La evaluación de la política fiscal de la OEI destaca fallas graves en la supervisión del FMI
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Resumen de artículo
La OEI publicó su evaluación de la política fiscal en diciembre de 2025 para contribuir a la Revisión Integral de la Supervisión del Fondo que se encuentra en curso.
El informe confirma muchos hallazgos de las investigaciones de las OSC sobre las deficiencias de la supervisión del FMI.
La Oficina de Evaluación Independiente (OEI) del FMI publicó su evaluación sobre el asesoramiento de la política fiscal del Fondo en diciembre de 2025, en el contexto de varias revisiones cruciales de las políticas del FMI que se encuentran en curso. La evaluación servirá de base para la Revisión Integral de la Supervisión (CSR, por su sigla en inglés), cuya finalización está prevista para este año (véase el Observador de Otoño de 2025, el de Verano de 2025 y el de Primavera de 2025).
Las recomendaciones de la OEI se centraron en la articulación de la postura fiscal y la combinación general de políticas, el mejor uso de los datos y las herramientas analíticas, la mejora del asesoramiento específico sobre la deuda y los riesgos fiscales, y el “fortalecimiento de la articulación de las disyuntivas entre las necesidades de gasto a largo plazo y la sostenibilidad fiscal, incluidos sus efectos en el crecimiento a largo plazo y el impacto distributivo”. Esto coincide con las conclusiones de las investigaciones de la sociedad civil sobre la supervisión bilateral del Fondo en las áreas de clima y desigualdad (véase el informe, Brace for impact: Social and gender inequalities in IMF surveillance). El informe también identificó que a las economías avanzadas generalmente se les proporciona una combinación de políticas que “aborda la disyuntiva entre la sostenibilidad fiscal y la estabilización del producto”, mientras que para las economías de mercados emergentes y en desarrollo (EDE) y los países de ingreso bajo (LIC), una combinación de políticas que incluya “vías alternativas” a menudo queda subordinada a la consolidación fiscal (véase el Observador de Invierno de 2023).
Sostenibilidad económica y aspectos distributivos
Según la evaluación, el Fondo no ha aplicado de manera coherente las propuestas de la última CSR de 2021, que destacaba la importancia de la sostenibilidad económica, incluyendo el establecimiento del género, el clima y la desigualdad social como condiciones macrioctíticas. En su lugar, determinó que el personal no tuvo en cuenta cómo las “estrategias de ajuste que suponen una carga desproporcionada para los hogares de ingreso bajo podrían tener efectos políticos contraproducentes”, a pesar de que las propias investigaciones del Fondo demuestran que “el impacto negativo en el crecimiento económico y la distribución del ingreso de las consolidaciones fiscales – el resultado probable a corto plazo en comparación con el periodo previo a la consolidación – debe mitigarse para evitar una reacción política negativa contra las reformas”. Tal como afirma Federico Sibaja, de la organización de la sociedad civil (OSC) internacional Recourse: “Si bien el FMI reconoce que no hay estabilidad macroeconómica sin acción climática, el asesoramiento de la institución en materia de políticas fiscales ignora esto y sigue presionando por la austeridad. El asesoramiento del FMI en materia de políticas debe basarse en evaluaciones de impacto climático y distributivo y garantizar que los Estados tengan suficiente espacio fiscal para apoyar la transformación económica necesaria para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París”.
El informe sostiene que, a pesar de que “las OSC de desarrollo y los grupos de expertos señalaron que el asesoramiento del Fondo sobre el gasto social no estaba totalmente alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)” y de que “el Banco Mundial y otros organismos de las Naciones Unidas apoyaron cada vez más los sistemas de protección social universal coherentes con la agenda de los ODS”, el “Fondo ha seguido haciendo hincapié en los enfoques focalizados (basados en pruebas de medios económicos), lo que, en la práctica, dio lugar a exclusiones significativas en las políticas de gasto social, particularmente en países donde gran parte de la población vive en la pobreza”. Esto confirma las conclusiones del informe de 2023 de Oxfam Internacional sobre los pisos de gasto social del FMI y las nuevas investigaciones que demuestran la viabilidad financiera de la protección social universal (véase el Observador de Primavera de 2026).
La sociedad civil lleva mucho tiempo pidiendo evaluaciones de impacto distributivo para abordar estas cuestiones. Si bien el informe reconoce que se han producido algunos progresos y que el Fondo ya ha desarrollado “desde el inicio del periodo de evaluación… las herramientas pertinentes y la capacidad interna”, señala que las evaluaciones de impacto “fueron subutilizadas y no se integraron sistemáticamente en las operaciones”. Nabil Abdo, de Oxfam Internacional, explica: “El FMI ha luchado durante mucho tiempo para asegurar la identificación nacional y la aceptabilidad social de las reformas que propone a los países; sin embargo, la solución está a la vista. Es necesario que realice evaluaciones sistemáticas del impacto distributivo de sus recomendaciones de política y proponga combinaciones de políticas alternativas que ayuden a abordar las desigualdades en lugar de exacerbarlas”.
