+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ Observador de Verano de 2025 de Bretton Woods Un examen crítico trimestral de la evoluci√≥n de la situaci√≥n en el Banco Mundial y el FMI Publicado por el BRETTON WOODS PROJECT Trabajando con ONG e investigadores para monitorear al Banco Mundial y al FMI ++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ FINANZAS/Comentario El FMI y Milei, socios en la autocracia neoliberal argentina Comentario externo por Juan Pablo Bohoslavsky and Francisco Cantamutto (CONICET) SUMMARY • El FMI aprueba nuevo préstamo de USD 20.000 millones para Argentina en 2025, pese al desastroso programa de 2018 • Nuevo programa apoya el mayor ajuste fiscal de la historia del país • El FMI es cómplice de los impactos en los derechos humanos de las políticas neoliberales autocráticas del gobierno Después de siete años, y 20 acuerdos desde 1956, en el marco de los programas del FMI, Argentina sigue en crisis económica. Tras un breve período de ausencia, el FMI regresó en 2018 en medio de una crisis que ha durado desde entonces. La actual presidencia ortodoxa de Javier Milei está implementando un plan de austeridad regresivo que está en desacuerdo con la legislación internacional en materia de derechos humanos, mientras el FMI refuerza su complicidad. El gobierno de Milei asumió el cargo en diciembre de 2023, prometiendo en campaña el mayor ajuste fiscal de la historia del país. Esta propuesta de política económica choca directamente con el Estado de Derecho. Con una pequeña minoría de legisladores en el Parlamento, sin gobernadores ni alcaldes, Milei ha gobernado sobre la base de decretos ejecutivos, sin mayor discusión ni aprobación parlamentaria. De hecho, no hay un presupuesto nacional aprobado para 2025. La razón dada por el ministro de Economía para eludir la Constitución es que el gobierno no acudió al Parlamento según la ley de endeudamiento nacional porque no tenía los votos para aprobarla. La política económica ortodoxa tiene efectos nocivos sobre la capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones internacionales jurídicamente vinculantes en materia de derechos humanos. En 2024 el gasto público cayó un 25%, del cual un tercio venía de los recortes en el sistema de pensiones, lo que provocó persistentes protestas de los jubilados, que han sido duramente reprimidas. La policía reprimió incluso a periodistas que cubrían los hechos. El ajuste ha supuesto la interrupción de programas dirigidos a la primera infancia, a las víctimas de violencia de género, al sistema de alerta temprana de fenómenos meteorológicos extremos y a la provisión de medicamentos para tratamientos prolongados, entre otros ejemplos dramáticos. Los sistemas de educación, ciencia y tecnología tienen los presupuestos más bajos en dos décadas. El gobierno festeja el superávit fiscal obtenido porque oculta, en las cuentas públicas, el crecimiento de los intereses devengados asociados a la expansión de la deuda pública. El gobierno de Milei está utilizando el ajuste fiscal como ancla para reducir la inflación. Para lograrlo, también está utilizando otras dos anclas: la caída de los salarios reales y el tipo de cambio. A pesar de la evaluación del FMI sobre el éxito del programa, el ancla requiere un flujo creciente de dólares entrantes. Y estos dólares se han agotado debido a los persistentes pagos de intereses de la deuda. En ese contexto, el FMI reaparece para sumar un flujo de dólares para extender por algún tiempo el plan de austeridad de Milei. El dañino (autopercibido) “rescate” del FMI Argentina tiene una larga y nefasta historia con el FMI. Desde que firmó un Acuerdo Stand By en 2018, el país se ha visto atrapado en una espiral descendente de recesión e inflación (véase el Observador de Verano de 2018). Tal como ha reconocido el entonces director ejecutivo de Estados Unidos en el FMI, Mauricio Claver-Carone, el acuerdo tenía como objetivo apoyar al entonces presidente Mauricio Macri. El FMI prestó unos USD 44.500 millones, que financió una fuga de capitales por una cantidad equivalente, hasta que el gobierno perdió las elecciones. En medio de una crisis cambiaria y financiera, Argentina entró en incumplimiento parcial en 2019. En 2022 firmó un nuevo acuerdo de línea de crédito ampliado, para financiar el reembolso del acuerdo de 2018 (véase el Observador de Primavera de 2022), con el compromiso de realizar un ajuste fiscal, reducir la emisión monetaria y acumular reservas. A pesar de la crítica revisión de su propia Oficina de Evaluación Independiente, el FMI no hizo nada al respecto. No concedió el alivio, por el contrario, sobrecargó el país, a través de su política de contraproducentes e ilegales recargos, por el monto prestado y los plazos de pago. Después de siete años bajo la supervisión relacionada con el programa del FMI, el país no recuperó el acceso a los mercados de capital, lo que hace que la posibilidad de reembolso a la organización no sea creíble. En 2025 el FMI profundizó su apuesta con Argentina, al financiar el ajuste de un gobierno ultraortodoxo con un préstamo de USD 20.000 millones. Convencido de que se trata de una tarea dolorosa pero necesaria, el Fondo omite toda consideración y, de hecho, no mide los efectos sociales de estas políticas. A propósito de la declaración del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, de que el FMI debe volver a concentrarse en sus misiones centrales, el fracaso reiterado de la participación del FMI en Argentina y el fuerte apoyo de Estados Unidos al programa actual ponen de relieve el impacto de la distribución desigual del poder de la institución y el déficit democrático en la capacidad del Fondo para promover la estabilidad macroeconómica. El préstamo fue reforzado por las promesas de USD 22.000 millones adicionales del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. La Directora Gerente del FMI, Kristalina Georgieva, llegó a expresar la necesidad de apoyar al gobierno en las elecciones legislativas