referencia específica a Mozambique entre 2009 y 2014, un país que se encuentra en una grave crisis de deuda, donde el personal continuamente sub-valúa el riesgo, como riesgo bajo, a pesar de los datos que apuntan a un riesgo medio (véase el Observador de Primavera de 2017).

La revisión no considera el impacto del peso de la deuda de un país sobre su pasivo para cumplir con sus obligaciones relativas a los derechos humanos y con sus metas de desarrollo. Aún queda margen para que el FMI mejore esto al implementar las reformas actuales, por ejemplo, basando las proyecciones de crecimiento del país y del servicio de la deuda en un gasto social blindado para cumplir con los pisos mínimos, tal como recomienda la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Tampoco se han tomado medidas para incentivar el mejor uso de los préstamos al reconocer que, donde existen buenas prácticas de transparencia y rendición de cuentas, es probable que las deudas se gasten mejor y los gobiernos tengan, de esta manera, más margen de endeudamiento para inversiones útiles.

También se perdió la oportunidad de establecer un vínculo entre el MSD y la opción de un país de buscar el alivio de la deuda. Esto idealmente se basaría en una definición de riesgo predefinida que desencadenaría una suspensión de los pagos y obligaría a un país a entablar conversaciones con todos sus acreedores, respaldado por una institución independiente de renegociación de la deuda.

Los cambios técnicos introducidos en la revisión actual son en gran medida un paso adelante, pero según lo admitido por el propio FMI y el Banco Mundial en la revisión, el MSD revisado todavía habría pasado por alto una de cada cinco crisis pasadas. Los niveles de deuda están aumentando en todo el mundo: solo en 2017, tres países más han entrado en problemas de deuda definidos por MSD (Chad, Gambia y Sudán del Sur, que se unen a Granada, Mozambique, Sudán y Zimbabwe), y solo 11 de los 67 países son considerados actualmente por el MSD como de bajo riesgo: el número más bajo desde que comenzaron las evaluaciones. Con las nubes de tormenta formándose en el horizonte, el FMI y el Banco Mundial deben abordar las deficiencias fundamentales del MSD, si es que ha de ser una herramienta realmente efectiva en la prevención de futuras crisis.


Por Mark Perera, Eurodad y Tim Jones, Jubilee Debt Campaign
Este artículo está adaptado de un blog de Jubilee Debt Campaign originalmente producido por Tim Jones.