La sociedad civil pide la cancelación de la deuda y el fin de la austeridad impuesta por el FMI mientras un ciclón devasta Sri Lanka
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Resumen de artículo
El ciclón Ditwah intensifica las llamadas a una cancelación de la deuda a gran escala mientras Sri Lanka lucha por responder a la crisis.
La sociedad civil y los economistas sostienen que la austeridad impuesta por el FMI limita la capacidad de Sri Lanka para invertir en desarrollo y resiliencia climática.
Los impactos catastróficos del ciclón Ditwah en todo Sri Lanka en noviembre de 2025 han intensificado las llamadas a una condonación de la deuda a gran escala cuando ocurren desastres.
Sri Lanka se encontraba en una profunda crisis de deuda antes del azote del ciclón. En abril de 2022, el país entró en cesión de pagos de su deuda soberana externa, después de que esta alcanzara el 128% de su producto interno bruto (PIB). Poco después, el gobierno recurrió al FMI para solicitar un acuerdo ampliado de 48 meses en el marco del Servicio Ampliado del FMI, su 17º programa de préstamos del FMI (véase el Observador de Verano de 2025 y el de Primavera de 2024).
En diciembre de 2025 la sociedad civil de Sri Lanka pidió una renegociación de las condiciones del préstamo del FMI en una declaración firmada por 38 organizaciones de la sociedad civil (OSC), en la que señalaban: “el hecho de que el FMI controle el gasto público no solo restringe la capacidad del Estado para responder a la crisis humanitaria en curso, sino que impide gravemente la inversión en infraestructura, la recuperación de los medios de subsistencia y la adaptación a los impactos adicionales del cambio climático”. Paralelamente, 121 economistas exigieron una condonación de la deuda inmediata y “significativa – sin condiciones punitivas – para liberar espacio fiscal para la recuperación tras el desastre, la protección social, la reconstrucción y el desarrollo”.
El FMI: el instrumento de la austeridad
El actual programa del FMI para Sri Lanka tiene como objetivo ayudar a “restablecer la sostenibilidad de la deuda” mediante la “reestructuración de la deuda pública” y la “aplicación de una consolidación fiscal basada principalmente en los ingresos”. Debido a que Sri Lanka estaba clasificada como un país de ingreso medio cuando entró en cesación de pagos, no era elegible para el Marco Común para los Tratamientos de la Deuda del G20 por lo que tuvo que negociar la reestructuración de la deuda con los acreedores de forma ad hoc. Según la OSC británica Debt Justice, se espera que la reestructuración reduzca el valor neto actual de la deuda de Sri Lanka alrededor del 17% en total: un 26% para los tenedores de bonos y los acreedores bilaterales. Sin embargo, esto todavía deja al país con algunas de las cargas de reembolso más altas a nivel mundial entre los países de ingreso bajo.
Sobre la base de la ampliamente criticada Evaluación de la Sostenibilidad de la Deuda (DSA, por su sigla en inglés) del FMI (véase el Observador de Otoño de 2023), el Fondo proyecta que Sri Lanka necesita mantener un superávit presupuestario primario del 2,3% del PIB a partir de 2025. Para lograrlo, el país ha estado implementando reformas de austeridad de gran alcance (véase el Observador de Verano de 2025), incluido el ajuste de las tarifas eléctricas a niveles de “recuperación de costos”, a pesar de que las tarifas ya habían aumentado un 75% en agosto de 2022 y otro 66% en febrero de 2023. El impuesto al valor agregado (IVA) también se casi duplicó hasta alcanzar el 15% entre junio y septiembre de 2022 y, aunque el gobierno intentó inicialmente suavizar el impacto manteniendo las exenciones del IVA en los alimentos básicos, el Fondo pidió la “abolición de la gran mayoría de las exenciones del IVA”. El FMI advirtió en junio de 2024 que ”el camino hacia la sostenibilidad de la deuda sigue siendo precario” y que el país enfrenta una probabilidad estimada del 50% de una nueva cesación de pagos.
Dado que el ciclón Ditwah es solo uno de los choques que enfrenta el país y que la escalada de la guerra en Irán añade más riesgos, Charith Gunawardena, cofundador del Institute of Political Economy, con sede en Sri Lanka, sostiene:
“El DSA del FMI restringe el espacio fiscal de Sri Lanka para priorizar el bienestar de las personas y el medio ambiente, socavando su soberanía económica” y añade que “Sri Lanka será una prueba clave de si el sistema financiero internacional puede abordar cuestiones urgentes de alivio de la deuda soberana y ofrecer aunque sea un mínimo de justicia en las negociaciones de deuda, algo crucial no solo para los ciudadanos de Sri Lanka, sino para restaurar la fe en un sistema multilateral que ya está bajo fuego por su falta de legitimidad”.
