Revisión de sostenibilidad de la CFI: la elusión de los problemas estructurales
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Resumen de artículo
- La revisión de la CFI elude un tema central: El modelo de financiamiento de la CFI impulsa apuestas financieras seguras, por sobre el impacto en el desarrollo y las salvaguardias ambientales y sociales.
- La dependencia de los intermediarios financieros socava la rendición de cuentas, priorizando la movilización financiera sobre el bienestar comunitario y ambiental.
La Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del sector privado del Banco Mundial, acaba de lanzar su revisión del Marco de Sostenibilidad (véase Al interior de las instituciones, IFC Sustainability Framework Review), para evaluar sus estándares de desempeño ambiental y social (E&S, por su sigla en inglés) y la participación de las partes interesadas. Además de las viejas preocupaciones sobre la falta de soluciones y los planes de acción de gestión ineficaces, entre otros, el proceso deja de lado una preocupación más fundamental: la falta de voluntad de los accionistas para aceptar cómo las pérdidas inherentes a la provisión de capital de desarrollo resulta en la subordinación de los objetivos sociales y ambientales a la lógica de los mercados financieros.
Si bien la CFI dice públicamente que su misión es sacar a las personas de la pobreza, su propio mecanismo de rendición de cuentas, el Defensor del Pueblo (CAO, por su sigla en inglés), ha advertido que la institución “continúa poniendo las ganancias en primer lugar”, particularmente en relación con los préstamos de intermediarios financieros de la CFI. La CFI, limitada por la falta de voluntad de los accionistas para revisar también su modelo de financiamiento, tiene poco espacio para absorber pérdidas o asumir los riesgos financieros centrales para su misión. En lugar de desplegar capital paciente en los países de ingreso bajo, los flujos de la CFI se concentran en mercados e inversiones más seguros, a menudo duplicando o incluso desplazando el financiamiento privado en lugar de catalizarlo: en 2018 solo USD 1.220 millones de los USD 5.640 millones movilizados por de la CFI llegaron a los países de ingreso bajo. De esta manera, la CFI se ve empujada por las limitaciones institucionales a un modelo impulsado por las ganancias que socava su adicionalidad, debilita el impacto en el desarrollo y aumenta la probabilidad de daños ambientales y sociales.
Esta tendencia se ve reforzada en la revisión por la creciente dependencia de la movilización de capital privado (PCM, por su sigla en inglés) como medida de éxito. Al incorporar el apalancamiento en sus indicadores de desempeño, la CFI define el progreso donde el capital es más fácil de movilizar, no donde las necesidades de desarrollo o el impacto de sus inversiones son mayores. Este problema estructural sigue siendo el elefante en la sala, en gran parte no reconocido, pero fundamental para la forma en que la CFI define y mide el éxito, y la prioridad que otorga a las Normas de Desempeño bajo revisión.
¿Profundización o remodelación del mercado?
Otro tema clave es cómo interpreta la CFI su papel en la “profundización de los mercados financieros”. Si bien esto puede contribuir positivamente al desarrollo, en la práctica, la CFI a menudo se inclina hacia la remodelación del desarrollo para que se ajuste a la lógica de los inversores mediante la estructuración de titularizaciones complejas o la canalización de capital a través de intermediarios financieros opacos. Esto es alarmante dado que los intermediarios financieros ahora representan más de la mitad de la cartera de la CFI.
El enfoque “adecuado para el propósito de la revisión para la debida diligencia agrava este problema, adaptando la supervisión a la “escala y complejidad” de los productos financieros de IFC. De forma más simple, los préstamos directos se enfrentan a una supervisión más estricta, mientras que los productos más complejos y opacos, como las titularizaciones y los préstamos intermediarios, están sujetos a estándares menos rigurosos. Un informe del CAO de 2025 que revisó 25 inversiones de intermediarios financieros encontró debilidades generalizadas en la implementación de las normas E&S por parte de los clientes a nivel de subproyecto, incluida una deficiente diligencia debida, débiles planes de acción y una limitada supervisión. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la CFI continuó financiando incluso cuando el cumplimiento era deficiente. La sociedad civil ha advertido que esta estructura deja a las comunidades perjudicadas por los subproyectos sin acceso a los mecanismos de rendición de cuentas de la CFI (véase el Observador de Invierno de 2023). Este enfoque consolida un modelo en el que los productos más riesgosos escapan al escrutinio, lo que socava la responsabilidad y refuerza la financierización del desarrollo.
