El Grupo Banco Mundial distraído por la reestructuración interna y las reformas
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Resumen de artículo
En un momento descrito por el Center for Global Development como “un muy mal momento para que la mayor fuente mundial de financiamiento para el desarrollo esté tan distraída y debilitada”, el Grupo Banco Mundial (GBM) atraviesa una reestructuración interna opaca, como parte de la agenda general de reformas del presidente Ajay Banga. Los detalles públicos siguen siendo limitados, pero existe preocupación de que los cambios, especialmente los relativos a las estructuras de personal y departamentales, estén guiados por la presión de los accionistas para recortar costos, a pesar de los ingresos récord del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento en el año fiscal 2025.
La evidencia de la presión que enfrenta el Banco por parte de Estados Unidos estuvo presente en el discurso del secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent ante el Comité para el Desarrollo durante las Reuniones de Primavera. Bessent señaló que Estados Unidos valoraba “los planes para mantener un crecimiento presupuestario real plano en todo el Grupo Banco Mundial durante los próximos años, aprovechando ganancias de eficiencia para compensar el aumento de costos derivado del incremento de los volúmenes de actividad”. Críticas como la profesora Mariana Mazzucato, del University College London, han señalado recientemente que el Banco ya tiene dificultades para transformar el desarrollo orientado a misiones en práctica debido a procedimientos estructurales y organizativos. Por lo tanto, la reestructuración es especialmente delicada en un momento en que el reciente informe BWI at 80 identificó esto como una reforma urgentemente necesaria.
Ya están surgiendo señales tempranas de impactos negativos. La disolución de la Práctica Global de Desarrollo Social, reemplazada por un equipo más limitado de protección social, ha desplazado al personal que trabaja en participación ciudadana. Además, el Banco ha reducido drásticamente su reserva de conocimientos especializados al detener toda contratación de consultores de corto plazo, y ha recortado el personal dedicado a salvaguardias ambientales y sociales, lo que sugiere una racionalización que podría debilitar los controles y contrapesos institucionales.
