+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ Observador de Bretton Woods Invierno 2022 Un examen crítico trimestral de la evolución de la situación en el Banco Mundial y el FMI Publicado por BRETTON WOODS PROJECT Trabajando con ONG e investigadores para monitorear al Banco Mundial y al FMI +++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ 1. La influencia del Banco Mundial y el FMI ensombrece la Alianza para la Transición Energética Justa de Sudáfrica 2. Chad logra la reprogramación de la deuda, no el alivio, quedando dependiente de los ingresos del petróleo 3. Revisión de las cuotas del FMI: Poner el clima en el centro de la reforma de la gobernanza del FMI Análisis externo de Andrés Arauz e Ivana Vasic-Lalovic, Center for Economic and Policy Research 4. El sobreendeudamiento amenaza con otra década perdida y podría estropear los avances en la reducción de la pobreza y los ODS 5. La austeridad y la problemática pérdida de foco socavan el potencial de la nueva estrategia de género del FMI para catalizar el cambio 6. Egipto llega a un acuerdo para el programa del FMI, pero aún faltan propuestas para el alivio de la deuda 7. Estímulo financiero desequilibrado seguido de austeridad fiscal: ¿Cuándo aprenderá el FMI de sus errores? 8. La Iniciativa Bridgetown pide un nuevo Fondo Mundial para la Mitigación del Clima financiado a través de Derechos Especiales de Giro Comentario externo de Avinash Persaud, Enviado Especial sobre Financiamiento Climático de la primera ministra de Barbados Mia Mottley. 9. La actualización del Banco Mundial sobre el posicionamiento respecto a París fracasa en la COP27, mientras los países exigen que los BMD evolucionen para enfrentar la emergencia climática 10. La definición de protección social ‘universal’ del Banco Mundial: ¿otra palabra de moda? 11. Nueva asignación de DEG: Combatir la profundización de las preocupaciones sobre la fragilidad 12. La Oficina de Evaluación Independiente del FMI nombra nuevo director y publica el plan de trabajo para 2023 13. Una carta de alegato de la ONU expresa preocupación por el impacto de la política de recargos del FMI en los derechos humanos ===================================================================== INFRAESTRUCTURA/análisis La influencia del Banco Mundial y el FMI ensombrece la Alianza para la Transición Energética Justa de Sudáfrica RESUMEN - La JETP para Sudáfrica adopta el enfoque del Banco y el Fondo para la privatización del sector eléctrico y planea grandes inversiones en gas fósil -El apoyo a la problemática central eléctrica de carbón de Medupi hace pedazos la reputación del banco Mundial ante la sociedad civil sudafricana - El FMI publica un documento que aboga por debilitar las protecciones laborales para mejorar la ‘eficiencia’ de la transición verde El 4 de noviembre Sudáfrica lanzó un muy esperado plan de inversión (PI) para su nueva Alianza para la Transición Energética Justa (JETP, por su sigla en inglés). El plan exige más de USD 86 mil millones (ZAR 1,5 billones) de inversión en la transición energética del país durante los próximos cinco años, dos tercios de ellos destinados al sector eléctrico, para comenzar a reemplazar las centrales eléctricas de carbón con otras fuentes de energía. Las reformas políticas emprendidas como parte de la JETP – que buscan separar Eskom, la muy criticada empresa estatal de energía de Sudáfrica (véase el Update 70), y crear un sector eléctrico más privatizado y basado en el mercado – llevan la huella clara del controvertido enfoque del Banco Mundial y el FMI para el ajuste estructural en el sector eléctrico en todo el Sur Global en las últimas décadas, lo que hace crecer los temores de que la JETP conduzca a una mayor desigualdad. Durante la última década el Banco Mundial ha estado muy involucrado en el sector energético de Sudáfrica, a través de un préstamo de USD 3.750 millones a Eskom en 2010 que se destinó principalmente a la construcción de la central eléctrica de carbón Medupi de 4800 megavatios (MW) (véase el Observador de Primavera de 2019), un proyecto plagado de problemas que las organizaciones de la sociedad civil sudafricana (OSC) repudiaron como “deuda odiosa” y exigieron que el Banco cancelara. El PI de la JETP surgió después de negociaciones de un año con un grupo de asociación internacional (IPG, por su sigla en inglés) - que incluye al Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania y la UE - que ofreció a Sudáfrica USD 8.500 millones en financiamiento para la iniciativa en la 26ª Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP26) en Glasgow, en noviembre de 2021 (véase el Observador de Invierno de 2021). Sin embargo, el PI reveló que sólo el 4% de este financiamiento (USD 330 millones) será proporcionado por el IPG en donaciones, mientras que gran parte del resto se proporcionará en forma de préstamos o garantías. Sudáfrica fue la primera economía emergente en completar un PI de la JETP, pero otros ya están en proceso en Indonesia y Vietnam, lo que indica que el modelo de financiamiento y las reformas políticas de la JETP de Sudáfrica pueden ser replicados en otros entornos. La agenda de privatización del sector eléctrico de las Instituciones de Bretton Woods integrada en la JETP de Sudáfrica genera dudas en materia de equidad Las reformas propuestas por la JETP se ajustan a una agenda de reestructuración del sector eléctrico que tanto el Banco como el Fondo han promovido en el Sur Global desde la década de 1990, aunque con un éxito desigual. De hecho, una publicación de investigación del Banco Mundial de 2020, “Rethinking Power Sector Reform in the Developing World”, resaltó la necesidad de enfoques más pluralistas, señalando que si bien el “plan de reforma del sector eléctrico del Banco ha demostrado su capacidad para cumplir en ciertos contextos nacionales, los resultados han sido bastante decepcionantes en otros entornos”, lo que genera dudas sobre su idoneidad para la transición baja en carbono de Sudáfrica. El PI del JETP señala que se avecina un nuevo proyecto de ley del sector eléctrico, que establecerá “una compañía de transmisión independiente que actuará como operador del sistema y del mercado. La reforma legislativa ... permitirá la aparición de un mercado eléctrico competitivo”. Una reforma de política incluida en un préstamo de financiamiento de políticas de desarrollo del Banco Mundial de USD 750 millones a Sudáfrica aprobado en enero de 2022 aumentó “el límite de 1 MW a 100 MW para la exención de licencia para la nueva generación integrada (GI)”, una reforma diseñada para facilitar la entrada de actores privados en el sector energético de Sudáfrica, incluso para proyectos de energía renovable (véase Background, What is World Bank Development Policy Financing?). En una reunión con el ministro de Finanzas de Sudáfrica el 5 de noviembre, el presidente del Banco Mundial, David Malpass, continuó la presión del Banco para que se realicen reformas estructurales, “con el objetivo de promover la transparencia y la competencia en el mercado de la energía, alentar la inversión privada en la generación de energía y mejorar la viabilidad financiera de Eskom”. Se teme que tales reformas aumenten aún más los costos para los consumidores de energía sudafricanos. El profesor Patrick Bond, de la Universidad de Johannesburgo, señaló que “para pagar Medupi y otras dos plantas [de carbón], Eskom ha aumentado el precio real de la electricidad en más del 620% desde 2007. Además, Eskom está en proceso de privatización y... su liderazgo tiene como objetivo poner fin a los subsidios cruzados que ayudan a los usuarios de bajos ingresos”. Mientras tanto, en un documento temático de enero, el FMI abogó por debilitar las protecciones laborales para facilitar la transición baja en carbono del país con el siguiente argumento: “Las reformas audaces de las instituciones del mercado laboral en las áreas de negociación colectiva, legislación de protección del empleo y fijación de salarios mínimos darían a las empresas una mayor capacidad de gestión de la fuerza laboral e impulsarían las oportunidades de empleo para los inexpertos y los jóvenes”. Dado que el concepto de “transición justa” fue desarrollado originalmente por los sindicatos, este consejo va en contra de las dimensiones “justas” del JETP. El legado dañino del apoyo a los combustibles fósiles del Banco en Sudáfrica: de Medupi a Richards Bay Paralelamente a la finalización del PI del JETP, el Banco Mundial aprobó USD 497 millones en financiamiento a fines de octubre para la reutilización de la planta de energía de carbón Komati de Sudáfrica, que incluirá 150 MW de energía solar, 70 MW de energía eólica y 150 MW de almacenamiento de baterías. Sin embargo, el 14 de octubre, en vísperas de su inversión en Komati, la oficina del Banco en Johannesburgo enfrentó protestas como parte de un día mundial de acción contra las inversiones en combustibles fósiles del Banco, durante las cuales las OSC sudafricanas exigieron que se cancele el préstamo Medupi del Banco. Bond argumentó después de las protestas que cancelar el préstamo Medupi del Banco a Eskom “reduciría drásticamente la presión de pago sobre la deuda de USD 22.000 millones de la empresa de servicios públicos”. Sin embargo, según el Financial Times, en octubre el gobierno sudafricano anunció planes para transferir dos tercios de la deuda de Eskom a su propio balance. El Banco aprobó el financiamiento para Medupi en parte debido a una grave crisis energética en Sudáfrica, pero el proyecto se vio afectado por serios problemas desde el principio, lo que incluyó las acusaciones de corrupción (más tarde corroboradas) por