de 2025, aunque luego buscó retractarse de su declaración. Con estos fondos viene la presión para avanzar en reformas laborales y en materia de seguridad social regresivas, junto con la privatización de empresas públicas. Ninguno de los requisitos está asociado a la mejora de las condiciones de vida o el bienestar de la población. Desafortunadamente, esto no es nada nuevo, ya que el FMI continúa promoviendo ampliamente las políticas de austeridad, que debilitan los derechos humanos a medida que avanzan. Más allá de eso, y bajo los propios términos del Fondo, la pregunta central es qué acreedor privado le prestará a la Argentina, si el FMI es considerado como un acreedor privilegiado, y tiene un saldo de casi USD 60.000 millones a su favor. El retorno al mercado de capitales sólo parece posible en condiciones que serían desastrosas para el país. Para superar estas dificultades, se espera que el crecimiento de las exportaciones primarias (agricultura, minería e hidrocarburos en yacimientos no convencionales) ayude al pago de la deuda. Estos sectores generan pocos empleos dignos y tienen graves impactos ambientales. No parece ser una salida que vaya a mejorar la vida de los argentinos. Tal vez por esta razón, el gobierno de Milei se ha vuelto cada vez más represivo. Sabiendo esto, el FMI decide seguir adelante. Judicialmente, a esto se le llama complicidad. ===================================================================== FINANZAS/Analisis Sri Lanka y el FMI: Otro claro ejemplo de que se necesita una reforma urgente de la reestructuración de la deuda Analisis externo por Charith Gunawardena, Institute of Political Economy, Sri Lanka • El último programa del FMI en Sri Lanka exige una severa austeridad social y económicamente perjudicial • La situación de Sri Lanka pone de manifiesto las persistentes deficiencias del análisis de sostenibilidad de la deuda del FMI y su sesgo hacia los acreedores • Los fracasos de los 17 programas del FMI de Sri Lanka ponen de manifiesto la necesidad urgente de un nuevo mecanismo independiente de reestructuración de la deuda La economía mundial se encuentra en una encrucijada crítica y Sri Lanka no es la excepción. Es probable que las prioridades en materia de políticas de la administración Trump, que van desde centrarse estrictamente en los desequilibrios comerciales, minimizar la urgencia de la crisis climática y mantener una profunda fe en las soluciones basadas en el mercado para los problemas sociales, agraven los desafíos que ya enfrenta Sri Lanka. La desproporcionada influencia económica de Estados Unidos, junto con su poder normativo dentro de instituciones mundiales como el FMI, plantean un desafío significativo. Esto se ve agravado por la persistente falta de legitimidad democrática en el FMI y en la arquitectura financiera internacional en general, donde la toma de decisiones sigue estando muy sesgada a favor de las economías avanzadas y los acreedores. La larga y fallida historia del FMI en Sri Lanka En 2022 Sri Lanka incumplió por primera vez el pago de su deuda externa, lo que desencadenó una grave crisis económica marcada por la inflación, la escasez y la inquietud social. En respuesta, Sri Lanka inició su 17º programa de préstamos con el FMI, una recurrencia que no señala un camino hacia el desarrollo sostenible, sino un ciclo cada vez más profundo de dependencia. La experiencia de Sri Lanka ejemplifica la trampa de la deuda soberana que enreda a muchos países en desarrollo dentro de un sistema financiero mundial estructuralmente injusto. La crisis de la deuda del país es el resultado de años de endeudamiento irresponsable, en gran parte facilitado o alentado por el FMI y otros prestamistas internacionales imprudentes, debido a la dependencia de los mercados monetarios mundiales para financiarse. A principios de la década de 2010 Sri Lanka comenzó a emitir bonos soberanos de alto interés a acreedores extranjeros, una estrategia vista como arriesgada incluso entonces. El acuerdo actual, al igual que los anteriores, se basa en un defectuoso Análisis de Sostenibilidad de la Deuda del FMI (véase el Observador de Otoño de 2023) que se basa en supuestos demasiado optimistas, manteniendo así la ilusión de capacidad para pagar las deudas. Si no se introducen cambios fundamentales en este marco, el acuerdo corre el riesgo de imitar a los anteriores y agravar la desigualdad, socavar el desarrollo a largo plazo y encerrar al país en otro ciclo de austeridad y dependencia. Cada vez más, los economistas progresistas argumentan que el acuerdo de Sri Lanka solo ofrece liquidez a corto plazo a costa de la resiliencia a largo plazo, con proyecciones que sugieren la posibilidad de otro incumplimiento ya en 2028. El patrón ilustra cómo estos acuerdos de deuda a menudo sirven para estabilizar los intereses de los acreedores en lugar de apoyar una recuperación económica genuina o la soberanía democrática. La estrategia actual del FMI y sus fracasos Si bien el último programa del FMI fue planteado como un salvavidas necesario, ha impuesto una dura austeridad y otras medidas, como la devaluación de la moneda, los fuertes crecimientos de las tasas de interés, los aumentos significativos de los impuestos indirectos, los recortes de subsidios y la reducción del gasto público, que han afectado desproporcionadamente a los pobres. Mientras tanto, a pesar de estar en graves dificultades económicas, Sri Lanka continuó pagando el servicio de su deuda hasta que sus reservas de divisas se agotaron por completo. En el corazón de la estrategia del FMI hay un fallo crítica: las obligaciones de deuda de Sri Lanka son en gran medida en dólares estadounidenses, pero su producción económica se mide en rupias de Sri Lanka. Tal como afirmó la profesora Jayati Ghosh, de la University of Massachusetts-Amherst de Estados Unidos, al anclar el reembolso al crecimiento del PIB en términos de dólares, el programa ignora la capacidad real del país para obtener las divisas necesarias para