Medio ambiente

Análisis

El Banco Mundial señala el fin del financiamiento de las extracciones: Y los otros financiamientos de combustibles fósiles?

2 May 2018 | Traducción: Gustavo Alzugaray

El final de 2017 trajo un impulso para los defensores del clima, cuando el presidente del Grupo del Banco Mundial (GBM), Jim Yong Kim, enunció en la Cumbre Un Planeta de diciembre, en París, que el Banco cesará los préstamos para proyectos de petróleo y gas ‘aguas arriba’ después de 2019. Tal como aclaró banco, “aguas arriba es un término de la industria que se refiere a la exploración de yacimientos de petróleo y gas natural, así como a la perforación y operación de pozos para producir petróleo y gas natural”. El Banco también anunció en la cumbre que “aplicará un precio sombra sobre el carbono en el análisis económico de todos … los proyectos en sectores clave con altas emisiones”. Esto es una continuación del compromiso del Banco de octubre de 2017 de comenzar a rastrear las emisiones de carbono de las inversiones de su proyecto, por primera vez, en 2018.

Alex Doukas de la ONG estadounidense Oil Change International (OCI) elogió la importancia del compromiso sobre los proyectos aguas arriba en un blog de diciembre y señaló que “cada dólar de financiamiento del Banco Mundial actualmente destinado al petróleo y al gas cataliza muchos más y … muchos proyectos financiados por el Banco nunca continuarían de otra forma. Entonces, las finanzas que se alejarán del petróleo y el gas como resultado de este anuncio realmente importan y tendrán un efecto aún mayor de lo que las cifras podrían sugerir”. La base de datos Shift the Subidies de OCI mostró que la cartera aguas arriba del Banco es significativa, a “un promedio de más de mil millones de dólares por año en actividades de exploración y producción entre 2014 y 2016”. El compromiso aguas arriba marcó una importante victoria para las organizaciones de la sociedad civil (OSC), enfocadas durante una década en lograr que el Banco termine su apoyo a los combustibles fósiles.

A pesar de que la promesa sobre proyectos aguas arriba es un gran paso en la dirección correcta, aún quedan muchos desafíos para que el Banco descarbonice completamente su cartera de préstamos. En primer lugar, la promesa no terminará con los préstamos para proyectos de combustibles fósiles del Banco. El compromiso aguas arriba incluye una excepción para los préstamos directos del Banco a países de bajos ingresos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que permiten al Banco financiar proyectos de gas aguas arriba si se considera que tienen un componente de acceso a la energía y forman parte de una estrategia de transición. Esto plantea preguntas sobre qué tan estrictamente se interpretará esta excepción cuando entre en vigor en 2020. Además, según la base de datos de OCI, los préstamos aguas arriba representan solo alrededor de un tercio de la cartera de combustibles fósiles del Banco. Por ejemplo, el financiamiento para proyectos de oleoductos que llevan petróleo y gas a los mercados no está cubierto por el compromiso (véase el Observador de Otoño de 2017).

Cada dólar de financiamiento del Banco Mundial actualmente destinado al petróleo y al gas cataliza muchos más y ... muchos proyectos financiados por el Banco nunca continuarían de otra forma. Entonces, las finanzas que se alejarán del petróleo y el gas como resultado de este anuncio realmente importan.Alex Doukas, Oil Change International

Continúa el financiamiento indirecto de combustibles fósiles del Banco

Además, el compromiso aguas arriba solo se aplica a los préstamos para proyectos del Banco y no se extiende a otras partes de la cartera del Banco, como préstamos a intermediarios financieros (IF) y préstamos para políticas de desarrollo (DPL, por su sigla en inglés). Esto es significativo, ya que el GBM financia de hecho una nueva generación de centrales de carbón y otros proyectos de combustibles fósiles mediante el apoyo a las IF, según lo documentado por las OSC de Bangladesh, India y Filipinas (véase el Observador de Invierno 2017-2018). Para cerrar las lagunas que permiten el financiamiento indirecto de combustibles fósiles, las OSC han abogado por que el Banco divulgue públicamente y rastree su financiamiento indirecto, e incluya una lista de exclusión de proyectos de combustibles fósiles en su cartera de préstamos indirectos. Las OSC han argumentado además que el Banco está “apuntalando” los combustibles fósiles a través de sus DPL, que brindan apoyo presupuestario directo fungible a los gobiernos nacionales. Un informe de enero de 2017 de la OSC holandesa Bank Information Centre Europe destacó que en Egipto, Indonesia, Mozambique y Perú, los DPL han creado incentivos para las inversiones de carbón, petróleo y gas, como parte de las ‘acciones previas’ (es decir, los cambios regulatorios) para que los países obtengan estos préstamos (véase el Observador de Primavera de 2017). Las OSC argumentan que el Banco necesita adoptar una salvaguardia para los DPL que, entre otras cosas, prohíba acciones previas que promuevan los combustibles fósiles.

Las garantías ‘sucias’ del Banco Mundial

Una investigación de la CSO británica E3G mostró que, entre 2014 y 2016, el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI) del Banco tuvo la cartera más sucia en términos de apoyo para proyectos de combustibles de los cuatro miembros del GBM. E3G encontró que en 2016 el OMGI no apoyó un solo proyecto de energía renovable: “sus garantías a la energía ascendieron a USD 1.900 millones en 2016, de los cuales USD 900 millones se destinaron a proyectos de combustibles fósiles”, y el resto a proyectos como represas hidroeléctricas, que a menudo tienen importantes impactos ambientales y sociales. Dado que tales garantías ofrecen ‘riesgos’ financieros y brindan legitimidad política a los proyectos, las OSC han enfatizado que es problemático que la cartera del OMGI se incline tan fuertemente hacia los combustibles fósiles.

Preocupaciones climáticas por la infraestructura

Un informe de diciembre publicado por la OSC belga Counter Balance resaltó las contradicciones entre el impulso del GBM para una nueva generación de ‘mega-infraestructura’ (véase el Observador de Invierno de 2017) y una acción climática efectiva. El informe señaló, “La construcción de mega-corredores planeados … significaría el bloqueo del modelo de desarrollo extractivista actual. Esta agenda … depende en gran medida de los combustibles fósiles, la minería y los agronegocios a gran escala. … [Es] fundamentalmente incoherente con la lucha contra el cambio climático”. Aunque el Banco Mundial actualmente está ayudando a los países con sus Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (CDN, por su sigla en inglés) al Acuerdo de París, estas solo implican la planificación hasta 2030. Dadas las décadas de vida de los proyectos de megainfraestructura, se necesitan enfoques de gobernabilidad en línea con el horizonte temporal 2050 de París para asegurar que los proyectos de infraestructura respaldados por el Banco no se conviertan en ‘activos varados’ que deberán retirarse para cumplir los objetivos climáticos globales (véase el informe de Bretton Woods Project de 2014, El carbono no combustible de los Bancos Multilaterales de Desarrollo).

A pesar de los importantes desafíos que persisten, las OSC esperan con cautela que la promesa inicial pueda servir como un catalizador para transformar el enfoque global del Banco para las inversiones en energía y clima.