parte del contratista japonés Hitachi y fallos crónicos de diseño, que han provocado repetidos retrasos, sobrecostos del 45% y pérdida frecuente de capacidad de generación (véase el Observador de Primavera de 201 9). La planta, que inicialmente debía completarse en 2015 aunque recién lo hizo en 2021, no está entre los programados a ser retirados en virtud de la JETP. Un nuevo Informe sobre clima y desarrollo de país para Sudáfrica del Banco Mundial, publicado el 8 de noviembre, guarda un llamativo silencio sobre los problemas de Medupi. David Hallowes, de la OSC sudafricana groundWork, dijo sobre la inversión del Banco en Medupi: “En aquel momento les dijimos que estaba mal: mal en la elección de las tecnologías de generación de electricidad, mal en sus suposiciones sobre para qué y para quién es la electricidad, mal debido a las externalidades sociales y ambientales masivas y mal porque la gente pagaría el precio de las decisiones tomadas sin que se la consultara”. En 2019 la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo de inversión privada del Banco, proporcionó USD 2 millones para cofinanciar un estudio de factibilidad para una terminal de gas natural licuado en Richards Bay, Sudáfrica. El 12 de noviembre, en reacción a la JETP, Bond escribió: “Tanto en Richards Bay como en Komati, el director ejecutivo de Eskom, Andre de Ruyter, dijo repetidamente al Banco y a otros socios de la JETP que idealmente encontraría ZAR 85.000 millones para dos nuevos ... generadores de gas con capacidad de 4000MW ... Ahora, la entrada de la JETP libera los ingresos de De Ruyter para perseguir esos planes". De hecho, el PI de Sudáfrica incluye una central eléctrica de gas de 3000 MW en Richards Bay en la cartera de proyectos de Eskom, aunque sigue sin estar clara la fuente de financiamiento. Si bien el IPG dejó en claro que su financiamiento no debería usarse para combustibles fósiles, todos los ojos estarán puestos en el Banco Mundial, ya que aún no ha aclarado su política sobre futuras inversiones en gas (véase el Observador de Invierno de 2021). bit.ly/SouthAfricaJETP ===================================================================== En este número - Revisión de las cuotas del FMI: Poner el clima en el centro de la reforma de la gobernanza del FMI, Andrés Arauz e Ivana Vasic-Lalovic -La austeridad y la problemática pérdida de foco socavan el potencial de la nueva estrategia de género del FMI para catalizar el cambio -La Iniciativa Bridgetown pide un nuevo Fondo Mundial para la Mitigación del Clima financiado a través de Derechos Especiales de Giro, Avinash Persaud - La actualización del Banco Mundial sobre la alineación de París fracasa en la COP27 a medida que los países exigen que los BMD evolucionen para enfrentar la emergencia climática ===================================================================== FINANZAS/noticias Chad logra la reprogramación de la deuda, no el alivio, quedando dependiente de los ingresos del petróleo El 11 de noviembre Chad llegó a un acuerdo para desbloquear el financiamiento del FMI para reestructurar su deuda. Sin embargo, el acuerdo ha sido criticado por no reducir la carga general de la deuda del país y aumentar su dependencia de los ingresos del petróleo. Es el primer acuerdo al que se llega bajo el muy criticado Marco Común para los Tratamientos de la Deuda (véase el Observador de Invierno de 2021 y el de Invierno de 2020) creado por el G20 en 2020, que reprogramará los pagos de la deuda con vencimiento en 2024, lo que garantiza que la deuda de Chad permanecerá por debajo del nivel de “riesgo moderado de problemas de endeudamiento”. En 2021 se llegó a un acuerdo inicial con los acreedores bilaterales, pero el comerciante suizo de materias primas Glencore Plc, que posee aproximadamente un tercio de la deuda externa de Chad, de casi USD 3. 000 millones, retrasó el acuerdo final. Tim Jones, de la organización de la sociedad civil británica Debt Justice, señaló en Twitter: “Glencore ha sido recompensado por bloquear el alivio de la deuda de Chad en los últimos dos años”. Si bien el FMI dio la bienvenida al acuerdo, el presidente del Banco Mundial, David Malpass, expresó su preocupación y dijo: “El acuerdo alcanzado por los acreedores no proporciona una reducción inmediata de la deuda. Como resultado, la carga del servicio de la deuda de Chad sigue siendo pesada y está desplazando los gastos prioritarios en alimentación, salud, educación y clima”. Sin embargo, el Banco no ha apoyado los llamamientos generales para un mecanismo de reestructuración de la deuda de la ONU, ni ha ofrecido cancelar sus propias deudas. Glencore y los acreedores bilaterales acordaron que Chad no necesitaba alivio de la deuda porque los altos precios del petróleo estaban impulsando sus ingresos. Los acreedores bilaterales dijeron que, si los precios del petróleo caen, podrían volver a reunirse y ofrecer ayuda. El acuerdo también incentiva la maximización de los ingresos del petróleo cuando el mundo debería estar en una transición para alejarse de los combustibles con alto contenido de carbón, en un momento en que el mundo y los países del Sur Global como Chad son especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático y sufren cada vez más. bit.ly/ChadDebt ===================================================================== GOBERNANZA DE LAS IFI/análisis Revisión de las cuotas del FMI: Poner el clima en el centro de la reforma de la gobernanza del FMI Análisis externo de Andrés Arauz e Ivana Vasic-Lalovic, Center for Economic and Policy Research RESUMEN - La inclusión de un indicador acumulativo de emisiones de carbono en la fórmula de cuotas del FMI daría a los países vulnerables al clima una mayor voz en el FMI - Los poderes de toma de decisiones en el Fondo actualmente se inclinan hacia los países ricos, que son los mayores emisores históricos de carbono. - Es esencial la reforma equitativa de las cuotas del FMI con el fin de adaptar la arquitectura financiera mundial para hacer frente a la crisis climática La crisis climática exige una movilización sustancial de recursos financieros internacionales. Sin embargo, el poder de un país en el sistema financiero mundial no está ligado a su parte de responsabilidad en la crisis climática y, de hecho, está inversamente relacionado con ella. Con el objetivo de aumentar el poder de decisión de los países más afectados por el cambio climático e incentivar a todos los países a reducir las emisiones, proponemos una necesaria actualización de la fórmula de cuotas del Fondo Monetario Internacional (FMI) agregando una variable que represente la participación de los Estados miembros en las emisiones acumuladas (es decir, históricas) de dióxido de carbono (CO2). El FMI se encuentra actualmente en su 16ª Revisión General de Cuotas, un proceso que está programado para concluir el 15 de diciembre de 2023 (véase el Observador de Otoño de 2022). Los mayores emisores acumulados mundiales de CO2 son también los países más poderosos, en cuanto a su derecho a voto dentro del FMI. Las economías avanzadas (36 países de ingreso alto según la clasificación del FMI) son responsables de aproximadamente el 44% de las emisiones mundiales acumuladas de CO2 desde 1944 (el año en que se fundó el FMI), según datos del Potsdam Institute for Global Climate (PIK). Estos países tienen aproximadamente el 59% de los votos en el FMI. La fórmula de cuotas, también utilizada para determinar el poder de voto de un país en el FMI, recompensa el tamaño económico, la apertura comercial y la acumulación de reservas (véase Al interior de las instituciones, IMF and World Bank decision- making and governance), pero ignora las contribuciones de los países a la emergencia climática. Para que el FMI proporcione soluciones adecuadas de financiamiento climático, su estructura de gobernanza debe considerar la responsabilidad diferenciada de los países miembros y su vulnerabilidad ante la crisis climática. Este es un aspecto que falta en la estrategia climática del personal técnico del FMI (véase el Observador de Otoño de 2021). Tal como deja claro la Iniciativa Bridgetown propuesta por la primera ministra de Barbados, Mia Mottley en septiembre, una de las fuentes más importantes y concretas de financiamiento climático que no genere deuda ni impuestos es una nueva emisión de Derechos Especiales de Giro (véase Antecedentes, ¿Qué son los Derechos Especiales de Giro (DEG)?). Los llamamientos para una nueva asignación de DEG de USD 65 0.000 millones han sido respaldados por más de 150 organizaciones de la sociedad civil (véase el Observador de Otoño de 2022). La emisión es una decisión que toma la Junta de Gobernadores del FMI. Además, los DEG vinculados al clima beneficiarían más a los países vulnerables del Sur Global, pero el poder de voto necesario para llegar a esa decisión recae en las economías avanzadas del Norte Global. Más precisamente, Estados Unidos ejerció su poder de veto para bloquear, durante más de un año después de la pandemia, la última emisión de DEG (véase el Observador de Otoño de 2021). Las condiciones de los préstamos afectan directamente la capacidad fiscal de los países de ingreso bajo y medio para combatir el cambio climático, y su escaso poder de voto les impide influir en la forma en que el FMI incorporará los riesgos relacionados con el clima en sus operaciones. Desde una perspectiva fiscal, el aumento de las cuotas aumentaría el financiamiento a través de DEG sin crear deuda de los países en desarrollo en una nueva asignación y aumentaría su acceso a préstamos rápidos de emergencia sin condicionalidad. La integración de la responsabilidad