pagar sus deudas. Además, la fuerte influencia del FMI sobre la política económica de Sri Lanka ha suscitado preocupación entre los grupos de la sociedad civil y los economistas. Si bien son necesarias algunas reformas estructurales, el énfasis del FMI en el endurecimiento fiscal, los aumentos de las tasas de interés y la reducción del gasto público restringe la capacidad del Estado para invertir en el desarrollo centrado en las personas y en la mitigación y adaptación al cambio climático que se necesita con urgencia. La persistente presión para aumentar los ingresos en divisas – principalmente a través de las exportaciones, el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa – a menudo es a expensas del bienestar de la población. Este modelo de crecimiento impulsado desde el exterior afianza un ciclo de dependencia, lo que deja al país vulnerable y mal preparado para resistir futuros shocks exógenos. Justicia y realidad: un camino a seguir Para apoyar verdaderamente la recuperación de Sri Lanka, la reestructuración de la deuda debe reflejar la capacidad real del país para pagar. Aunque el FMI reconoció – en su contribución a la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Sevilla, España, en julio – que los países carecen de espacio fiscal para invertir en desarrollo humano e infraestructura esenciales que produzcan crecimiento, sigue considerando que su deuda es sostenible. Lo que se requiere es negociar reducciones en la deuda total, asegurar tasas de interés más bajas y extender los plazos de pago. Estas medidas aliviarían la presión sobre las finanzas públicas y permitirían al gobierno preservar servicios esenciales como la atención médica, la educación y la protección social. Al mismo tiempo, Sri Lanka debe aumentar sus ingresos en divisas mediante inversiones estratégicas en exportaciones de valor añadido, turismo sostenible y la reducción de los flujos financieros ilícitos. El FMI tiene un papel fundamental que desempeñar en el apoyo a esta transición, no en su limitación, yendo más allá de los estrechos objetivos económicos y ayudando a construir una economía resiliente. Una reestructuración de la deuda más inteligente y justa, alineada con los ingresos en divisas y comprometida con el desarrollo social, puede sentar las bases de una soberanía económica real. ===================================================================== FINANZAS/Analisis La sociedad civil exige un alivio incondicional de la deuda en el año jubilar SUMMARY • En el crítico año jubilar, la sociedad civil pide un mecanismo de renegociación de la deuda soberana liderado por la ONU en la FfD4 • Los principales accionistas de las IBW diluyen el documento final para mantener su control sobre la arquitectura financiera internacional • Dado que el alivio de la deuda es cada vez más urgente, la sociedad civil está explorando nuevos enfoques para alejar el poder de los acreedores En un año crítico para la campaña del jubileo, la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de la ONU (FfD4), celebrada en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio, intensificó la preocupación por la concentración del poder de decisión en la gobernanza de la deuda soberana (véase el Observador de Primavera de 2025). Grupos y bloques de la sociedad civil de los países en desarrollo pidieron alejarse de los procesos de reestructuración liderados por los acreedores y acercarse a un mecanismo de renegociación de la deuda soberana liderado por las Naciones Unidas, en el que todos los países participen en pie de igualdad. Sin embargo, estas demandas fueron diluidas en el documento final del 17 de junio, el Compromiso de Sevilla, a raíz de la resistencia de los principales acreedores, incluidos la UE y el Reino Unido. Incluso con su lenguaje debilitado, el documento enfrentó una reacción violenta: Estados Unidos se retiró de las negociaciones, argumentando, según Devex, que la declaración “busca indebidamente usurpar el papel de gobernanza existente de las instituciones financieras internacionales”, mientras que otros accionistas clave de las Instituciones de Bretton Woods (IBW), incluidos Canadá, Japón y la UE, se disociaron de la declaración referida a un proceso intergubernamental de la ONU sobre la deuda en el texto final. El FfD4 tuvo lugar en medio de un aumento de los costos del servicio de la deuda y la declaración de un año jubilar del difunto Papa Francisco – ahora apoyado por su sucesor, el Papa León XIV – que pedía no solo el alivio de la deuda, sino también un replanteamiento más amplio del sistema económico mundial “para garantizar la dignidad de la persona humana y el bien común”. En 2024 el Monitor Global de la Deuda Soberana de la organización de la sociedad civil (OSC) alemana Erlassjahr, descubrió que 130 de los 152 países del Sur Global estaban en sobreendeudamiento, con el 55% de ellos clasificados como críticamente o muy críticamente endeudados. De acuerdo con el Informe de la Deuda Internacional del Banco Mundial, los países en desarrollo gastaron USD 1,4 billones en el servicio de la deuda externa en 2023, y solo los pagos de intereses aumentaron en casi un tercio hasta los USD 406.000 millones, el nivel más alto en dos décadas (véase el Observador de Invierno de 2023). El Banco Mundial afirmó que estos pagos están exprimiendo los presupuestos de muchos países en áreas críticas como la salud, la educación y el medio ambiente”. El informe Un mundo de deudas constató que, en la actualidad, los pagos de intereses superan el gasto en servicios esenciales en muchos países, con 3.300 millones de personas viviendo en Estados que destinan más a los intereses que a la educación o la salud (véase el Observador de Verano de 2025). Los llamamientos a favor de un mecanismo de renegociación de la deuda liderado por la ONU siguen sin ser atendidos En mayo la Unión Africana organizó su primera Conferencia Continental sobre la Deuda en Lomé (Togo), que finalizó con una llamada a los países africanos para