Revisión intermedia del Cuadro de Mando Corporativo del Banco Mundial: Más datos, resultados inciertos
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Resumen de artículo
La revisión intermedia del Cuadro de Mando Corporativo del Banco Mundial promete una mayor rendición de cuentas, pero las brechas metodológicas y los plazos opacos plantean dudas sobre si la apariencia prevalecerá sobre una reforma genuina.
La revisión intermedia del Cuadro de Mando Corporativo del Banco Mundial un – conjunto de 22 indicadores centrados en resultados para medir el progreso del Banco está en marcha (véase el Observador de Otoño de 2024, Verano de 2023). El propósito de la revisión es evaluar si los indicadores que hacen seguimiento del desempeño frente a los resultados de desarrollo son adecuados para su propósito y realizar los ajustes necesarios antes de que concluya el ciclo. El Grupo de Evaluación Independiente (GEI) está realizando una evaluación paralela para aportar al proceso, señalando en su documento de enfoque el riesgo de que los cuadros de mando puedan convertirse en herramientas “para buscar legitimidad, en lugar de mecanismos para mejorar la eficacia organizacional”.
Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) que siguen la revisión informan que el calendario sigue siendo opaco, con poca claridad sobre cuándo concluirá la revisión o cómo se incorporarán los aportes externos, lo que pone en duda si la revisión ofrecerá un espacio significativo para corregir el rumbo (véase el Observador de Otoño de 2024).
La OSC estadounidense Bank Information Center ha identificado brechas en la metodología de desagregación del Cuadro de Mando y, entre otras, en el indicador de emisiones netas de gases de efecto invernadero, que excluye el financiamiento para políticas de desarrollo y el financiamiento comercial de la CFI de las mediciones de emisiones. El indicador de empleo – que no formaba parte de los 21 indicadores originales – también ha recibido críticas de la Confederación Sindical Internacional, con Evelyn Astor, su directora de políticas económicas y sociales, señalando en Devex en abril que la métrica no capta la calidad del empleo: “Si los salarios promedio son salarios de pobreza, entonces su indicador que utiliza los salarios promedio como referencia es inútil”.
El nuevo sistema divulga más datos, pero gran parte de ellos sigue siendo difícil de interpretar, lo que plantea interrogantes sobre la confusión entre volumen y transparencia. Si estas brechas de divulgación se traducen en cambios sustantivos de los indicadores durante la revisión intermedia pondrá a prueba el compromiso del Banco con la rendición de cuentas por encima de las apariencias.