climática en la revisión de las cuotas del FMI La distribución del poder de voto en el FMI comienza con una “cuota parte calculada” (CQS, por su sigla en inglés) determinada por la fórmula del FMI. Sin embargo, la “cuota parte real” (AQS, por su sigla en inglés) se determina mediante complejas negociaciones durante una Revisión General de las Cuotas. Las negociaciones de la 1 4º Revisión dieron como resultado que la participación de Estados Unidos siguiera estando por encima del umbral de veto del 15% y una dilución significativa de la participación de China. En un documento reciente presentado en el Foro de Políticas Relativas a la Sociedad Civil de las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI de 2022 (véase el Dispatch Annuals 2022), realizamos una simulación del recálculo de la participación con derecho a voto del FMI con la adición de una variable climática, que representa las emisiones acumuladas de CO222 por país desde 1944 hasta 2019. La inclusión de esta variable climática reduciría significativamente la proporción de votos de los mayores emisores de CO2 y aumentaría la del Sur Global. Si asumimos que los países adoptan plenamente nuestra propuesta de fórmula (es decir, sin negociaciones opacas posteriores ), los principales ganadores serían 36 Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID): Su porcentaje de votos crecería del actual aproximadamente el 2,5% a casi el 21%, lo que refleja la necesidad de aumentar su poder de decisión en el FMI dada su vulnerabilidad al cambio climático, en especial al aumento del nivel del mar. La participación de Estados Unidos disminuiría del 16,5% al 5,64% y la de China del 6,1% al 5,36%. A cuanto a las regiones, 141 países del Sur Global aumentarían su porcentaje de votos del 37,0% al 56,4% y, en particular, los porcentajes de voto de 48 países del África subsahariana aumentarían del 4,9% al 9,0%. El 12% de los votos de las 36 economías avanzadas se redistribuiría entre 154 economías emergentes y en desarrollo. Nuestra propuesta de reforma de la estructura de gobernanza del FMI necesitaría del improbable escenario en el que las partes interesadas dominantes cedan gran parte de su actual poder de voto. Sin embargo, creemos que las reformas de “responsabilidad común pero diferenciada” son críticas en nuestra emergencia climática. En las Reuniones Anuales de 2020 de la Junta de Gobernadores del FMI, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, hizo un llamado a la acción: “En la actualidad nos enfrentamos a un nuevo ‘momento’ de Bretton Woods. Así como la pandemia ha demostrado que ya no podemos ignorar las precauciones necesarias en materia de salud, tampoco podemos permitirnos ignorar el cambio climático, el tercer imperativo. Nos centramos en el cambio climático porque es una cuestión crítica en términos macroeconómicos que plantea graves amenazas para el crecimiento y la prosperidad. También es una cuestión crítica para las personas y para el planeta”. Así como las estructuras de gobernanza de las instituciones de Bretton Woods fueron necesarias para la reconstrucción de la posguerra, una prioridad urgente de las instituciones financieras y monetarias internacionales de hoy debe permitir nuevas configuraciones de toma de decisiones organizadas en torno a una acción climática equitativa. Si la emergencia climática debe tomarse en serio como un riesgo crítico en términos macroeconómicos para la economía mundial, se necesita urgentemente un cambio importante en la gobernanza económica mundial. El FMI es el lugar para comenzar. bit.ly/IMFQuotaClimate ===================================================================== FINANZAS/noticias El sobreendeudamiento amenaza con otra década perdida y podría estropear los avances en la reducción de la pobreza y los ODS RESUMEN - Informe del Banco Mundial señala que la pandemia ha ayudado al retraso de dos décadas en los avances hacia la reducción de la pobreza - Más del 60% de los países de ingreso bajo y el 25% de las economías de ingreso medio tienen problemas de endeudamiento o corren el riesgo de sufrirlos. Los avances en la erradicación de la pobreza extrema en el Sur Global, que ya está disminuyendo desde 2015 y se ve muy retrasado debido a la pandemia de Covid-19, corre ahora aún más peligro por los problemas de endeudamiento generalizados. Tanto la ONU como el Banco Mundial están dando la alarma de que es poco probable que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se cumplan si no se toman medidas sobre la creciente crisis de la deuda. El Informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2022 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) publicado en octubre argumentó que las difíciles condiciones económicas mundiales, un importante sobreendeudamiento y la falta de un mecanismo efectivo para el alivio de la deuda podrían hacer de esta otra década perdida en materia de objetivos de desarrollo. Según el informe La pobreza y la prosperidad compartida 2022 del Banco Mundial, titulado Correcting Course, la pandemia marca un punto de inflexión sombrío, con una era de convergencia mundial del ingreso que da paso a una divergencia significativa. El informe sostiene que la pandemia produjo la primera reversión de la reducción de la pobreza mundial en más de dos décadas, y señaló que el mundo ahora está muy atrasado en el ODS 1.1 de erradicar la pobreza extrema para 2030. Corregir el rumbo, pero ¿en qué dirección? Las secuelas de los shocks masivos y asimétricos de la pandemia sobre la oferta y la demanda se han visto agravados por la guerra en Ucrania. Además, el FMI está apoyando un amplio giro hacia la austeridad, que reducirá los presupuestos estatales para el 85% de la población mundial en 2023 (véase el Observador de Invierno de 2022, el de Otoño de 2022, el de Verano de 2022 y el Dispatch Annuals 202 2), lo que probablemente obstaculizará todavía más la recuperación y hará que los ODS sean aún más difíciles de lograr. Más del 60% de los países de ingreso bajo y más del 25% de las economías de ingreso medio tienen problemas de endeudamiento (o corren el riesgo de sufrirlos) y peligra su capacidad para cumplir con sus obligaciones fiscales. La UNCTAD advirtió que esto podría poner fin a cualquier perspectiva de que los ODS se cumplan antes de la fecha límite de 2030. Si bien la pandemia ciertamente ha empeorado las perspectivas sobre los resultados de erradicación de la pobreza, las tendencias actuales son anteriores a la Covid-19, lo que pone en tela de juicio el enfoque del Banco con respecto al financiamiento para el desarrollo liderado por el sector privado. El Banco ha reconocido que la tasa de reducción de la pobreza extrema alcanzada entre 2000 y 2015 ya se había desacelerado en los cinco años anteriores a la pandemia y ha pedido una “corrección significativa del rumbo”. Desafortunadamente, la actual crisis de deuda que aflige al Sur Global es más que un mal funcionamiento del sistema. Representa una característica recurrente de la arquitectura financiera internacional en las últimas cuatro décadas: Una carta de octubre de 2020 firmada por más de 550 organizaciones de la sociedad civil en la que se pedía una reforma urgente de la arquitectura de la deuda internacional describía el ‘endeudamiento’ de estos países como “ambas una consecuencia de así como una herramienta para la dominación”, con graves impactos en el desarrollo. No faltan alternativas En su informe, la UNCTAD argumentó que los ODS son alcanzables, pero solo mediante una acción sistémica para abordar una crisis sistémica. Muchas propuestas abordan aspectos particulares del sistema financiero internacional que están impulsando resultados negativos en materia de desarrollo. El Global Action for Debt Cancellation Movement pide la cancelación incondicional de todos los reembolsos de la deuda externa, lo que incluye la deuda contraída con el Banco Mundial y el FMI, auditorías nacionales de la deuda y un marco justo y transparente de las Naciones Unidas para la resolución de la crisis de la deuda. Un informe de septiembre de Matthew Cummings e Isabel Ortiz estableció una serie de alternativas al paradigma de austeridad que los países pueden seguir para ampliar su espacio fiscal y priorizar las inversiones sociales (véase el Observador de Invierno de 2022). Las propuestas de la UNCTAD son de mayor alcance, ya que incluyen abordar los problemas subyacentes del lado de la oferta mundial como alternativa al endurecimiento de la política monetaria para frenar la inflación, la regulación antimonopolio y del mercado para contrarrestar la especulación, nuevas reglas para gestionar las crisis de deuda soberana y un nuevo Bretton Woods para apoyar el crecimiento mundial equitativo (véase el Observador de Verano de 202 2). Richard Kozul-Wright, de la UNCTAD, y Kevin P. Gallagher, de la Boston University, también han propuesto los Principios de Ginebra para un Nuevo Acuerdo Verde Global, centrado en un nuevo multilateralismo impulsado por valores. bit.ly/DebtAusterity ===================================================================== GÉNERO/análisis La austeridad y la problemática pérdida de foco socavan el potencial de la nueva estrategia de género del FMI para catalizar el cambio RESUMEN - El FMI adoptó en julio la primera estrategia para incorporar la perspectiva de género en la supervisión, el préstamo y el fortalecimiento de las capacidades - Si bien se reconoce que la política económica puede causar daños, la estrategia carece de un compromiso creíble para alejarse de la propia historia del FMI de exacerbar la desigualdad de género - Más de 300 grupos y activistas