que impulsen una convención marco de la ONU. Esto se basó en los aportes del Grupo Africano para la FfD4, que propuso establecer “un mecanismo multilateral de renegociación de la deuda soberana” supervisado por una autoridad mundial de la deuda. Aunque finalmente fue rechazada por el Parlamento, la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo también apoyó un enfoque intergubernamental de la gobernanza de la deuda antes del FfD4. Del mismo modo, la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS) declaró en abril de 2024 que “debe haber mecanismos de renegociación de la deuda para los que están más en riesgo”. Sin embargo, si bien el párrafo 50(f) del compromiso hace referencia a iniciar un proceso intergubernamental en la ONU, el lenguaje elimina cualquier compromiso vinculante, reemplazándolos con objetivos vagos sobre “hacer recomendaciones” y “explorar opciones para abordar la sostenibilidad de la deuda”, llamando a un “diálogo” que involucre a los Estados miembros de la ONU, el Club de París, acreedores y deudores oficiales, el FMI, el Banco Mundial, otros bancos multilaterales de desarrollo, acreedores privados y otros actores relevantes. Patricia Miranda, de la Red Latinoamericana y del Caribe por Justicia Económica, Social y Climática (Latindadd), destacó: “Los países del Norte estaban decididos a reducir sus ambiciones en la FfD4, demostrando que una reforma no solo es necesaria, sino urgente. Solo una Convención Marco de Naciones Unidas sobre la Deuda Soberana, con un mecanismo multilateral de resolución de la deuda, puede ofrecer soluciones sostenibles y justas en el marco de una gobernanza democrática, en la que todas las voces cuentan”. El control del G20 y el FMI sobre la gobernanza de la deuda Estos llamamientos ponen en tela de juicio la actual gobernanza de la deuda soberana, en la que los acreedores tienen poder de decisión y mecanismos clave como el Club de París y el Marco Común del G20 no logran llevar a cabo una reestructuración de la deuda oportuna y equitativa (véase el Observador de Primavera de 2024, el de Primavera de 2023 y el de Invierno de 2020). Las instituciones de Bretton Woods, en particular el FMI, son actores clave en este sistema. Los Análisis de la Sostenibilidad de la Deuda (ASD) del FMI tienen un peso significativo en todo el sistema financiero, ya que informan no solo las decisiones de préstamo del FMI y el Banco Mundial y las evaluaciones de riesgo de los acreedores privados, sino que también pueden desencadenar requisitos de reestructuración como condición para los préstamos del FMI (véase el Observador de Otoño de 2023 y el de Otoño de 2022). Tal como Argumenta el profesor Ahilan Kadirgamar de la Universidad de Jaffna en Sri Lanka, “existe un claro conflicto de intereses en el papel del FMI como prestamista y árbitro”. En consecuencia, las cuotas del Fondo muestran una tendencia a proyecciones demasiado optimistas y medidas de consolidación fiscal que reducen el margen de maniobra necesario para el financiamiento del desarrollo, y más aún para la transformación económica (véase el Observador de Primavera de 2023). En su contribución al FfD4, el FMI reconoció que alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 “parece cada vez más improbable”, pero aun así considera que la deuda de la mayoría de los países es “sostenible”, lo que representa el creciente abismo entre su definición de sostenibilidad y las necesidades reales de financiamiento para el desarrollo, lo que refuerza el llamamiento de UNCTAD en favor de una arquitectura de la deuda más orientada al desarrollo. Una investigación reciente del Global Development Policy Centre Center de la Boston University hizo un llamamiento urgente para el alivio de la deuda que posibilite el cumplimiento de los objetivos climáticos y de desarrollo, mostrando que si las evaluaciones de la deuda del FMI incluyeran el gasto en clima y desarrollo, 41 de los 62 países estudiados superarían los límites de solvencia para 2028. Incluso el economista jefe del Banco Mundial declaró: “Es hora de enfrentar la realidad: los países más pobres que enfrentan problemas sobreendeudamiento necesitan alivio de la deuda si quieren tener la oportunidad de alcanzar una prosperidad duradera”. ¿Un momento de jubileo? En medio del crítico año jubilar, la Comisión del Jubileo del difunto papa Francisco, compuesta por más de 30 expertos y presidida por Joseph Stiglitz, lanzó un informe el 20 de junio en el que se pedía el alivio de la deuda y las reformas destinadas a hacer frente a la crisis de la deuda y evitar que se repitiera. Si bien no llegó a respaldar un mecanismo liderado por la ONU, instó a cambios en las políticas del FMI y el Banco Mundial para apoyar recuperaciones sostenibles, “sin rescates de hecho de acreedores privados ni austeridad paralizante”. Sin embargo, con muchas propuestas del FfD4 centradas en el alivio ‘condicional’ de la deuda u otras iniciativas de suspensión – como las cláusulas de pausa vinculadas al clima y el impulso de España para establecer un centro mundial de canje de deuda, que las OSC han criticado – la reforma sistémica de la gobernanza de la deuda es difícil de alcanzar. Fadhel Kaboub, del Instituto Global Institute for Sustainable Prosperity, y Andrés Chiriboga-Tejada, investigador postdoctoral del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, quienes recientemente analizaron los desafíos y las posibilidades para la acción colectiva de los deudores, en un informe del Institute for Economic Justice, con sede en Sudáfrica, argumentan: “Las reformas estancadas y la necesidad de un alivio inmediato de la deuda instan a una acción coordinada entre los países endeudados. El Sur Global debería utilizar el tamaño de su mercado colectivo, su riqueza en recursos naturales y su fuerza laboral como palanca para una “Oferta del siglo” que exija transferencias de tecnología e inversión industrial de los principales actores económicos. Este acuerdo podría iniciar una nueva