La revisión de la estrategia energética del Banco Mundial considera revertir la eliminación gradual del apoyo a la producción de gas
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Resumen de artículo
El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga lanzó una revisión del financiamiento a las energías del Banco en las Reuniones de Primavera. Tras las discusiones mantenidas por su junta ejecutiva en junio, el Banco ha levantado su prohibición de la energía nuclear, según informa Bloomberg (véase el Observador de Invierno de 2024), y ahora está debatiendo el apoyo a los proyectos de exploración y extracción de gas. En 2017 el Banco Mundial anunció que planeaba eliminar gradualmente el apoyo a dichos proyectos (véase el Observador de Primavera de 2018).
Tal como informó Bloomberg, Banga justificó el cambio argumentando que “uno de los desafíos de desarrollo más urgentes y complejos que enfrentamos” es satisfacer la creciente demanda de energía en los países de ingreso bajo y medio. Entre los esfuerzos del Banco en esta área se encuentra la Misión 300, una iniciativa para brindar acceso a la energía a 300 millones de personas en África subsahariana para 2030 (véase el Observador de Invierno de 2024). En una cumbre de Mission 300 en Dar es Salaam en enero, algunos jefes de Estado de los 12 países se refirieron al gas como un ‘combustible de transición’. Esto ha sido cuestionado por parte de la sociedad civil africana, que ha expresado su preocupación por el retraso en la descarbonización y los riesgos de activos varados. Este es el caso, en particular, de la exploración y extracción de gas, que tiene una vida útil de décadas (véase el Observador de Verano de 2025).
Para lograr el Financiamiento para Políticas de Desarrollo de la Misión 300, se está utilizando el instrumento de préstamo basado en políticas del Banco (véase Al interior de las instituciones, What is World Bank Development Policy Financing?), para crear un ‘entorno propicio’ para la inversión extranjera, a menudo vinculado a la desagregación, la privatización y la liberalización de los sectores energéticos. Sin embargo, estas políticas tienen un historial débil en el suministro de energía asequible y confiable (véase el Informe, Gambling with the planet’s future?). Un informe de junio del Proyecto Bretton Woods también constató que el Banco ahora está contabilizando la mayoría de estas reformas como financiamiento climático, lo que efectivamente está maquillando de verde su agenda de privatización (véase el Briefing, A just energy transition deferred).