por los derechos de las mujeres y la justicia económica rechazan la estrategia como “lavado rosa” y una ilegítima “pérdida de foco” En julio, a medida que las perspectivas económicas mundiales seguían empeorando y se desvanecían las posibilidades de una “recuperación inclusiva” para construir una economía postpandémica más equitativa, el FMI publicó su tan esperada estrategia para la incorporación de la perspectiva de género (véase el Observador de Primavera de 2022 y el de Verano de 2021). Tras una consulta en línea en la primavera y un prolongado período de redacción, la nueva estrategia establece la visión del FMI de “cerrar las brechas de género” para fomentar el crecimiento económico y la estabilidad en su labor de supervisión, préstamo y fortalecimiento de capacidades. Si bien se hicieron esfuerzos para atender las demandas de las organizaciones de la sociedad civil (OSC), articuladas en una declaración conjunta entre otras aportaciones, la estrategia carece de un compromiso para garantizar que sus políticas no perjudiquen a las mujeres y hace al Fondo asumir una influencia sin precedentes sobre las políticas de igualdad de género de los países a través de condicionalidades de los préstamos. Como resultado, en una carta de octubre, más de 300 grupos y activistas por los derechos de las mujeres y la justicia económica rechazaron abiertamente el documento. Reunir agendas tan diferentes no ha sido una tarea fácil El comunicado de prensa del FMI y las conversaciones con el personal técnico del FMI indican que la estrategia navegó por un terreno polémico en su intento de conciliar perspectivas muy diferentes sobre si el FMI debería comprometerse con el género y de qué manera. Las fuerzas conservadoras dentro y fuera de la institución preferirían que se apegara a su limitado mandato monetario y fiscal y ven como sospechosa una mayor colaboración externa. Fuertes voces de la sociedad civil denunciaron de manera similar la legitimidad y la experiencia del FMI para participar en temas de género, al tiempo que proporcionaron extensos comentarios a la consulta, enfatizando que el enfoque debe estar en la evaluación de los impactos de género de las reformas económicas promovidas por el FMI y buscar políticas alternativas que “no hagan daño”, en línea con los Principios Rectores de las Naciones Unidas y las obligaciones de los Estados en materia de derechos humanos (véase el Observador de Primavera de 2022 y el de Primavera de 2019). En un evento del Foro de Políticas relativas a la Sociedad Civil en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial en octubre, la asesora superior de género del FMI, Ratna Sahay, enfatizó que su equipo trabajó arduamente para tener en cuenta las preguntas clave de la sociedad civil, como la incorporación de la perspectiva de género en lugar de encasillar el tema, reconociendo que las políticas económicas pueden exacerbar la desigualdad de género y que se debe prestar mayor atención a las consecuencias sociales y distributivas de las políticas de ajuste y la “calidad” del crecimiento. La estrategia incluyó, además, un pilar independiente sobre la colaboración con expertos externos, incluidos el mundo académico, ONU Mujeres y las OSC, basándose directamente en las demandas de la sociedad civil. Sin embargo, los cuestionamientos sobre la falta de consultas más profundas con grupos críticos de derechos de las mujeres y el hecho de no reflejar los daños históricos causados por las políticas del FMI no fueron bien recibidos por el personal del FMI en el evento, lo que indica una persistente falta de voluntad para reconocer estos daños y una brecha de expectativas sobre la naturaleza de los procesos de consulta significativos. Cuestionar el marco de austeridad sigue siendo una idea imposible, los esfuerzos de mitigación propuestos son bandas adhesivas Para frustración de las OSC, la estrategia no reconoce ni aborda explícitamente la magnitud del impacto del asesoramiento macroeconómico básico del FMI sobre el género, especialmente cuando se trata de una austeridad cada vez mayor, que permanece “fuera de la mesa” en las conversaciones con el FMI a pesar de la abrumadora evidencia de que perjudica a las mujeres (véase el Informe, El FMI y la igualdad de género: Un compendio de críticas macroeconómicas feministas). El enfoque constante en las “brechas de género” con el propósito de crecimiento en lugar de enfoques transformadores dirigidos a una economía que fomente la igualdad y el bienestar y la sugerencia de medidas de mitigación estrechamente enfocadas en amortiguar los impactos negativos universales, arrojan dudas considerables sobre la voluntad del FMI de investigar seriamente y rectificar su propia exacerbación histórica de la desigualdad de género (véase el Informe, El FMI y la igualdad de género: Poner en práctica el cambio). “En lugar de evitar los impactos negativos sobre el género siguiendo políticas alternativas, tal como recomendó la nota de orientación del FMI de 2018 sobre el manejo del género, ahora se centra directamente en las medidas compensatorias”, escribió Roos Saalbrink de ActionAid International en The Care Contradiction: The IMF, Gender and Austerity, publicado en octubre. “Los esquemas de protección social focalizados están en contradicción con los compromisos con los pisos de protección social asumidos por los países, las Naciones Unidas y los ODS”. Si bien el FMI, a pesar de ser una agencia especializada de la ONU, ha rechazado durante mucho tiempo que los marcos de derechos humanos se apliquen directamente a su mandato, sería necesario posicionar al Fondo en relación con estos marcos para desarrollar “puntos de referencia creíbles para comprender o tomar medidas sobre las importantes brechas de género”, argumentó Saalbrink. El cuidado es un buen ejemplo. Aunque la estrategia menciona el trabajo de cuidado no remunerado de las mujeres como un impulsor de la desigualdad, no logra establecer la conexión con las mujeres que absorben el impacto de la reducción de los servicios públicos y la inversión social de las últimas décadas. Está claro que “la estabilidad y el crecimiento” tienen prioridad sobre la salvaguardia de los derechos de las mujeres en el asesoramiento y la condicionalidad del FMI en materia de políticas, sin una reflexión más profunda sobre cómo el propio modelo económico globalizado y basado en el crecimiento ha afianzado la desigualdad de género y la crisis climática. “Es altamente problemático instrumentalizar la participación de las mujeres en la fuerza laboral y las brechas de género como un asunto crítico en términos macroeconómicos, en el contexto de las décadas de historia del FMI de paradigmas de políticas que han generado desigualdades estructurales de género, tales como la consolidación fiscal, la flexibilización laboral, la liberalización financiera y la privatización de empresas estatales”, enfatizó Bhumika Muchhala, de la OSC Red del Tercer Mundo con sede en Malasia. La sociedad civil denuncia la falta de legitimidad y experiencia del FMI en materia de género Otro punto polémico es la inclusión de la condicionalidad de género en la estrategia, en la que el personal del FMI planea imponer objetivos relacionados con el género en los programas de préstamos, cuyas negociaciones son muy opacas y a menudo carecen de escrutinio democrático y de participación de las organizaciones de derechos de las mujeres. Esto no solo se basa en una historia neocolonial de ajuste estructural impuesto por el FMI, que ha tenido impactos devastadores en los derechos de las mujeres en el Sur Global, sino que también amenaza con usurpar el espacio normativo de los órganos intergubernamentales de expertos con un mandato sobre género, como el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de las Naciones Unidas, así como eclipsar las demandas de los propios movimientos por los derechos de las mujeres de los países. Más de 300 OSC e individuos rechazaron públicamente la estrategia como una ilegítima “pérdida de foco” y “mercantilización de la agenda de igualdad de género”. En el comunicado de prensa adjunto, Verónica Serafini, de la OSC Latindadd con sede en Perú, la calificó como “un programa de lavado rosa que promueve una invasión cada vez mayor [por parte del FMI] del espacio de políticas y la soberanía económica de los países en desarrollo”. En el mismo comunicado, la activista feminista Emilia Reyes, de la OSC Equidad con sede en México, agregó: “Cuestionamos la experiencia [del FMI], [y su] técnica y... posición ética para asesorar en materia de igualdad de género y derechos humanos de mujeres y niñas”. Si bien la estrategia de género abre claramente las puertas para que el FMI comprenda mejor los impactos de sus políticas económicas en las mujeres y dirija a la institución hacia una toma de decisiones más informada, la sociedad civil y los expertos independientes de la ONU –tanto en informes como en cartas– han dejado claro que los cambios resultantes solo contribuirán al trabajo digno, la agencia y el empoderamiento económico de las mujeres si van acompañados de la voluntad de desafiar el propio sesgo institucional tradicional del FMI hacia la consolidación fiscal y su fijación en el crecimiento, y de un giro hacia la construcción de un entorno propicio para una economía basada en el cuidado y el bienestar. bit.ly/IMFMissionCreep ===================================================================== FINANZAS/noticias Egipto llega a un acuerdo para el programa del FMI, pero aún faltan propuestas para el alivio de la deuda El 27 de octubre el FMI llegó a un acuerdo a nivel de personal técnico con Egipto para