era de cooperación Sur-Sur y Sur-Norte basada en el beneficio mutuo y no en dinámicas de poder asimétricas”. ===================================================================== GOBERNANZA DE LAS IFI/Analisis Próxima revisión de la supervisión del FMI: En un contexto mundial cada vez más urgente, el FMI debe aprender lecciones de sus fracasos en materia de reformas pasadas SUMMARY • La revisión de la supervisión por parte del FMI se lleva a cabo este año en medio de la profundización de las múltiples crisis mundiales • Grupos de la sociedad civil instan al FMI a realizar evaluaciones de impacto obligatorias de sus propias políticas • La sociedad civil también exige la consulta nacional obligatoria para que la supervisión responda a las necesidades de los países La Revisión Integral de la Supervisión (CSR, por su sigla en inglés) del FMI, que se realizará este año, ocurre en un contexto mundial en el que es vital garantizar que los países tengan soberanía política, incluida la capacidad de tomar medidas sobre cuestiones como el cambio climático y el aumento de la desigualdad. La supervisión es una de las tres actividades principales del FMI, un chequeo anual de la salud macroeconómica que es necesario para todos los miembros del FMI (ver Al interior de las instituciones, IMF Surveillance). Los sindicatos, los académicos, los organismos de las Naciones Unidas y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) han argumentado durante mucho tiempo que las políticas que promueve el FMI a través de su supervisión socavan la capacidad de los Estados para cumplir con sus obligaciones jurídicamente vinculantes en materia de derechos humanos, exacerban las desigualdades dentro de los países y entre ellos, contribuyen a la inestabilidad social y política y perjudican desproporcionadamente a los pobres y marginados (véase al interior de las instituciones, What are the main criticisms of the World Bank and the IMF?). Curiosamente, la Nota orientativa de 2022 y la evaluación de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI), sobre la evolución del mandato del FMI presentan sorprendentes similitudes con las recomendaciones de las OSC y revisiones previas en las áreas de impactos sociales y climáticos. Esto sugiere que lo que ha faltado hasta ahora no es un consenso sobre los cambios necesarios, sino la voluntad política para implementarlos. La sostenibilidad económica requiere una evaluación sistemática de los impactos distributivos La CSR de 2021 destacó la centralidad de la sostenibilidad económica, cuya nota orientativa de 2022 incluyó: “distribución e inclusión, salud y educación, medio ambiente y clima, preparación para pandemias y factores sociopolíticos y geopolíticos”. Estos fenómenos son aún más apremiantes a medida que las crecientes disparidades socioeconómicas directamente relacionadas con la búsqueda del FMI de una austeridad cada vez más profunda (véase el Observador de Verano de 2025), ocasionan estragos en las políticas y la economía mundial. En la revisión de 2021 del FMI, los directores “apoyaron la incorporación de los impactos macrofinancieros y distributivos de las políticas, cuando fuera macroeconómicamente relevante”. A pesar de ello, la labor del FMI para abordar sistemáticamente los impactos distributivos ha sido insuficiente y, cuando los impactos sociales y de género de las políticas del FMI se abordan en los informes de supervisión (es decir, en el Artículo IV), a menudo estuvieron desconectados del asesoramiento político en su conjunto. Esto plantea interrogantes como si el asesoramiento en materia de políticas es unificado y coherente, el grado en que refleja la dinámica local, si hay un debate adecuado sobre la combinación de políticas, incluidos los enfoques anticíclicos, y si este enfoque es imparcial, es decir, si trata a todos los países por igual. Reconociendo esto, la revisión de 2021 pide un “asesoramiento más unificado en materia de políticas, que analice la combinación de políticas adecuada y las compensaciones asociadas”. La sociedad civil ha pedido que esto se sistematice a través de evaluaciones de impacto distributivo obligatorias que se hagan públicas. Nabil Abdo, de Oxfam Internacional, afirma que “la desigualdad no debería ser una mera preocupación retórica para el Fondo. Las evaluaciones del impacto distributivo, obligatorias y sistemáticas de sus recomendaciones en materia de política fiscal brindarán a las autoridades y al público un panorama claro de los impactos en la desigualdad del asesoramiento del FMI en materia de políticas. Esto también permitiría al personal del FMI, a las autoridades y a las partes interesadas debatir combinaciones de políticas diferentes y alternativas que compartan la carga de las reformas de manera equitativa, especialmente por parte de los más ricos de la sociedad”. La apropiación y la participación del FMI deben mejorarse con la consulta obligatoria en el ámbito nacional Los procesos actuales de consulta ad hoc del Fondo repercuten negativamente en la solidez de la supervisión, lo que contribuye a la falta de apropiación, la inflexibilidad y la adaptación inadecuada de los enfoques de políticas a las necesidades de los países. En la revisión de 2021 se afirmaba que existe “una necesidad cada vez mayor de colaborar con una gama más amplia de organizaciones, incluidas organizaciones especializadas y las ONG”, y que ese diálogo es necesario a lo largo de todo el proceso de supervisión. Estos llamamientos se reflejan una vez más en la Nota Orientativa 2022, en la que se alienta al personal a “solicitar reuniones rutinarias con líderes políticos (por ejemplo, parlamentarios), sindicatos, representantes empresariales y organizaciones de la sociedad civil”, en particular sobre cuestiones macrocríticas pero en las que el Fondo no tiene experiencia. Una vez más, no se ha avanzado lo suficiente en la mejora de las prácticas de consulta en el Fondo. Abdo argumenta que “aunque el Fondo ha mejorado a lo largo de los años