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Inversión del Banco Mundial en la industria ganadera paraguaya vinculada a violaciones a los derechos humanos y perjuicios medioambientales

15 October 2018 | Traducción: Gustavo Alzugaray

a group of workers living in a tent in Chaco, Paraguay

Workers living in tents exposed temperatures of up to 50ºC, Chaco, Paraguay

En agosto el noticiero brasileño Repórter Brasil, con el apoyo de la Confederación Sindical Internacional (CSI), publicó un informe en el que se detalla la violación de los derechos humanos y el daño medioambiental resultante de la rápida expansión de la industria ganadera en el Chaco paraguayo. El informe destacó la participación directa de la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del sector privado del Banco Mundial, en las presuntas violaciones a través de una inversión, en 2013, de USD 85 millones en la empresa brasileña Minerva, una de las mayores compañías cárnicas de América del Sur.

El Resumen de la Revisión Ambiental y Social de 2012 de la CFI determinó que el proyecto era de categoría A (es decir, de alto riesgo), identificando los riesgos específicos de la cadena de suministro incluyendo la deforestación, el trabajo infantil y forzado, la invasión de la tierra de los pueblos indígenas y el desconocimiento de los derechos adquiridos de los proveedores primarios de Minerva. Según el informe, la producción ganadera se ha expandido significativamente en la región en los últimos años, con grandes porciones de tierra deforestadas para responder a las necesidades de la industria. La región es, además, hogar de grupos indígenas con reclamos no resueltos sobre la tierra, así como de condiciones expandidas de trabajo forzado e infantil en la agricultura.

La CFI respondió a la investigación de Repórter Brasil-CSI en agosto, declarando que Minerva está obligada a cumplir con los estándares de desempeño de la CFI y a implementar un Plan de Acción Ambiental y Social (PAAS), y que, desde 2012, la CFI ha estado trabajando con Minerva para monitorear los esfuerzos de la empresa en la gestión de la sostenibilidad de sus cadenas de suministro en América del Sur. También sostuvo que Minerva está invirtiendo importantes recursos para mejorar sus prácticas medioambientales y sociales en la región y que actualmente está monitoreando el riesgo de trabajo forzado e infantil en Paraguay. La CFI agregó que la empresa no comprará ganado a aquellos productores a los que las autoridades encuentren violando los derechos laborales.

El Banco Mundial y la CFI deberían apoyar la expansión de las inspecciones gubernamentales y la supervisión de terceros en Paraguay.Leo Baunach, Confederación Sindical Internacional

Recientemente, la CFI actualizó su PAAS en relación con la cadena de suministro de Minerva en Paraguay para el periodo 2018-2020. Los nuevos requisitos abordan cuestiones como la trazabilidad de los criterios de compra de ganado vacuno y la prohibición de abastecimiento de ranchos ubicados en áreas protegidas o indígenas, oficialmente reconocidas por el gobierno paraguayo. Sin embargo, todavía hay preocupaciones relacionadas con el trabajo, ya que se requiere que Minerva incorpore las cuestiones laborales en el sistema de gestión de la cadena de suministro sólo una vez que se disponga públicamente de un conjunto de datos adecuado. Por lo tanto, Minerva ha atribuido la falta de acción y vigilancia a la falta de datos oficiales. Las quejas de la sociedad civil relacionadas con la falta de vigilancia de la CFI sobre las condiciones laborales en los proyectos de sus propios prestatarios están bien documentadas, incluso en los estados productores de té de India. (véase el Observador de Invierno de 2017).

En respuesta al actualizado PAAS de Minerva, Leo Baunach, de la CSI, comentó que “Minerva tiene una cuota del 40% de las exportaciones de carne bovina de Paraguay. Como empresa líder y beneficiaria de la financiación de la CFI, Minerva tiene la responsabilidad de vigilar proactivamente su cadena de suministro del Chaco por temas de trabajo forzado e infantil. Se han hecho progresos para detener el abastecimiento proveniente de tierras indígenas e ilegalmente deforestadas. Esto debe ser complementado con medidas para prevenir el abuso de la mano de obra. En una escala más amplia, el Banco Mundial y la CFI deberían apoyar la expansión de las inspecciones gubernamentales y la supervisión de terceros en Paraguay”.