la firma de un Servicio Ampliado del FMI (SAF ) de USD 3.000 millones de 46 meses. Egipto también ha solicitado USD 1.000 millones adicionales al Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad del FMI. Si bien el programa del SAF señala que los objetivos del acuerdo están dirigidos a salvaguardar la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de la deuda, las soluciones a largo plazo a los problemas de deuda del país no aparecen. El acuerdo aún está pendiente de la aprobación del directorio del FMI, que se discutirá en la reunión del directorio el 16 de diciembre, según su calendario oficial. Desde 2016 Egipto ha tenido que regresar repetidamente al FMI en busca de apoyo financiero, lo que genera dudas sobre la efectividad de las recetas de políticas del Fondo. Un informe de 2019 de Oxfam Internacional constató que los programas del FMI en el país han “contribuido a una disminución del gasto social y un aumento de la pobreza” (véase el Observador de Invierno de 2019 y de Verano de 201 8; y el At Issue de Febrero de 2017). Desde que el presidente Abdel Fattah El-Sisi asumió el cargo en 2014, la deuda externa de Egipto ha aumentado rápidamente, especialmente debido a la dependencia del Estado de los grandes préstamos. En junio, su deuda externa ascendía a USD 155.000 millones, de los cuales USD 52.000 millones se adeudaban a instituciones multilaterales (el 44,7% de ellos al FMI, según el Banco Central de Egipto). Tim Jones, de la organización de la sociedad civil con sede en el Reino Unido Debt Justice, dijo: “El préstamo del FMI solo se utilizará para pagar a los prestamistas anteriores, mientras mantiene a Egipto atrapado en una crisis de deuda. El FMI está cometiendo los mismos errores que en las décadas de 1980 y 1990, rescatando a prestamistas imprudentes como los tenedores de bonos privados. Esto asegura la continuidad de la crisis de deuda, al tiempo que incentiva a los prestamistas a seguir actuando imprudentemente en el futuro”. Otros países de ingreso medio y bajo muy endeudados, como Mauritania, Túnez y Chad (véase el Observador de Invierno de 2022), están negociando actualmente programas de préstamos con el FMI. bit.ly/EgyptEFF ===================================================================== CONDICIONALIDAD/noticias Estímulo financiero desequilibrado seguido de austeridad fiscal: ¿Cuándo aprenderá el FMI de sus errores? RESUMEN - Para el próximo año, el 85% de la población mundial vivirá bajo medidas de austeridad. - Como resultado de la respuesta inadecuada a la crisis, se espera que entre 75 millones y 95 millones de personas más caigan en la pobreza en comparación con los niveles anteriores a la Covid-19 Tras una década de austeridad después de la crisis financiera mundial, el mundo se dirige a una nueva recesión económica. Desde 200 8, tanto la crisis financiera como la pandemia de Covid-19 han dado lugar a breves períodos de expansión fiscal, seguidos de largos períodos de austeridad fiscal socialmente dolorosa promovida, en especial, por el FMI a través de sus programas de préstamos condicionales. Un informe de Isabel Ortiz y Mathew Cummins publicado en septiembre advertía que, esta vez, los peligros del shock de austeridad posterior a la pandemia son mucho más graves. Su análisis indica que en 2021, 134 países contrajeron sus presupuestos en un 3,5 % del PIB, en comparación con el 2,4% del período posterior a la crisis financiera de 2008. Esta contracción del gasto público se suma al gasto desigual de estímulo para la Covid-19 en todo el mundo. Un informe de la Financial Transparency Coalition publicado en septiembre, destacó que los países del Sur Global proporcionaron medidas de estímulo equivalentes al 2,4% de su PIB durante el periodo 2020-2021 en comparación con un promedio del 28,4% del PIB en los países de ingreso alto. El informe constató, además, que los paquetes de estímulo beneficiaron principalmente al sector empresarial, con aproximadamente el 40% de los fondos de recuperación dirigidos a grandes empresas. Como resultado de esta respuesta inadecuada a la crisis, tanto en tamaño como en composición del gasto fiscal, se espera que entre 75 millones y 95 millones de personas más caigan en la pobreza en comparación con los niveles anteriores a la Covid-19. La crisis, que amenaza con más dificultades futuras, está lejos de terminar El informe de Ortiz y Cummins, publicado como parte de una campaña de #EndAusterity recientemente lanzada compuesta por 500 organizaciones de la sociedad civil (OSC), destacó que para el próximo año, el 85% de la población mundial vivirá bajo medidas de austeridad. La intensificación del impulso hacia la austeridad es preocupante a medida que se implementan medidas durante los nuevos aumentos repentinos de Covid-19, las presiones inflacionarias y la inseguridad alimentaria exacerbada por la guerra en Ucrania (véase el Dispatch Annuals 2022 y el Observador de Verano de 2022). Las políticas más comunes que promueve el FMI incluyen la racionalización de los programas de protección social; la reducción de los salarios del sector público y la reforma de las leyes laborales; la reducción de los subsidios a los productos básicos a medida que los precios alcanzan niveles récord; la privatización de los servicios públicos, que provoca despidos. El hecho de que el Fondo no haya apoyado una recuperación genuina contradice las declaraciones hechas por el director gerente del FMI en abril sobre que la crisis es una oportunidad para “forjar juntos un futuro diferente y mejor”. Los impactos sociales y económicos negativos de la austeridad están bien documentados, incluso por el propio FMI.  Los académicos y las OSC también han registrado sus impactos adversos sobre la pobreza, la desigualdad, los derechos humanos, así como sobre el empleo y la actividad económica (véase el Observador de Otoño de 2020). A corto plazo, la austeridad deprime los ingresos y la demanda interna. A largo plazo, el desempleo y el exceso de capacidad perjudican la actividad económica, lo que socava los esfuerzos de recuperación. Entonces, ¿por qué el FMI sigue promoviendo la consolidación fiscal? La intención es garantizar la sostenibilidad de la deuda para que los países con programas del FMI puedan llevar a cabo reembolsos oportunos de préstamos a sus acreedores, incluso en detrimento del bienestar de los ciudadanos. Se trata de una compensación creada artificialmente. Aunque el FMI argumenta a menudo que los recortes de austeridad son inevitables, Ortiz y Cummins enfatizan que existen alternativas a la austeridad. El aumento de los ingresos fiscales puede lograrse mediante el gravamen de las ganancias empresariales, las actividades financieras y la riqueza. Si la legitimidad de la deuda es cuestionable o si el costo de oportunidad en términos de empeoramiento de las privaciones de la población es alto, debería ser posible la reestructuración de la deuda. Erradicar los flujos financieros ilícitos y reasignar el gasto público de inversiones de alto costo y bajo impacto, como la defensa, a aquellas con mayores impactos sociales son alternativas para combatir la corrupción y la mala gestión de los fondos públicos. En una época de austeridad y crisis, la necesidad de crear espacio fiscal nunca ha sido mayor. Ortiz y Cummins destacan que “las crisis obligan a los países a repensar las políticas, y la pandemia de Covid-19 es una oportunidad para crear un nuevo contrato social, que priorice los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la estabilidad política con el fin de lograr la prosperidad a largo plazo para todos”. bit.ly/FiscalAusterityIMF ===================================================================== MEDIO AMBIENTE/comentario La Iniciativa Bridgetown pide un nuevo Fondo Mundial para la Mitigación del Clima financiado a través de Derechos Especiales de Giro Comentario externo de Avinash Persaud, Enviado Especial sobre Financiamiento Climático de la primera ministra de Barbados Mia Mottley. RESUMEN - Los miembros del FMI tienen USD 12,7 billones en reservas del Banco Central y DEG por un valor de USD 943.000 millones, la mitad de los cuales están en manos de países desarrollados que no los necesitan - La Iniciativa Bridgetown propone un Fondo Mundial para la Mitigación del Clima respaldado por USD 500.000 millones en DEG para el clima y el desarrollo Isaiah Berlin dividió el mundo en erizos y zorros, en el cual “el zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe mucho de una sola cosa”. En el debate sobre el clima hay muchos zorros tratando de ser erizos. La “atribución” más común es la idea de que los grandes emisores de países en desarrollo como China e India no entienden de ciencia ni les importa; o no entienden de economía, o deben estar al acecho de poderosos intereses locales de carbón o de intereses extranjeros de petróleo y gas, o una multitud de otros imperdonables. Según dicen los zorros que intentan ser erizos, la 27ª Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP27) en Egipto no tuvo éxito porque los países en desarrollo industrializados no aumentaron su compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Los compromisos más ambiciosos pero sin financiamiento (véase el Observador de Invierno de 2021) no nos llevarán a ninguna parte rápidamente. El cambio a las energías renovables requiere mucho capital y el costo del capital en los países de ingreso bajo y medio (LMIC, por su sigla en inglés) es prohibitivo. Antes de que la Reserva Federal de Estados Unidos comenzara a elevar las tasas de interés, el costo promedio de capital para un proyecto solar fotovoltaico era del 3% en Europa, según