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La sociedad civil de Myanmar pide solidaridad a las instituciones financieras internacionales

2 June 2021

En febrero, más de 200 organizaciones de la sociedad civil pidieron que las instituciones financieras internacionales (IFI) congelaran inmediatamente los préstamos y otras ayudas financieras a Myanmar a la luz del golpe de Estado que tuvo lugar a principios de mes. En una carta conjunta de la sociedad civil de Myanmar, se instó a las IFI en los términos más enérgicos a reevaluar plenamente su relación crediticia con Myanmar para evitar legitimar a la junta militar que cometió el golpe de Estado.

La carta tomaba nota de una serie de préstamos multilaterales y subvenciones a Myanmar que están activos o en curso, incluyendo 41 proyectos con la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el brazo de países de ingreso bajo del Banco Mundial, 38 proyectos con la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del sector privado del Banco Mundial y un préstamo de emergencia del FMI de USD 356 millones desembolsado pocos días antes del golpe de Estado.

En respuesta al golpe de Estado, el Banco Mundial anunció que suspendería temporalmente los desembolsos a Myanmar y expresó su “seria preocupación por la situación actual”. La carta de la sociedad civil condenó explícitamente este lenguaje como “declaraciones débiles” que socavan la democracia y pidió que se emitiera una declaración conjunta de las IFI que confirmen inequívocamente que las instituciones no trabajarán con la Junta. Una carta enviada más tarde por el Banco al Ministerio de Finanzas de Myanmar reveló que la retención sólo se aplica a las solicitudes de retiro hechas después del 1 de febrero y que el Banco continúa ejecutando proyectos pasados, según Reuters. Desde el inicio del golpe, activistas de la sociedad civil y defensores de derechos humanos han sido asesinados y arrestados y, algunos, se han visto obligados a esconderse.

Expresando su preocupación de que el préstamo del FMI ahora estará bajo el control del régimen militar, Debbie Stothard, de la organización de derechos humanos ALTSEAN-Burma, comentó a BBC Mundo News: “El problema es que la comunidad internacional realmente no ha respaldado a los activistas. Pusieron demasiado de sus esfuerzos en … el gobierno sin prestar atención a lo que está sucediendo sobre el terreno”.