A medida que el Norte Global bloquea las reformas progresistas en el FfD4, el fallido enfoque del sector privado del Banco Mundial gana terreno
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Resumen de artículo
- Los países del Norte Global socavan activamente las reformas a la arquitectura del Sur Global propuestas durante el proceso
- El enfoque de “miles de millones a billones” del Banco Mundial sigue ganando protagonismo a pesar de las pruebas de fracaso desde la FfD3
A pesar de la evidencia del fracaso de la agenda de “miles de millones a billones”, la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de la ONU (FfD4), finalizó con el financiamiento privado como pilar clave. Si bien en el borrador del documento final se señaló la necesidad de una mayor reforma de las instituciones de Bretton Woods (IBW), es decir, el Banco Mundial y el FMI, (véase el Observador de Primavera de 2025), las IBW han fracasado en gran medida a la hora de apoyar los llamamientos a una reforma de la arquitectura financiera internacional (IFA) en el seno de la ONU. En su lugar, optaron por resaltar su autonomía como instituciones y preservar los intereses de sus accionistas dominantes a través del enfoque centrado en el Norte Global de “el financiamiento privado primero”. Con los actualesaltos niveles de sobreendeudamiento y costos de capital, junto con la desaparición de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD), los países prestatarios sin duda verán el atractivo del financiamiento privado.
Propuestas que podrían crear resultados más equitativos y disminuir el traslado de beneficios, como acordar un Convenio Marco sobre Cooperación Tributaria Internacional de la ONU no fueron apoyadas por los países del Norte Global y las IBW, más allá de la retórica sobre la participación en los procesos, a pesar del apoyo de grupos como el G20 en los últimos años (las negociaciones igual continuarán). En cambio, las prioridades esbozadas en el documento se alinean perfectamente con los esfuerzos del Banco Mundial para convertirse en un movilizador de financiamiento privado, tal como se dio a conocer en un revelador documento del mes de marzo que esbozaba su contribución al FfD4.
El Banco sigue prefiriendo las soluciones impulsadas por el mercado, mientras que la fallida agenda de “miles de millones a billones” – lanzado junto con FfD3 y etiquetada desde entonces por el economista jefe del Banco, Indermit Gill, como “una fantasía” – sigue sin ser cuestionada, a pesar de los esfuerzos de la sociedad civil por resaltar sus fallos. El Banco ha optado por dar una amplia cobertura al “crecimiento impulsado por el sector privado y una mayor creación de empleo” en el documento FfD4. No ha defendido propuestas para abordar una situación de deuda exacerbada por acreedores privados, incluida la Convención Marco de Naciones Unidas sobre la Deuda Soberana de la ONU, a pesar de que Gill también declaró, “Desde 2022 los acreedores privados extranjeros han extraído casi USD 141.000 millones más en pagos del servicio de la deuda de prestatarios del sector público en las economías en desarrollo que lo que han desembolsado en nuevo financiamiento”. No hay referencias en toda de la contribución del Banco a los derechos humanos, sólo el capital humano, en consonancia con la reciente crítica al Banco por centrarse en la obtención de beneficios y no en los derechos (véase el Observador de Otoño de 2023).
Entorno propicio para una mayor dependencia
En cambio, el documento de conclusiones pidió un “entorno propicio” para “aumentar la inversión extranjera directa y la movilización de capital privado”, a pesar de reconocer que la inversión financiera privada “no ha colmado las expectativas, ni ha priorizado adecuadamente el impacto del desarrollo sostenible”. A pesar de ello, el texto del FfD4 sitúa a los actores públicos y privados en pie de igualdad y se enfoca bastante en el crecimiento económico como objetivo final, más que en la transformación económica. Esto toma en cuenta las recientes críticas a la renovación del Cuadro de Mando Corporativo del Banco (véase el Observador de Otoño de 2024), que no ofrece ninguna medida de transformación económica. El Banco tampoco reconoce el reciente enfoque del Pacto para el Futuro de la ONU en ir más allá del Producto Interno Bruto como medida clave del éxito del desarrollo.
En línea con el foco temático del Banco en relación con el empleo y la transformación económica, el texto de la FfD4 pide “empleos dignos y productivos, para garantizar que todas las personas se beneficien de un crecimiento económico inclusivo y sostenible”. Recientemente, el Banco ha sido cuestionado por la sociedad civil sobre si su iniciativa de empleo cumplirá con las normas reconocidas internacionalmente en materia de trabajo digno, que eviten una ‘carrera a la baja’ de salarios, protecciones y derechos de los trabajadores, que el modelo del entorno propicio para las empresas del Banco ha fomentado anteriormente, lo que ha exacerbado la desigualdad (véase el Observador de Primavera de 2024).
Una vez concluidas las negociaciones, el documento final entró en un procedimiento silencioso. El Mecanismo de FfD de la Sociedad Civil expresó frustración por la falta de aportes de las OSC, señalando que “el borrador actual, si se adopta tal como está, representaría una oportunidad histórica perdida para realinear la arquitectura financiera internacional con los principios de equidad, inclusión y rendición de cuentas”. A la semana siguiente, el martes 17 de junio, se publicó el texto final de las conclusiones, con una respuesta muy decepcionante (véase aquí, aquí y aquí).