la Agencia Internacional de Energía, y del 12,5% en Brasil. Hoy, esa brecha es más amplia. Según un informe de noviembre de 2022 del Grupo de Expertos Independientes de Alto Nivel sobre Financiamiento Climático, necesitamos más de USD 1 billón en proyectos de transición al año para los LMIC, excluyendo a China. Pocos serían comercialmente viables con ese costo de capital. Podemos vender ‘mitigación de riesgos’, gritan los financieros zorros, pero el erizo replica que no pueden mitigar los riesgos que se derivan de la forma en que funciona el sistema financiero internacional. Durante una crisis, crece la demanda de monedas de reserva internacionales, como dólares estadounidenses, euros y yenes. Esto permite a los países emisores responder a la crisis con políticas fiscales y monetarias activistas, que limitan los riesgos sociales y económicos. Es por eso que Japón, Italia y Grecia, que tienen ratios de deuda a PIB mucho más altos que la mayoría de los LMIC, gastaron mucho más en el alivio de la Covid-19 e igualmente tienen costos de endeudamiento más bajos que todos ellos (véase el Observador de Otoño de 2022). En otros lugares, la crisis ha reducido la demanda de monedas, lo que obligó a los gobiernos a recortar el gasto y elevar las tasas de interés, alimentando así la perturbación social y económica (véase el Observador de Invierno de 2022). Las ofertas de algunas subvenciones y el seguro de riesgo del proyecto no compensan ese riesgo para los inversores privados. Pero si los gobiernos de los LMIC tienen que financiar la transición ellos mismos, se hundirán en océanos de deuda mucho antes de que los mares se los traguen (véase el Observador de Verano de 2022). Abordar la magnitud del desafío de la transición La “Iniciativa Bridgetown” propuesta por la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, busca romper el estancamiento sobre el financiamiento climático utilizando el poder de las monedas de reserva internacionales en forma de Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI para impulsar la inversión privada en proyectos de transición en LMIC sin costo directo para los contribuyentes de países ricos o pobres (véase Al interior de las instituciones, ¿Qué son los Derechos Especiales de Giro (DEG)?). Existe una alta teología en torno a los DEG, sin embargo, el FMI simplemente emite DEG a los países miembros en relación con el tamaño de sus economías (es decir, su cuota dentro del FMI; véase el Observador de Invierno de 2022 y el de Otoño de 202 2). Los DEG otorgan a los tenedores el derecho a obtener préstamos de otros miembros del FMI a través de la canasta de monedas del DEG a tasas bajas (actualmente del 2,7%). Junto con los fideicomisos existentes del FMI financiados por DEG, como el Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza y el Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad (véase el Observador de Verano de 2022), ‘Bridgetown’ propone un Fondo Mundial para la Mitigación del Clima que puede contener USD 50 0.000 millones de DEG nuevos o no utilizados. Mediante el uso de los DEG como garantía, el Fondo Fiduciario toma prestadas las monedas subyacentes de la canasta de DEG y vuelve a prestar este efectivo a proyectos en LMIC a cambio de acciones en los proyectos. Prestar directamente a proyectos en lugar de a Estados sería la principal diferencia con respecto a otros fideicomisos existentes del FMI. Estos préstamos se convertirían en un activo del Fideicomiso de Mitigación y un pasivo del proyecto, lo que saca efectivamente la mitigación climática de los balances de los LMIC e involucra mucho al sector privado, un componente esencial si se considera la falta de espacio fiscal y el alto costo del capital en los LMIC. Los proyectos tendrían que ser precalificados mediante el uso de tecnologías probadas, altos estándares ambientales, sociales y de gobernanza, y serían elegidos por gestores de inversiones expertos en función de cuánto y qué tan rápido reduzcan de manera creíble el calentamiento global. Además, el fondo fiduciario trabajaría en estrecha coordinación con los gobiernos nacionales para garantizar que los proyectos que recibieran financiamiento estuvieran firmemente integrados en los planes climáticos nacionales y las estrategias industriales verdes, con miras a fomentar los flujos privados de financiamiento climático ‘para el desarrollo’ (véase el Observador de Otoño de 2022). Se estima que el capital del fideicomiso atraería entre USD 3 billones y USD 4 billones de ahorros privados a estos proyectos. Tras un examen inicial, el fondo fiduciario podría ampliarse con asignaciones futuras pequeñas pero periódicas de DEG. Según el FMI, lograr la transición energética creará una ganancia neta global de USD 78 billones. Parte de este valor será capturado por las inversiones del fondo fiduciario, lo que le permitirá devolver DEG a lo largo del tiempo. Los riesgos pueden gestionarse, preservando el estado de los activos de reserva de los DEG. La financiación en una cesta de divisas reduce los riesgos del tipo de cambio; cobrar una tarifa inicial proporciona capital que absorbe las pérdidas, las que podrían distribuirse entre otros inversores de capital. Debido a que los DEG están respaldados por una cartera diversificada de inversiones con rendimientos, a menudo, basados en fuertes acuerdos de compra de energía, esto no es más inflacionario que el uso de cualquier otro instrumento de financiamiento. El plan apuesta por el éxito de una transición que no nos queda más remedio que completar. Actualmente, este es el único plan que está cerca de abordar la magnitud del problema. ¿Qué sentido tienen las reservas si no las usamos en una crisis? bit.ly/BridgetownInitiative ===================================================================== MEDIO AMBIENTE/noticias La actualización del Banco Mundial sobre el posicionamiento respecto a París fracasa en la COP27, mientras los países exigen que los BMD evolucionen para enfrentar la emergencia climática RESUMEN - El enfoque del Banco para alinear el financiamiento de las políticas de desarrollo y los préstamos indirectos de la CFI sigue siendo opaco - A pesar de la promesa de publicar todos los aspectos de su enfoque de alineamiento con París para las Reuniones de Primavera de 2023, el Banco aún no se ha comprometido a la consulta pública El enfoque del Banco Mundial para alinearse con el Acuerdo de París sigue cubierto de incertidumbre, después de que el Banco y otros bancos multilaterales de desarrollo (BMD) proporcionaran una actualización de primera línea sobre su enfoque conjunto para el alineamiento con París en la 27ª Conferencia de las Partes (COP27) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en Sharm El-Sheikh, Egipto, el 9 de noviembre. El evento ofreció nuevos detalles sobre dos tramos del alineamiento con París de los BMD, sobre lo que, hasta ahora, se ha hecho pública poca información: el alineamiento de los préstamos basados en políticas – o financiamiento de políticas de desarrollo [FPD], como se le conoce en el Banco Mundial (véase Antecedentes, ¿Qué es el financiamiento de políticas de desarrollo?) – y de préstamos a través de contrapartes, o intermediarios financieros, que constituye aproximadamente la mitad de la cartera de la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo de inversión privada del Banco. Es preocupante que queden importantes preguntas pendientes de respuesta sobre ambos enfoques. La presentación sugirió que las reformas políticas vinculadas al FPD se considerarían ‘alineadas’ si no presentan “barreras persistentes” a los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, un principio que parece dejar la puerta abierta para el apoyo a corto y mediano plazo para actividades intensivas en carbono, a pesar de la necesidad urgente de reducir las emisiones. Para los préstamos a través de intermediarios financieros, en los casos en que los BMD realicen inversiones de capital, se requerirá que los clientes tengan un ‘plan de descarbonización creíble’, aunque resta por ver cuán robustos serán. Según una investigación realizada por la organización de la sociedad civil Recourse, con sede en los Países Bajos, actualmente, el Enfoque de Equidad Verde de la CFI solo requiere que los clientes desinviertan en carbón para 2030 y no incluye restricciones al financiamiento para petróleo y gas (véase el Observador de Invierno de 2020). “La actualización del alineamiento de los BMD con el Acuerdo de París ... demostró que el proceso es demasiado lento para la escala de cambio necesaria para detener el catastrófico cambio climático”, dijo Fran Witt de Recourse, en un comunicado de prensa de la coalición Big Shift Global el 9 de noviembre. “Parece que para el financiamiento de políticas de desarrollo y el financiamiento intermediado, el proceso recién ha comenzado a despegar”. En un evento paralelo a la COP27 del Banco Mundial el 11 de noviembre, el Banco aclaró que publicaría todos los aspectos de su enfoque de alineamiento con París antes de las Reuniones de Primavera del Banco Mundial de 2023. El Banco debe poner en práctica su enfoque a partir del 1 de julio de 2023, con la excepción del 15% de las carteras de la CFI y del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (OMGI), el brazo de seguros del Banco, al que se considera ‘difícil de descarbonizar’ (véase el Observador de Verano de 2021). A pesar de que el proceso ha sido anunciado por el personal del Banco como fundamental para los esfuerzos de la institución por garantizar que el clima se incorpore en toda su labor (véase el Dispatch Annuals 2022), el Banco aún no se ha comprometido a