en su compromiso con las OSC, todavía queda un largo camino por recorrer. El Fondo no solo debería tener en cuenta seriamente los aportes de las OSC, sino también fomentar el diálogo entre las OSC y el gobierno, así como tener un calendario claro y público sobre las visitas de las misiones a los países, discusiones más estructuradas y profundas con las OSC y, lo que es más importante, hacer que este compromiso sea obligatorio y sistemático y no dependa de la buena voluntad del personal”. Temas emergentes versus mandato ‘central’ Se ha prestado mucha atención a la labor del FMI en ‘temas emergentes’ (es decir, género, clima y desigualdad), en particular con la decisión del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, de pedir que el Fondo vuelva a su mandato ‘central’, es decir, a las cuestiones de estabilidad macro. Sin embargo, son precisamente las actividades ‘centrales’ del Fondo las que repercuten en la capacidad de los países para defender los derechos humanos, incluidos los derechos económicos, sociales y culturales, de la mayoría de sus poblaciones, y para promulgar políticas que hagan que la vida en este planeta sea habitable para las generaciones futuras. El trabajo del Fondo en estas áreas debe integrar y garantizar el cumplimiento de los acuerdos internacionales sobre el clima, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la normativa internacional en materia de derechos humanos. Federico Sibaja, de la organización internacional de la sociedad civil Recourse, afirma: “En cuanto al clima, esto significa que el FMI debe garantizar que su asesoramiento en materia de política fiscal, financiera, monetaria y cambiaria permita a los países cumplir los objetivos del Acuerdo de París. Los recortes de emisiones de GEI deben defender el desarrollo resiliente al clima y cumplir con el principio de la CMNUCC de Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas (CBDR, por su sigla en inglés), según el cual los emisores históricos deben tomar la iniciativa en la descarbonización y el apoyo financiero”. En cuanto a los efectos socioeconómicos y de género, el Fondo debería limitar sus intervenciones a los efectos de sus propias políticas y abordar sistemáticamente los efectos negativos proporcionando opciones de políticas alternativas a los países. ===================================================================== SECTOR PRIVADO/Noticias El paquete de políticas de la AIF-21 decepciona a medida que las perspectivas de los países de la AIF siguen oscureciéndose SUMMARY • La reposición de recursos de la AIF-21 de ‘hasta’ USD 100.000 millones está por debajo de las aspiraciones africanas y del Grupo de Expertos Independientes del G20 • El paquete de políticas sigue siendo profundamente defectuoso, al profundizar la agenda de “miles de millones a billones” y sin centrarse en la transformación económica que se necesita con urgencia En abril, la junta de gobernadores del Banco Mundial aprobó el paquete de políticas para la 21ª reposición de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el brazo crediticio del Banco Mundial para países de ingreso bajo. El paquete confirma las cinco áreas prioritarias de la AIF-21: las personas, la prosperidad, el planeta, la infraestructura y la transformación digital; y cuatro lentes: género, empleo, inversión privada y fragilidad, conflicto y violencia. Si bien las promesas de los donantes de Estados Unidos y el Reino Unido están pendientes, se prevé que la reposición alcance ‘hasta’ USD 100.000 millones, significativamente por debajo de los USD 120.000 millones buscados por los líderes africanos y muy lejos de los llamamientos del informe del Grupo de Expertos Independientes del G20, del 30 de junio de 2023, de triplicar los recursos de la AIF a USD 279.000 millones para 2030. El documento reconoce que la reposición tiene lugar en un momento crucial para los países de la AIF, señalando que “entre 2020 y 2024, los países de la AIF experimentaron la media década de crecimiento más débil desde mediados de la década de 1990”, y haciendo hincapié en que “los países de la AIF asignan colectivamente el 7,5% de su producto interno bruto (PIB) al pago del servicio de la deuda. Esto es más alto, en promedio, que su gasto público combinado en salud, educación e infraestructura”. Paquete de políticas: si bien los peores temores de una intervención de Estados Unidos no se materializan, persisten preocupaciones importantes Si bien ha habido alivio por el hecho de que los esfuerzos estadounidenses para reformar el paquete de políticas sobre el clima y el género no hayan tenido éxito (véase el Dispatch Springs 2025), el hecho es que las propuestas y los detallados aportes de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) durante el período de consulta han sido, en general, ignorados (véase el Observador de Primavera de 2024). En cambio, el nuevo paquete de políticas profundiza el enfoque de la AIF-20 en la creación de un entorno ‘propicio’ para la inversión del sector privado, con sus probables consecuencias negativas para, entre otras cosas, la soberanía política, la movilización de recursos domésticos y los derechos de los trabajadores. En relación con esto, el nuevo paquete amplía la ventana de préstamos al sector privado para la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo de inversión privada del Banco, es decir, la contenciosa y muy criticada Ventanilla del Sector Privado (PSW, por su sigla en inglés), de USD 2.500 millones a USD 3.200 millones (véase el Observador de Otoño de 2021). María José Romero, de la Red Europea sobre Deuda y Desarrollo, con sede en Bélgica, comentó: “El paquete incluye un importante compromiso para aumentar la transparencia en el uso de los fondos de la PSW y su impacto. Sin embargo, el aumento de su tamaño amenaza con desviar aún más los recursos de donde más se necesitan, como los servicios públicos universales de alta calidad, y profundizar el problemático camino de la privatización en los países