La sociedad civil exige un alivio incondicional de la deuda en el año jubilar
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Resumen de artículo
- En el crítico año jubilar, la sociedad civil pide un mecanismo de renegociación de la deuda soberana liderado por la ONU en la FfD4
- Los principales accionistas de las IBW diluyen el documento final para mantener su control sobre la arquitectura financiera internacional
- Dado que el alivio de la deuda es cada vez más urgente, la sociedad civil está explorando nuevos enfoques para alejar el poder de los acreedores
En un año crítico para la campaña del jubileo, la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de la ONU (FfD4), celebrada en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio, intensificó la preocupación por la concentración del poder de decisión en la gobernanza de la deuda soberana (véase el Observador de Primavera de 2025). Grupos y bloques de la sociedad civil de los países en desarrollo pidieron alejarse de los procesos de reestructuración liderados por los acreedores y acercarse a un mecanismo de renegociación de la deuda soberana liderado por las Naciones Unidas, en el que todos los países participen en pie de igualdad.
Sin embargo, estas demandas fueron diluidas en el documento final del 17 de junio, el Compromiso de Sevilla, a raíz de la resistencia de los principales acreedores, incluidos la UE y el Reino Unido. Incluso con su lenguaje debilitado, el documento enfrentó una reacción violenta: Estados Unidos se retiró de las negociaciones, argumentando, según Devex, que la declaración “busca indebidamente usurpar el papel de gobernanza existente de las instituciones financieras internacionales”, mientras que otros accionistas clave de las Instituciones de Bretton Woods (IBW), incluidos Canadá, Japón y la UE, se disociaron de la declaración referida a un proceso intergubernamental de la ONU sobre la deuda en el texto final.
El FfD4 tuvo lugar en medio de un aumento de los costos del servicio de la deuda y la declaración de un año jubilar del difunto Papa Francisco – ahora apoyado por su sucesor, el Papa León XIV – que pedía no solo el alivio de la deuda, sino también un replanteamiento más amplio del sistema económico mundial “para garantizar la dignidad de la persona humana y el bien común”. En 2024 el Monitor Global de la Deuda Soberana de la organización de la sociedad civil (OSC) alemana Erlassjahr, descubrió que 130 de los 152 países del Sur Global estaban en sobreendeudamiento, con el 55% de ellos clasificados como críticamente o muy críticamente endeudados. De acuerdo con el Informe de la Deuda Internacional del Banco Mundial, los países en desarrollo gastaron USD 1,4 billones en el servicio de la deuda externa en 2023, y solo los pagos de intereses aumentaron en casi un tercio hasta los USD 406.000 millones, el nivel más alto en dos décadas (véase el Observador de Invierno de 2023).
El Banco Mundial afirmó que estos pagos están exprimiendo los presupuestos de muchos países en áreas críticas como la salud, la educación y el medio ambiente”. El informe Un mundo de deudas constató que, en la actualidad, los pagos de intereses superan el gasto en servicios esenciales en muchos países, con 3.300 millones de personas viviendo en Estados que destinan más a los intereses que a la educación o la salud (véase el Observador de Verano de 2025).
Los llamamientos a favor de un mecanismo de renegociación de la deuda liderado por la ONU siguen sin ser atendidos
En mayo la Unión Africana organizó su primera Conferencia Continental sobre la Deuda en Lomé (Togo), que finalizócon una llamada a los países africanos para que impulsen una convención marco de la ONU. Esto se basó en los aportes del Grupo Africano para la FfD4, que propuso establecer “un mecanismo multilateral de renegociación de la deuda soberana” supervisado por una autoridad mundial de la deuda. Aunque finalmente fue rechazada por el Parlamento, la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo también apoyó un enfoque intergubernamental de la gobernanza de la deuda antes del FfD4. Del mismo modo, la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS) declaró en abril de 2024 que “debe haber mecanismos de renegociación de la deuda para los que están más en riesgo”.
Sin embargo, si bien el párrafo 50(f) del compromiso hace referencia a iniciar un proceso intergubernamental en la ONU, el lenguaje elimina cualquier compromiso vinculante, reemplazándolos con objetivos vagos sobre “hacer recomendaciones” y “explorar opciones para abordar la sostenibilidad de la deuda”, llamando a un “diálogo” que involucre a los Estados miembros de la ONU, el Club de París, acreedores y deudores oficiales, el FMI, el Banco Mundial, otros bancos multilaterales de desarrollo, acreedores privados y otros actores relevantes.
