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Próxima revisión de la supervisión del FMI: En un contexto mundial cada vez más urgente, el FMI debe aprender lecciones de sus fracasos en materia de reformas pasadas

Demonstration opposing the practices of the World Bank and International Monetary Fund on Sunday, April 26, 2009.
Demonstration opposing the practices of the World Bank and International Monetary Fund on Sunday, 26 April 2009. Photo: Ben Schumin

Resumen de artículo

  • La revisión de la supervisión por parte del FMI se lleva a cabo este año en medio de la profundización de las múltiples crisis mundiales
  • Grupos de la sociedad civil instan al FMI a realizar evaluaciones de impacto obligatorias de sus propias políticas
  • La sociedad civil también exige la consulta nacional obligatoria para que la supervisión responda a las necesidades de los países

La Revisión Integral de la Supervisión (CSR, por su sigla en inglés) del FMI, que se realizará este año, ocurre en un contexto mundial en el que es vital garantizar que los países tengan soberanía política, incluida la capacidad de tomar medidas sobre cuestiones como el cambio climático y el aumento de la desigualdad.

La supervisión es una de las tres actividades principales del FMI, un chequeo anual de la salud macroeconómica que es necesario para todos los miembros del FMI (ver Al interior de las instituciones, IMF Surveillance). Los sindicatos, los académicos, los organismos de las Naciones Unidas y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) han argumentadodurante mucho tiempo que las políticas que promueve el FMI a través de su supervisión socavan la capacidad de los Estados para cumplir con sus obligaciones jurídicamente vinculantes en materia de derechos humanos, exacerban las desigualdades dentro de los países y entre ellos, contribuyen a la inestabilidad social y política y perjudican desproporcionadamente a los pobres y marginados (véase al interior de las instituciones, What are the main criticisms of the World Bank and the IMF?).

Curiosamente, la Nota orientativa de 2022 y la evaluación de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI), sobre la evolución del mandato del FMI presentan sorprendentes similitudes con las recomendaciones de las OSC y revisiones previas en las áreas de impactos sociales y climáticos. Esto sugiere que lo que ha faltado hasta ahora no es un consenso sobre los cambios necesarios, sino la voluntad política para implementarlos.

La sostenibilidad económica requiere una evaluación sistemática de los impactos distributivos

La CSR de 2021 destacó la centralidad de la sostenibilidad económica, cuya nota orientativa de 2022 incluyó: “distribución e inclusión, salud y educación, medio ambiente y clima, preparación para pandemias y factores sociopolíticos y geopolíticos”. Estos fenómenos son aún más apremiantes a medida que las crecientes disparidades socioeconómicas directamente relacionadas con la búsqueda del FMI de una austeridad cada vez más profunda (véase el Observador de Verano de 2025), ocasionan estragos en las políticas y la economía mundial. En la revisión de 2021 del FMI, los directores “apoyaron la incorporación de los impactos macrofinancieros y distributivos de las políticas, cuando fuera macroeconómicamente relevante”.

A pesar de ello, la labor del FMI para abordar sistemáticamente los impactos distributivos ha sido insuficiente y, cuando los impactos sociales y de género de las políticas del FMI se abordan en los informes de supervisión (es decir, en el Artículo IV), a menudo están desconectados del asesoramiento político en su conjunto. Esto plantea interrogantes como si el asesoramiento en materia de políticas es unificado y coherente, el grado en que refleja la dinámica local, si hay un debate adecuado sobre la combinación de políticas, incluidos los enfoques anticíclicos, y si este enfoque es imparcial, es decir, si trata a todos los países por igual. Reconociendo esto, la revisión de 2021 pide un “asesoramiento más unificado en materia de políticas, que analice la combinación de políticas adecuada y las compensaciones asociadas”.

La sociedad civil ha pedido que esto se sistematice a través de evaluaciones de impacto distributivo obligatorias que se hagan públicas. Nabil Abdo, de Oxfam Internacional, afirma que “la desigualdad no debería ser una mera preocupación retórica para el Fondo. Las evaluaciones del impacto distributivo, obligatorias y sistemáticas de sus recomendaciones en materia de política fiscal brindarán a las autoridades y al público un panorama claro de los impactos en la desigualdad del asesoramiento del FMI en materia de políticas. Esto también permitiría al personal del FMI, a las autoridades y a las partes interesadas debatir combinaciones de políticas diferentes y alternativas que compartan la carga de las reformas de manera equitativa, especialmente por parte de los más ricos de la sociedad”.

La apropiación y la participación del FMI deben mejorarse con la consulta obligatoria en el ámbito nacional

Los procesos actuales de consulta ad hoc del Fondo repercuten negativamente en la solidez de la supervisión, lo que contribuye a la falta de apropiación, la inflexibilidad y la adaptación inadecuada de los enfoques de políticas a las necesidades de los países. En la revisión de 2021 se afirmaba que existe “una necesidad cada vez mayor de colaborar con una gama más amplia de organizaciones, incluidas organizaciones especializadas y las ONG”, y que ese diálogo es necesario a lo largo de todo el proceso de supervisión. Estos llamamientos se reflejan una vez más en la Nota Orientativa 2022, en la que se alienta al personal a “solicitar reuniones rutinarias con líderes políticos (por ejemplo, parlamentarios), sindicatos, representantes empresariales y organizaciones de la sociedad civil”, en particular sobre cuestiones macrocríticas pero en las que el Fondo no tiene experiencia.

Una vez más, no se ha avanzado lo suficiente en la mejora de las prácticas de consulta en el Fondo. Abdo argumenta que “aunque el Fondo ha mejorado a lo largo de los años en su compromiso con las OSC, todavía queda un largo camino por recorrer. El Fondo no solo debería tener en cuenta seriamente los aportes de las OSC, sino también fomentar el diálogo entre las OSC y el gobierno, así como tener un calendario claro y público sobre las visitas de las misiones a los países, discusiones más estructuradas y profundas con las OSC y, lo que es más importante, hacer que este compromiso sea obligatorio y sistemático y no dependa de la buena voluntad del personal”.

Temas emergentes versus mandato ‘central’

Se ha prestado mucha atención a la labor del FMI en ‘temas emergentes’ (es decir, género, clima y desigualdad), en particular con la decisión del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, de pedir que el Fondo vuelva a su mandato ‘central’, es decir, a las cuestiones de estabilidad macro. Sin embargo, son precisamente las actividades ‘centrales’ del Fondo las que repercuten en la capacidad de los países para defender los derechos humanos, incluidos los derechos económicos, sociales y culturales, de la mayoría de sus poblaciones, y para promulgar políticas que hagan que la vida en este planeta sea habitable para las generaciones futuras. El trabajo del Fondo en estas áreas debe integrar y garantizar el cumplimiento de los acuerdos internacionales sobre el clima, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la normativa internacional en materia de derechos humanos. Federico Sibaja, de la organización internacional de la sociedad civil Recourse, afirma: “En cuanto al clima, esto significa que el FMI debe garantizar que su asesoramiento en materia de política fiscal, financiera, monetaria y cambiaria permita a los países cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Los recortes de emisiones de GEI deben defender el desarrollo resiliente al clima y cumplir con el principio de la CMNUCC de Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas (CBDR, por su sigla en inglés), según el cual los emisores históricos deben tomar la iniciativa en la descarbonización y el apoyo financiero”. En cuanto a los efectos socioeconómicos y de género, el Fondo debería limitar sus intervenciones a los efectos de sus propias políticas y abordar sistemáticamente los efectos negativos proporcionando opciones de políticas alternativas a los países.s.