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Las OSC instan a la CFI a deshacerse de la cadena de escuelas con fines de lucro

2 May 2018 | Traducción: Gustavo Alzugaray

Wayalghin Primary School in Ouagadougou, Burkina Faso - Credit: GPE/Olivier Badoh

En una carta abierta de principios de marzo, 88 organizaciones de la sociedad civil (OSC), incluida la the Initiative for Social and Economic Rights (ISER) de Uganda y el East Africa Centre for Human Rights de Kenia, instaron a la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del sector privado del Banco mundial, y a otros inversionistas, a dejar de apoyar a Bridge International Academies (BIA), proveedor multinacional de educación de bajo costo con fines de lucro. BIA tiene más de 500 escuelas en India, Kenia, Liberia, Nigeria y Uganda. La carta sigue a una convocatoria abierta realizada en agosto de 2017 por 174 OSC para que los inversores dejen de apoyar a BIA (vésase el Observador de Otoño de 2017). El comunicado de prensa documentó preocupaciones planteadas por numerosas fuentes independientes, como la ONU, que incluyen “mayores costos que los anunciados por la empresa, falta de registro de escuelas, uso de un plan de estudios no aprobado, incumplimiento de los requisitos de certificación docente e impactos discriminatorios”. BIA respondió con una declaración pública afirmando que “la mayoría de los informes y pruebas recopilados para esta carta (del 1 de marzo de 2018) han sido refutados previamente”.

A fines de marzo las OSC reaccionaron a la respuesta de BIA, pidiendo a los inversionistas que revisen la evidencia presentada en la carta original y “cesen de financiar a cualquier empresa cuyas acciones dañen gravemente el derecho a la educación y socaven las leyes nacionales e internacionales sobre derechos humanos”.

La primera carta de la OSC de marzo criticó la “complicidad en el arresto y detención sin evidencia de un investigador independiente” de BIA en Uganda y el uso, por parte de BIA, de “acciones legales contra el Sindicato Nacional de Maestros de Kenia (KNUT, por su sigla en inglés) que derivó en una orden de mordaza que impide la unión de mencionar públicamente a BIA mientras se espera el juicio”. El caso de BIA contra KNUT fue desestimado el 20 de febrero. La carta destacó aun más las controversias en Uganda y Kenia, donde subrayó que BIA ha estado operando escuelas ilegalmente y no cumple con los estándares nacionales de educación (véase el Observador de Verano de 2016), incluso después de que las autoridades ordenaron el cierre de las escuelas Bridge. En Kenia, BIA “no cumplió con las solicitudes de inscripción de escuelas del Ministerio de Educación”, utilizó un plan de estudios no aprobado y no cumplió con los estándares de certificación docente. Esto llevó a un cierre ordenado por la corte de las escuelas Bridge y muchos otros casos judiciales. En Uganda, después de 18 meses de diálogo con BIA, el gobierno confirmó en febrero que BIA “no podrá abrir/operar durante este año escolar (2018)” al no haber cumplido con la solicitud del Ministerio de Educación ugandés de alcanzar los estándares legales y educativos. Salima Namusobya, de ISER en Uganda, comentó: “Bridge no ha alcanzado los estándares básicos y no cumple sus promesas, y el gobierno actualmente está cerrando escuelas ilegales. Sin embargo, la empresa todavía cuenta con el respaldo de inversores en el extranjero que nunca aceptarían esa situación en su propio país. Los inversores serán cómplices de este desastre si no eliminan su apoyo”.

No existe evidencia consistente de que las ecuelas privadas produzcan resultados de aprendizaje mejores que los de las públicasInforme sobre el Desarrollo Mundial 2018

La CFI defiende el desempeño de BIA

La CFI respondió el 19 de marzo respaldando su inversión en BIA, citando: “El buen desempeño de los alumnos de Bridge … y las ganancias de aprendizaje en Liberia”. Haciendo referencia a la misma evaluación independiente realizada por el programa de escuelas de participación público-privadas del Centro para el Desarrollo de Liberia en el que se basaban las afirmaciones de la CFI, la carta de las CSO enfatizaba la conclusión de la evaluación de que “BIA gastó más de 13 veces el presupuesto estatal por alumno y rechazó escolares para reducir las proporciones alumno-docente, con el objetivo de obtener resultado de aprendizaje mejorados artificialmente”, aunque logrando, de todas formas, bajos resultados en términos absolutos”(véase el Observador de Otoño de 2017).

Aunque la carta de la CFI hacía referencia al Informe sobre el Desarrollo Mundial (IDM) 2018, no reconocía la conclusión del IDM de que “no hay pruebas consistentes de que las escuelas privadas ofrezcan mejores resultados de aprendizaje que las escuelas públicas”. El IDM también observó que en los países en desarrollo “los gobiernos pueden considerar más sencillo proporcionar una educación de calidad que regular una colección dispar de proveedores que pueden no tener los mismos objetivos”. A la luz de estos hallazgos y las continuas preocupaciones sobre el desempeño de BIA, llama la atención que la CFI continúe invirtiendo en escuelas de bajo costo con fines de lucro.