Patricia Miranda, de la Red Latinoamericana y del Caribe por Justicia Económica, Social y Climática (Latindadd), destacó: “Los países del Norte estaban decididos a reducir sus ambiciones en la FfD4, demostrando que una reforma no solo es necesaria, sino urgente. Solo una Convención Marco de Naciones Unidas sobre la Deuda Soberana, con un mecanismo multilateral de resolución de la deuda, puede ofrecer soluciones sostenibles y justas en el marco de una gobernanza democrática, en la que todas las voces cuentan”.
El control del G20 y el FMI sobre la gobernanza de la deuda
Estos llamamientos ponen en tela de juicio la actual gobernanza de la deuda soberana, en la que los acreedores tienen poder de decisión y mecanismos clave como el Club de París y el Marco Común del G20 no logran llevar a cabo una reestructuración de la deuda oportuna y equitativa (véase el Observador de Primavera de 2024, el de Primavera de 2023 y el de Invierno de 2020).
Las instituciones de Bretton Woods, en particular el FMI, son actores clave en este sistema. Los Análisis de la Sostenibilidad de la Deuda (ASD) del FMI tienen un peso significativo en todo el sistema financiero, ya que informan no solo las decisiones de préstamo del FMI y el Banco Mundial y las evaluaciones de riesgo de los acreedores privados, sino que también pueden desencadenar requisitos de reestructuración como condición para los préstamos del FMI (véase el Observador de Otoño de 2023 y el de Otoño de 2022). Tal como Argumenta el profesor Ahilan Kadirgamar de la Universidad de Jaffna en Sri Lanka, “existe un claro conflicto de intereses en el papel del FMI como prestamista y árbitro”.
En consecuencia, las cuotas del Fondo muestran una tendencia a proyecciones demasiado optimistas y medidas de consolidación fiscal que reducen el margen de maniobra necesario para el financiamiento del desarrollo, y más aún para la transformación económica (véase el Observador de Primavera de 2023). En su contribución al FfD4, el FMI reconocióque alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 “parece cada vez más improbable”, pero aun así considera que la deuda de la mayoría de los países es “sostenible”, lo que representa el creciente abismo entre su definición de sostenibilidad y las necesidades reales de financiamiento para el desarrollo, lo que refuerza el llamamiento de UNCTAD en favor de una arquitectura de la deuda más orientada al desarrollo.
Una investigación reciente del Global Development Policy Centre Center de la Boston University hizo un llamamiento urgente para el alivio de la deuda que posibilite el cumplimiento de los objetivos climáticos y de desarrollo, mostrandoque si las evaluaciones de la deuda del FMI incluyeran el gasto en clima y desarrollo, 41 de los 62 países estudiados superarían los límites de solvencia para 2028. Incluso el economista jefe del Banco Mundial declaró: “Es hora de enfrentar la realidad: los países más pobres que enfrentan problemas sobreendeudamiento necesitan alivio de la deuda si quieren tener la oportunidad de alcanzar una prosperidad duradera”.
¿Un momento de jubileo?
En medio del crítico año jubilar, la Comisión del Jubileo del difunto papa Francisco, compuesta por más de 30 expertos y presidida por Joseph Stiglitz, lanzó un informe el 20 de junio en el que se pedía el alivio de la deuda y las reformas destinadas a hacer frente a la crisis de la deuda y evitar que se repitiera. Si bien no llegó a respaldar un mecanismo liderado por la ONU, instó a cambios en las políticas del FMI y el Banco Mundial para apoyar recuperaciones sostenibles, “sin rescates de hecho de acreedores privados ni austeridad paralizante”. Sin embargo, con muchas propuestas del FfD4 centradas en el alivio ‘condicional’ de la deuda u otras iniciativas de suspensión – como las cláusulas de pausa vinculadas al clima y el impulso de España para establecer un centro mundial de canje de deuda, que las OSC han criticado – la reforma sistémica de la gobernanza de la deuda es difícil de alcanzar.
Fadhel Kaboub, del Instituto Global Institute for Sustainable Prosperity, y Andrés Chiriboga-Tejada, investigador postdoctoral del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, quienes recientemente analizaron los desafíos y las posibilidades para la acción colectiva de los deudores, en un informe del Institute for Economic Justice, con sede en Sudáfrica, argumentan:
Las reformas estancadas y la necesidad de un alivio inmediato de la deuda instan a una acción coordinada entre los países endeudados. El Sur Global debería utilizar el tamaño de su mercado colectivo, su riqueza en recursos naturales y su fuerza laboral como palanca para una “Oferta del siglo” que exija transferencias de tecnología e inversión industrial de los principales actores económicos. Este acuerdo podría iniciar una nueva era de cooperación Sur-Sur y Sur-Norte basada en el beneficio mutuo y no en dinámicas de poder asimétricas.
