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Banco Mundial abandona instrumento de bono pandémico tras desastrosa respuesta a la Covid-19

20 November 2020 | Traducción:Gustavo Alzugaray

El Banco Mundial ha desechado los planes de lanzar una segunda venta de su bono Pandemic Emergency Financing Facility (PEF), según un artículo de julio en el periódico británico The Financial Times (FT).

Después de enfrentarse a importantes críticas por el retraso en el pago del PEF a los países en desarrollo durante la pandemia de Covid-19, un portavoz del Banco Mundial dijo al FT que “no hay planes para un PEF 2.0” (véase el Observador de Primavera de 2020). Si bien los inversionistas del PEF ya habían recibido casi USD 100 millones en pagos de intereses a finales de febrero y algunos trataron de vender rápidamente sus bonos a medida que la pandemia empeoró, los países en desarrollo tuvieron que esperar hasta mediados de abril para que se emitieran los pagos. En un artículo de febrero en el periódico británico The Guardian, la ex economista del Banco Mundial Olga Jonas del Harvard Global Health Institute argumentó que el diseño de PEF, “espera que la gente muera”.

El PEF, lanzado en 2017, fue diseñado para ayudar a los países en desarrollo a enfrentar un brote grave de enfermedades infecciosas. Pero el Banco Mundial ha enfrentado acusaciones de que, en lugar de prevenir la escalada de infecciones, el instrumento se utiliza hasta que los brotes alcanzan un “disparador”, cuando ya no es posible tomar medidas preventivas, como lo ilustran tanto la pandemia de Covid-19 como el brote de Ébola de 2014-16. Un artículo de 2019 de Clare Wenham de la London School of Economics concluyó que el PEF hace más por servir a los intereses de los inversores privados que para contribuir a la seguridad sanitaria mundial, una acusación a menudo a compartida por el Banco (véase el Observador de Primavera de 2020).

En un artículo de octubre de 2019 del sitio de noticias sobre el desarrollo Devex, Lawrence Summers, execonomista jefe del Banco Mundial, fue citado describiendo al PEF como “un error vergonzoso”. Con el silencioso fin del plan, el Banco Mundial parece estar de acuerdo.