celebrar un período de consulta pública sobre su enfoque de alineamiento con París. El Banco enfrenta crecientes llamadas a la reforma para abordar el clima y otras crisis El lento progreso de alineamiento con París del Banco se produjo junto a crecientes llamamientos para que evolucione a fin de abordar los actuales desafíos mundiales. En su discurso en la COP27 el 7 de noviembre, la primera ministra de Barbados, Mia Mottley criticó al Banco preguntando, “¿se llama Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo sólo para el siglo XX?” Mientras tanto, el texto de decisión final de la COP27 pidió a “los bancos multilaterales de desarrollo que definan una nueva visión y un modelo operativo acorde ... adecuado para el propósito de abordar de forma apropiada la emergencia climática mundial, que incluya el despliegue de un conjunto completo de instrumentos, desde subvenciones hasta garantías ..., que tenga en cuenta la carga de la deuda”. Según un informe de Devex del 14 de noviembre, el Banco y su asediado presidente, David Malpass, quien ha negado repetidamente que sea un negador del clima (después de enfrentar llamados a renunciar cuando se negó a confirmar que aceptaba la ciencia del clima en un evento en septiembre) (véase el Dispatch Annuals 2022), deben responder a una solicitud de los accionistas del Banco Mundial, incluidos los países del G7, para un borrador de ‘hoja de ruta de evolución’ antes de fin de año. Se espera que uno de los focos centrales de la hoja de ruta sea la forma en la que el Banco aumentará su trabajo, luego de que, según Reuters, el director gerente de operaciones del Banco, Axel van Trotsenburg, anunciara claramente en la COP27 que esto podría incluir la solicitud de un aumento de capital ‘verde’ por parte de los accionistas. bit.ly/WBGParisAlignment ===================================================================== DERECHOS/noticias La definición de protección social ‘universal’ del Banco Mundial: ¿otra palabra de moda? RESUMEN - La nota orientativa sobre la brújula de la protección social y el empleo recientemente publicada por el Banco Mundial crea confusión sobre la definición del Banco de protección social ‘universal’ (PSU) - Los expertos destacan una vez más la incompatibilidad de los enfoques focalizados con la PSU La pandemia de Covid-19 y sus conmociones relacionadas han revelado el valor de los servicios públicos y los pisos de protección social. Las instituciones encargadas de poner fin a la pobreza, como el Banco Mundial, soportan una presión cada vez mayor de respaldar los servicios públicos vitales y desempeñar un papel clave en las discusiones más generales sobre la protección social universal (PSU). Recientemente, el Banco Mundial publicó su último compromiso con la protección social: una brújula de la protección social y empleo para “trazar un rumbo hacia la PSU”, que proporciona orientación al personal del Banco sobre cuestiones de empleo y protección social. Tras un proceso de consulta limitado, la sociedad civil estaba ansiosa por responder a la brújula. Lena Simet, de Human Rights Watch, concluyó que la nota orientativa de la brújula “se compromete mucho con la PSU. Sin embargo, su orientación sobre cómo pueden alcanzarla los países es problemática”. Las Instituciones de Bretton Woods (IBW) han sido cuestionadas durante mucho tiempo por sus afirmaciones de estar a favor de los pobres en su enfoque de la protección social. Una gran cantidad de evidencia ha puesto de relieve los fallos en los enfoques de protección social focalizados preferidos por las IBW, como las transferencias monetarias condicionadas (TMC), que han demostrado ser ineficaces para llegar a los más pobres, tal como el propio Banco reconoció, propensas a la corrupción y menos propensas a proteger los derechos humanos que los planes universales. El Congreso de la Confederación Sindical Internacional emitió una declaración citando “considerables reservas” sobre la brújula, ya que “prioriza la extensión de la asistencia social focalizada y no contributiva a expensas de la seguridad social, especialmente las pensiones”. La Coalición Mundial para los Pisos de Protección Social (GCSPF, por su sigla en inglés) también respondió, haciéndose eco de las preocupaciones sobre el enfoque ‘universal’ del Banco, citando la incompatibilidad con el enfoque del Banco en esquemas privatizados y voluntarios y una “falta de referencias y alineamiento con los derechos humanos y las normas laborales internacionales”, como las normas mínimas de seguridad social del Convenio 102 y la Recomendación 202 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La GCSPF destacó, además, que tanto el financiamiento privado como los planes privados voluntarios, que dependen de los ahorros de los individuos y a menudo son inaccesibles para los trabajadores informales, son considerados por el Banco como alternativas a la seguridad social pública. En un informe de septiembre, las organizaciones de la sociedad civil (OSC) Action Against Hunger, Development Pathways y Act Church of Sweden titulado “Can a leopard change it’s spots?” indicaron que la preferencia del Banco por los esquemas privados y los sistemas focalizados, que son métodos para definir la elegibilidad para los programas entre los pobres, no solo “no cubren a la mayoría de la población, sino que tampoco llegan a las personas que viven en situaciones extremas, impide además que los Estados desarrollen sus propios sistemas de protección social”. Laura Alfers, de la red mundial Women in Informal Employment: Globalizing and Organizing (WIEGO) comentó: “Recibimos con satisfacción el compromiso del Banco Mundial con la protección social universal. Dado que los trabajadores informales siguen estando en gran medida excluidos de la protección social, es alentador que los esfuerzos para ampliar la cobertura a la ‘mayoría restante’ sean fundamentales en la nueva estrategia del Banco Mundial. Sin embargo, no estamos de acuerdo con la promoción de planes de ahorro voluntario, que se presentan como herramientas centrales para ampliar la cobertura a los trabajadores informales, y como ‘alternativas’ en lugar de complementos a la seguridad social pública. En lugar de simplemente descartar el seguro social público y potencialmente crear costosas estructuras paralelas, pedimos al Banco Mundial que apoye a los países en la adaptación de sus sistemas de seguridad social para que sean más inclusivos”. Apoyo ‘universal’ con un toque de austeridad Es muy importante la influencia del Banco Mundial sobre los espacios de protección social de los países. El Banco se describe a sí mismo como el mayor financiador de la protección social, citando una cartera de USD 29.500 millones en 71 países. El Banco se compromete con la Alianza Mundial por la Protección Social Universal para Alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (USP2030), una misión para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 1.3”. Además de esto, el Banco se sumó a una asociación mundial con la OIT para lograr la protección social universal en 2016. La USP2030 define la PSU como “sistema[s] definido[s] nacional[es] de políticas y programas que brindan acceso equitativo a todas las personas y las protegen a lo largo de sus vidas contra la pobreza y los riesgos para sus medios de subsistencia y bienestar”, que pueden consistir en “beneficios en efectivo o en especie, esquemas contributivos o no contributivos y programas para mejorar el capital humano, los activos productivos y el acceso al empleo ... prestaciones/apoyo para personas en edad de trabajar en caso de maternidad, discapacidad, accidente de trabajo o para aquellos sin empleo y pensiones para todas las personas mayores”. La USP2030 define, además, la protección social universal como un derecho humano. La OSC Development Pathways, con sede en el Reino Unido, descubrió que las IBW no solo hacen daño al priorizar la focalización de la pobreza, sino que han abogado activamente por eliminar los sistemas universales creados por los gobiernos (véase el Observador de Primavera de 2018). Ambas instituciones tienden a imponer condicionalidades de préstamos impulsadas por la austeridad que se centran en reducir el espacio fiscal y recortar las facturas salariales del sector público (véase el Observador de Invierno de 201 9) y, a menudo, los sistemas nacionales de protección social son el objetivo de tales recortes. bit.ly/WBSocialProtection ===================================================================== DERECHOS/noticias Nueva asignación de DEG: Combatir la profundización de las preocupaciones sobre la fragilidad RESUMEN - Aumentan los disturbios políticos, la fragilidad, los conflictos y la violencia en medio del empeoramiento de las perspectivas económicas y la crisis climática - La nueva asignación de DEG apoyaría las estrategias de fragilidad del FMI y el Banco Mundial y el compromiso del G7 de abordar el vínculo entre la crisis climática y la seguridad Si bien más de 150 organizaciones de la sociedad civil se han unido a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y a la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, para pedir una nueva asignación general de USD 650.