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La nueva jefa del FMI aplaude las reformas fiscales de Trump

27 January 2020 | Traducción:Gustavo Alzugaray

The International Monetary and Financial Committee (IFMC) with the IMFC Chairman, MD Kristalina Georgieva and Gerry Rice held their press briefing at the IMF Headquarters during the 2019 IMF/World Bank Annual Meetings, October 19, 2019 in Washington, DC. IMF Photograph/Joshua Roberts

En una entrevista de octubre con el canal de medios estadounidense HBO, Kristalina Georgieva, la recién nombrada directora gerente del FMI, hizo comentarios que podrían indicar un enfoque diferente del Fondo sobre los impuestos. Cuando el entrevistador le preguntó sobre el enfoque del presidente de Estados Unidos en relación con la toma de decisiones, Georgieva respondió: “Para dar crédito al liderazgo aquí, Estados Unidos es una de las economías con mejores resultados y es porque tuvo la valentía de usar una reforma fiscal para estimular un mayor crecimiento”. Cuando se le presionó directamente en cuanto a si está a favor de las reformas fiscales del presidente Trump de 2017, que incluyen una reducción de impuestos de USD 1,5 billones que reduce las tasas del impuesto a las empresas, Georgieva respondió: “Estoy a favor de que los países usen su espacio político para hacer la economía más vibrante y mejorar la vida de las personas”.

La inferencia de la directora gerente de que las reformas han mejorado la vida de las personas contradice el informe de 2017 del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos, que describió los cambios fiscales como “un intento de hacer de Estados Unidos el campeón mundial de la desigualdad extrema”. También se duda sobre si las reformas hicieron que la economía fuera más vibrante, ya que la Oficina de Presupuesto del Congreso estima que el costo total de la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos es de USD 1,9 billones.

En particular, los comentarios de Georgieva también contrastan con los expresados por la anterior directora gerente, Christine Lagarde, quien, en el Foro Económico Mundial de 2018, identificó las reformas fiscales de Trump como un peligro que “podría desestabilizar la recuperación económica actual” y “conducir a riesgos graves” en relación con la vulnerabilidad financiera. De hecho, el artículo IV del Fondo, de 2017, sobre Estados Unidos señaló específicamente que las reformas fiscales “probablemente generarán una disminución de la relación ingresos-PIB a medio plazo y que es probable que la desgravación fiscal beneficie desproporcionadamente a los ricos”.

El FMI y el impuesto a las empresas: ¿Cuál es su postura?

En enero, el FMI publicó un emblemático documento de política sobre el impuesto a las empresas, en el que se destacaba el “daño causado por la continua competencia fiscal perjudicial, incluido el riesgo de una carrera a la baja”. Si bien las organizaciones de la sociedad civil (OSC) acogieron, en general, con beneplácito este reconocimiento, el documento no incluyó recomendaciones más amplias de la sociedad civil establecidas en sus respuestas a las consultas. Un ejemplo es el establecimiento de un organismo fiscal intergubernamental de las Naciones Unidas, que ha sido rechazado repetidamente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un grupo de países en su mayoría ricos, que, como señaló la OSC Eurodad, con sede en Bélgica, insisten en mantener la elaboración de normas para la reforma fiscal bajo los auspicios de la OCDE y el G20.

Si bien el supuesto enfoque programático en el desarrollo sostenible y tributación de la Plataforma de Colaboración en materia Tributaria – una asociación entre el FMI, el Banco Mundial, la OCDE y las Naciones Unidas con el objetivo de intensificar su trabajo fiscal – ha sido acogido con cautela por algunos, también se les ha acusado hasta ahora de seguir promoviendo la agenda de la OCDE por encima de los intereses de los países en desarrollo (véase el Observador de Invierno de 2017-2018 y el de Otoño de 2016). Además, en octubre de 2019, volvieron a surgir dudas en torno a la voluntad de la OCDE de reformar significativamente las normas tributarias internacionales, ya que un análisis de octubre, encargado por la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional, demostró que su última propuesta de reforma del impuesto a las empresas probablemente “intensificará aún más las desigualdades mundiales y no frenará el abuso fiscal desenfrenado”.

Mientras tanto, las investigaciones de la sociedad civil siguen demostrando que, en la práctica, la mayor parte del asesoramiento en materia de política tributaria del FMI sigue centrado en impulsar los regresivos impuestos al consumo, en lugar de un cambio significativo que detenga la carrera a la baja de los impuestos empresariales y la eliminación de los flujos financieros ilícitos (véase el Dispatch Annuals 2019, el de Primavera de 2018 y el Informe  El FMI, Género e IVA).