más vulnerables”. Es significativo que el paquete de políticas no se centre en la contribución de la AIF a la transformación económica que se necesita desesperadamente (véase el Dispatch Springs 2024). El documento carece además de referencias a los derechos humanos, incluido el trabajo digno, en su tema fundamental sobre el empleo (véase el Observador de Verano de 2025). Shereen Talaat, de la organización civil MENAfem, con sede en Marruecos, subrayó: “La AIF-21 sigue ignorando los llamamientos de la sociedad civil, especialmente de los movimientos feministas, para un desarrollo centrado en la justicia. El paquete profundiza la dependencia del financiamiento privado y descuida los compromisos vinculantes en materia de derechos humanos, igualdad de género y transformación económica. Sin inversión en servicios públicos, sistemas de cuidados y redistribución, este enfoque solo ampliará la desigualdad y reforzará la deuda estructural y las vulnerabilidades climáticas en todo el Sur Global”. Si bien el género se integra como una lente en el paquete, el enfoque es insuficiente para satisfacer las demandas de las OSC, según se describe en una carta conjunta de noviembre de 2024, para “garantizar que la economía del cuidado, los derechos de las mujeres y el acceso a servicios públicos universales de alta calidad sean prioridades fundamentales de la AIF-21” (véase el Observador de Otoño de 2024), y aliviar las preocupaciones sobre la reducción de los compromisos de política específicos de cada país y las metas limitadas relacionadas con el género, en relación con la AIF-20. Jason Braganza, del African Forum and Network on Debt and Development, concluyó: “La AIF-21 es una representación de la actual apatía política mundial hacia el cumplimiento de compromisos de financiamiento ambiciosos para la agenda mundial de desarrollo y, específicamente, para los países en desarrollo que enfrentan una crisis cuádruple debido a una carga de deuda cada vez más profunda, altos costos de capital, amenazas climáticas existenciales y una arquitectura financiera internacional inadecuada para hacer frente a estos desafíos. Los USD 100.000 millones serán vistos como una victoria para algunos, pero están muy lejos de los USD 279.000 millones que se esperaban. ¡Una vez más, los países ricos se han quedado cortos!” ===================================================================== FINANZAS/Noticias De miles de millones a ninguna parte: El espejismo del desarrollo de Ajay Banga SUMMARY • La presentación de Banga de un ‘nuevo’ enfoque de desarrollo liderado por el sector privado recicla el desacreditado modelo de “miles de millones a billones” • Los grupos de la sociedad civil no logran detectar la diferencia con respecto a los esfuerzos fallidos anteriores y advierten que el enfoque sigue priorizando los rendimientos de los inversores sobre el bien público Al mismo tiempo que Estados Unidos revela una agenda de desarrollo basada en el interés nacional y los compromisos transaccionales, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, publicó un artículo de opinión en el Financial Times, en abril, antes de las Reuniones de Primavera, en el que posiciona al capital privado como un elemento central del enfoque del Banco y lo enmarca como un giro reformista. Sin embargo, esto reconfigura viejas suposiciones con poca evidencia, al eludir las contradicciones en la agenda de finanzas privadas del Banco y distanciarlo de compromisos climáticos y de género más estrictos para apaciguar a su principal accionista. La afirmación de Banga de una nueva era en la participación del sector privado pasa por alto casi una década de objetivos incumplidos en el marco de las agendas de “miles de millones a billones” y de Maximización del Financiamiento para el Desarrollo (MFD) (véase el Observador de Verano de 2023 y el de Primavera de 2022). Incluso funcionarios del Banco, como el economista jefe Indermit Gill, han llamado al modelo una “fantasía”, y han afirmado que, desde 2022, los acreedores privados han extraído USD 141.000 millones más en pagos de deuda de los países en desarrollo que lo que han prestado, lo que socava las demandas de movilización a gran escala. Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) han pedido durante mucho tiempo que el Banco fundamente sus afirmaciones proporcionando datos desglosados sobre la movilización de capital privado, incluyendo qué sectores e instrumentos funcionan mejor, y dónde es más eficaz el financiamiento concesional. El propio análisis de la OCDE mostró que el 87% del financiamiento privado movilizado entre 2018 y 2020 se destinó a países de ingreso medio, solo el 12% a los de ingreso bajo y apenas el 7% a la infraestructura social. Además, la inversión privada en salud y educación a menudo conlleva graves riesgos, como lo demuestran los repetidos escándalos vinculados a la CFI relacionados con la mala calidad de la atención, la especulación y la débil supervisión en hospitales privados y escuelas privadas de bajo costo (véase el Observador de Primavera de 2025 y el de Primavera de 2024). Estos fracasos revelan cómo los modelos que apuntan a las ganancias en los servicios esenciales pueden empeorar la desigualdad y socavar la rendición de cuentas, lo que plantea dudas fundamentales sobre el enfoque del Banco de priorizar el sector privado. Un cambio de etiqueta no es reforma Banga señala que la inversión privada solo fluirá donde exista “una infraestructura sólida y una regulación predecible”. Para crear estas condiciones, el Banco utiliza cada vez más instrumentos financieros como las garantías, la titulización y las reformas del financiamiento de las políticas de desarrollo (véase el Briefing A just energy transition deferred). Sin embargo, en la práctica, las garantías ofrecen protección a los inversores frente a riesgos políticos o crediticios, mientras que exponen a los gobiernos anfitriones a pasivos contingentes que rara vez se divulgan públicamente. El programa de titulización