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) (véase Al interior de las instituciones, ¿Qué son los derechos especiales de giro (DEG)?) para apoyar la acción climática y la recuperación de la pandemia, se ha prestado poca atención a la posible contribución de la propuesta a la prevención de conflictos violentos. Debido a los costos del malestar social y la inestabilidad política, particularmente en los países de ingreso medio económicamente importantes, una nueva asignación de DEG contribuiría en gran medida a los esfuerzos mundiales de prevención de conflictos y al mandato del FMI de garantizar la estabilidad financiera mundial, ya que permitiría a los Estados con problemas de endeudamiento y restricciones fiscales actuar para prevenir el creciente descontento con, entre otras cosas, el agravamiento de las crisis alimentarias y energéticas mediante el aumento o el mantenimiento del gasto en protección social. En febrero el FMI publicó su tan esperada Estrategia para los Estados Frágiles y Afectados por Conflictos (véase el Observador de Otoño de 2022 y el de Verano de 2018). La estrategia destaca que “el apoyo a los Estados frágiles y afectados por conflictos (EFAC) es una prioridad importante en la agenda política internacional” y destaca que “el impacto económico de la pandemia de Covid-19 ha sido más grave en los EFAC ... La deuda y las presiones inflacionarias también han aumentado. Los EFAC corren un riesgo significativo de quedarse atrás en su recuperación posterior a la pandemia [y] en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Reflejando la importancia de este tema en la agenda internacional, el lanzamiento de la estrategia para los EFAC del FMI siguió a la publicación en febrero de 2020 de la estrategia del Banco Mundial 2020-2025 sobre Fragilidad, Conflicto y Violencia (FCV), que se basó en el informe conjunto de las Naciones Unidas y el Banco Mundial 2018 Pathways to Peace. Los tres informes subrayan la limitada capacidad y legitimidad del Estado como posibles causas profundas de la fragilidad y la violencia. Tanto las estrategias del Banco Mundial como las del FMI enfatizan, además, los vínculos entre el cambio climático y la fragilidad, mientras que el Fondo subrayó que “la mayoría de los 35 países más pobres clasificados según su vulnerabilidad al cambio climático y su disposición para mejorar la resiliencia son EFAC”. La estrategia del FMI añade que “las mujeres y las niñas enfrentan vulnerabilidades específicas y mayores en contextos de EFAC, lo que profundiza la fragilidad”. Teniendo en cuenta estos factores diversos e interrelacionados, el documento refleja el acuerdo del Directorio Ejecutivo del FMI con la afirmación de la estrategia de que “las implicaciones de la fragilidad y el conflicto son críticas en términos macroeconómicos y relevantes para el mandato del FMI, tanto en términos del impacto económico a largo plazo en los países miembros, como de los efectos de contagio originados en los EFAC que pueden socavar la estabilidad macroeconómica y las perspectivas de crecimiento en los países y regiones vecinos”. El empeoramiento de las perspectivas económicas y la crisis de desigualdad exacerban los riesgos de fragilidad e inestabilidad En mayo una evaluación del FMI sobre las tendencias mundiales de disturbios sociales dejó claro que el aumento de las protestas y las tendencias a la inestabilidad social se han acelerado una vez más después de una disminución durante la pandemia, impulsadas por las restricciones a la movilidad y las reuniones masivas. La evaluación señaló que, si bien las causas del malestar social son complejas, “los fuertes aumentos de precios de los alimentos y el combustible se han asociado con protestas más frecuentes en el pasado” y agregó que “cualquier crecimiento del malestar social podría representar un riesgo para la recuperación de la economía mundial, ya que puede tener un impacto duradero en el desempeño económico”. Las preocupaciones del FMI son compartidas por la consultora de riesgo político Verisk Maplecroft, cuyo informe de junio destacó que “los países de ingreso medio serán los más afectados por el descontento social” derivado de las actuales condiciones económicas. Además, un documento de 2018 de Patricia Justino y Bruno Martorano constató que “el gasto social condujo a reducciones en el conflicto en América Latina entre 1970 y 2010” y que “aumentar la capacidad del Estado para ofrecer programas de bienestar social puede mejorar la estabilidad política”. Un blog de noviembre de Oxfam fue claro sobre las consecuencias de la crisis de la deuda en la capacidad de los Estados para satisfacer las necesidades y expectativas de sus ciudadanos. El blog destaca que “tres cuartas partes de todos los países del mundo están planeando nuevos recortes [del gasto social] por un total de USD 7,8 billones”. A la luz de las tendencias actuales, una nueva asignación de DEG apoyaría las estrategias y los objetivos de prevención de conflictos de los principales accionistas del FMI, como Estados Unidos y la Unión Europea. Una nueva asignación de DEG apoyaría, además, la Aspiración 4 de la Agenda 2063 de la Unión Africana, una África pacífica y segura, y los esfuerzos del G7 para mitigar la “amenaza que plantean las crisis del cambio climático y la biodiversidad ... a la paz y la estabilidad internacionales”. bit.ly/FragilitySDRs ===================================================================== GOBERNANZA DE LAS IFI/noticias La Oficina de Evaluación Independiente del FMI nombra nuevo director y publica el plan de trabajo para 2023 El 18 de octubre de 2022 la junta del Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció el nombramiento de un nuevo director de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI), Pablo Moreno, que sucederá a Charles Collyns cuando expire su mandato el 30 de abril de 2023. Moreno es un ciudadano español que actualmente ejerce como director ejecutivo del FMI representando a Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y España, cargo que ocupa desde noviembre de 2020. También se ha anunciado un cambio en el liderazgo en el Grupo de Evaluación Independiente (GEI) del Banco Mundial, con Alison Evans dejando el cargo de directora general después de cuatro años, aunque aún no se ha anunciado ningún sucesor. Además, la OEI del FMI publicó su plan de trabajo para 2023 en el que se presentan dos nuevas evaluaciones junto con su examen en curso de la respuesta de emergencia del FMI a la pandemia de Covid-19: Una evaluación completa de la Política de Acceso Excepcional (PAE) y una evaluación más breve de la Aplicación del Mandato del FMI. La evaluación de la PAE —un marco en virtud del cual el FMI puede proporcionar apoyo financiero a gran escala a sus países miembros— se enfocará en revisar los criterios del AE y evaluar los procesos de mitigación de riesgos asociados con los grandes préstamos del FMI. La evaluación del mandato del FMI se produce en un contexto en el que la agenda del FMI se ha ampliado sustancialmente en la última década, incluyendo temas que anteriormente se consideraban críticos desde el punto de vista macroeconómico pero que quedaban fuera del núcleo de conocimientos especializados existentes del FMI, como el género (véase el Observador de Primavera de 2022) y el clima (véase el Observador de Otoño de 2021). En la evaluación se examinará la estructura de gobernanza que rodea el proceso de ampliación del programa de trabajo del FMI, el papel de las partes interesadas, las compensaciones entre la labor nueva y la existente y la suficiencia de recursos para emprender actividades que van más allá de los conocimientos básicos del FMI. bit.ly/IEOChanges ===================================================================== FINANZAS/noticias Una carta de alegato de la ONU expresa preocupación por el impacto de la política de recargos del FMI en los derechos humanos El 26 de agosto nueve expertos independientes y relatores especiales de la ONU enviaron una carta al director gerente del FMI expresando su preocupación “por el impacto de la política de recargos en el respeto de los derechos humanos en los países afectados”. La carta fue enviada bajo los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Hasta la fecha, el FMI ha considerado que la comunicación no merece respuesta. Un grupo de 350 organizaciones de la sociedad civil (OSC) y expertos enviaron una carta de seguimiento el 22 de noviembre pidiendo al directorio del FMI que garantice una respuesta y aborde la contradicción entre “su apoyo declarado a una transición justa y sus acciones”. Esta carta formaba parte de una campaña más amplia de las OSC destinada a poner fin a la política de recargos del FMI, que, en línea con lo que se afirma en el comunicado del G24 de las Reuniones Anuales 2022 del FMI y el Banco Mundial (véase el Dispatch Annuals 20 22), ha demostrado ser contraproducente, injusta, innecesaria y contraria a la legislación internacional en materia de derechos humanos (véase el Observador de Primavera de 2022). Esto es especialmente cierto en el contexto actual, donde un número creciente de países vulnerables al clima pueden recurrir al Fondo en busca de ayuda para recuperarse de los desastres climáticos. El ex Experto Independiente de la ONU sobre Deuda y Derechos Humanos, Juan Pablo Bohoslavsky, señaló que “el FMI tiene la obligación de responder a los requisitos de los titulares de mandatos, ya que es parte del sistema de las Naciones Unidas ... No puede permitirse no responder si las preguntas que se le hacen son difíciles de responder, como lo sería la solicitud de justificar los recargos”. Argentina y Barbados ya están pidiendo una revisión de la política, mientras que la declaración de Indonesia del G20 de noviembre también expresó su apoyo a continuar “la discusión de la política de recargos del FMI”. bit.ly/SurchargesUN ==================================================================== The Observer está disponible en pdf, en la web y por correo electrónico. 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