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Informe sobre fragilidad de la OEI: Al FMI le preocupa poco “marcar la diferencia en el terreno”

23 July 2018 | Traducción: Gustavo Alzugaray

Peacekeepers patrol Haiti during elections.

Peacekeepers patrol Haiti during elections. Credit: United Nations

En abril, la Oficina de Evaluación Independiente (OEI) del FMI (véase el Observador de Invierno de 2015) publicó su último informe, El FMI y los Estados frágiles, que evalúa el compromiso del FMI con los países en situaciones de fragilidad y conflictivas (SFC). El informe concluyó que el enfoque del FMI no estaba bien adaptado a las distintas necesidades de las SFC, “lo que arroja dudas sobre la credibilidad del compromiso del Fondo en esta área”.

El informe describió una serie de áreas de preocupación, incluyendo el hecho de que el paquete de herramientas financieras del FMI “no es intrínsecamente adecuado para las circunstancias de los estados frágiles”, debido a su enfoque a corto plazo, y que la orientación del personal “a menudo ha tratado a estados frágiles como a cualquier otro país, en lugar de darles un trato distintivo”.

La fragilidad no es “intelectualmente interesante” para los economistas del FMI

Además de las preocupaciones estructurales, el informe destacó la gestión de recursos humanos como problemática, señalando una percepción generalizada de estigma asociado al trabajo en las SFC dentro de la institución y llamando a un cambio fundamental en los incentivos del personal para alentar el trabajo en estos entornos. El informe observó que, “los economistas del FMI tienen títulos avanzados en macroeconomía o finanzas, con un interés comparativamente menor en cuestiones de desarrollo”, y que “muchos de ellos no consideran intelectualmente interesante o desafiante trabajar en SFC”. Además, señaló que “existe una tendencia dentro del FMI a considerar que la marca de un buen economista es la capacidad de realizar un trabajo analítico en economías complejas, prestando menos atención a la capacidad de hacer una diferencia en la formulación de políticas de los países sobre el terreno”. Al comparar al FMI con los bancos de desarrollo y las agencias de ayuda, la OEI citó a un entrevistado diciendo que, estos últimos, le dan mucho más valor al trabajo del desarrollo y “hacen una diferencia real sobre el terreno”.

Existe una tendencia dentro del FMI a considerar que la marca de un buen economista es la capacidad de realizar un trabajo analítico en economías complejas, prestando menos atención a la capacidad de hacer una diferencia en la formulación de políticas de los países sobre el terreno.OEI, el FMI y los Estados frágiles

Rebecca Engel, de la Universidad de York, respondió: “Es notable que el informe de la OEI confirme que el FMI sigue descuidando sus responsabilidades en los estados afectados por conflictos. La incapacidad de integrar los análisis de conflictos y economía política en su formulación de políticas en SFC y la falta de preocupación por los resultados generales del desarrollo ha demostrado socavar el frágil arreglo político de los estados que buscan el apoyo del FMI. Timor-Leste es solo un ejemplo de cómo, después de la independencia en 2002, las políticas del FMI contribuyeron a distanciar al Estado de su ciudadanía y socavaron su capacidad para manejar las expectativas en una sociedad dividida. Es sorprendente que en 2018 la institución no haya sido aparentemente reformada”.

Haciéndose eco de las llamadas de Marcus Manuel, del Overseas Development Institute del Reino Unido, el informe identificó las políticas de seguridad del FMI, que restringen la capacidad del personal para estar presente físicamente en muchas SFC, lo que obstaculiza significativamente el impacto del Fondo y pidió formas pragmáticas de aumentar la presencia de campo del Fondo en lugares de alto riesgo.

En su respuesta al informe, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, brindó solo “respaldo calificado” a las recomendaciones relacionadas con los incentivos del personal y la presencia en el terreno, en contraste con el “apoyo” a todas las demás recomendaciones. Lagarde reiteró que el “objetivo primordial” debe ser garantizar la seguridad del personal, lo que indica que no es probable que se hagan cambios significativos en las políticas de seguridad del FMI.

La junta directiva del FMI reafirma su apoyo al trabajo sobre fragilidad

Aunque en una reunión de la junta de marzo los directores ejecutivos expresaron puntos de vista divergentes sobre la adaptación de los mecanismos de préstamo del FMI a las SFC, con algunos que se oponían a la reducción de las condicionalidades del programa y otros que sugerían alargar la duración del programa en las SFC, la junta estuvo de acuerdo con la mayoría de las recomendaciones del informe. Esto incluyó establecer un compromiso de alto nivel para reforzar el trabajo sobre SFC como una prioridad principal para el FMI.

El compromiso del FMI va de la mano con el impulso de un mayor enfoque del Grupo del Banco Mundial (GBM) en SFC, ya que anunció en diciembre que la AIF18 duplicará sus recursos para las SFC. El aumento de capital general del Banco respaldado por el directorio en abril también tiene un enfoque explícito en concentrar más recursos del GBM en FCS (ver el Dispatch Spring 2018).

Dado que el Banco continúa enfrentando desafíos sustanciales en su programación en SFC a pesar de sus esfuerzos concertados para mejorar en esta área, el FMI tendrá dificultades para mejorar significativamente su desempeño en SFC sin implementar urgentemente los cambios que la OEI ha exigido en su informe.