de la CFI, que transforma los préstamos para el desarrollo en valores que se venden en los mercados secundarios, crea un riesgo adicional al importar volatilidad y complejidad hacia las economías frágiles. Estas herramientas se celebran como “catalizadoras”, pero no hay evidencia pública disponible sobre qué sectores o instrumentos han tenido el mayor impacto en el desarrollo. La promesa de Banga de impulsar sectores como la energía, la agroindustria, la salud y la manufactura en los países ricos en recursos pasa por alto el papel del Banco Mundial en el debilitamiento de la capacidad del Estado. A través del ajuste estructural, la desregulación y la privatización, las políticas del Banco han socavado la industria nacional y el crecimiento inclusivo, creando dependencia de las materias primas sin transformación económica (véase el Observador de Otoño de 2024 y Al interior de las instituciones What are the main criticisms of the World Bank and the IMF?). En las naciones ricas en minerales, esto ha fomentado economías de enclave dominadas por empresas extranjeras con beneficios locales limitados. Si bien Banga hace hincapié en la creación de empleo, el impacto es cuestionable. De acuerdo con la 2023 World Investment Report de UNCTAD, las inversiones privadas en sectores intensivos en capital a menudo crean pocos puestos de trabajo a corto plazo, de bajos salarios y con poca protección, lo que pone en duda su verdadero valor para el desarrollo (véase el Observador de Verano de 2025). “El firme apoyo a una agenda de desarrollo impulsada por el financiamiento privado es un gran salto en la oscuridad. Atraer capital privado a los países del Sur Global exige que se descargue el riesgo sobre ellos. Lo que se necesita es una transformación económica y una política industrial que permita a los Estados escapar de la deuda y la dependencia, reduzca la exposición a los shocks externos y aumente la capacidad para salvaguardar los derechos humanos, al tiempo que apoya las aspiraciones de la gente del Sur Global”, señala María José Romero, de la OSC belga Eurodad. ===================================================================== FINANZAS/Noticias A medida que el Norte Global bloquea las reformas progresistas en el FfD4, el fallido enfoque del sector privado del Banco Mundial gana terreno SUMMARY • Los países del Norte Global socavan activamente las reformas a la arquitectura del Sur Global propuestas durante el proceso • El enfoque de “miles de millones a billones” del Banco Mundial sigue ganando protagonismo a pesar de las pruebas de fracaso desde la FfD3 A pesar de la evidencia del fracaso de la agenda de “miles de millones a billones”, la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de la ONU (FfD4), finalizó con el financiamiento privado como pilar clave. Si bien en el borrador del documento final se señaló la necesidad de una mayor reforma de las instituciones de Bretton Woods (IBW), es decir, el Banco Mundial y el FMI, (véase el Observador de Primavera de 2025), las IBW han fracasado en gran medida a la hora de apoyar los llamamientos a una reforma de la arquitectura financiera internacional (IFA) en el seno de la ONU. En su lugar, optaron por resaltar su autonomía como instituciones y preservar los intereses de sus accionistas dominantes a través del enfoque centrado en el Norte Global de “el financiamiento privado primero”. Con los actuales altos niveles de sobreendeudamiento y costos de capital, junto con la desaparición de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD), los países prestatarios sin duda verán el atractivo del financiamiento privado. Propuestas que podrían crear resultados más equitativos y disminuir el traslado de beneficios, como acordar un Convenio Marco sobre Cooperación Tributaria Internacional de la ONU no fueron apoyadas por los países del Norte Global y las IBW, más allá de la retórica sobre la participación en los procesos, a pesar del apoyo de grupos como el G20 en los últimos años (las negociaciones igual continuarán). En cambio, las prioridades esbozadas en el documento se alinean perfectamente con los esfuerzos del Banco Mundial para convertirse en un movilizador de financiamiento privado, tal como se dio a conocer en un revelador documento del mes de marzo que esbozaba su contribución al FfD4. El Banco sigue prefiriendo las soluciones impulsadas por el mercado, mientras que la fallida agenda de “miles de millones a billones” – lanzado junto con FfD3 y etiquetada desde entonces por el economista jefe del Banco, Indermit Gill, como “una fantasía” – sigue sin ser cuestionada, a pesar de los esfuerzos de la sociedad civil por resaltar sus fallos. El Banco ha optado por dar una amplia cobertura al “crecimiento impulsado por el sector privado y una mayor creación de empleo” en el documento FfD4. No ha defendido propuestas para abordar una situación de deuda exacerbada por acreedores privados, incluida la Convención Marco de Naciones Unidas sobre la Deuda Soberana de la ONU, a pesar de que Gill también declaró, “Desde 2022 los acreedores privados extranjeros han extraído casi USD 141.000 millones más en pagos del servicio de la deuda de prestatarios del sector público en las economías en desarrollo que lo que han desembolsado en nuevo financiamiento”. No hay referencias en toda de la contribución del Banco a los derechos humanos, sólo el capital humano, en consonancia con la reciente crítica al Banco por centrarse en la obtención de beneficios y no en los derechos (véase el Observador de Otoño de 2023). Entorno propicio para una mayor dependencia En cambio, el documento de conclusiones pidió un “entorno propicio” para “aumentar la inversión extranjera directa y la movilización de capital privado”, a pesar de reconocer que la inversión financiera privada “no ha colmado las expectativas, ni ha priorizado adecuadamente el impacto del desarrollo sostenible”. A pesar de ello, el texto del FfD4 sitúa a los actores públicos y privados en pie de igualdad y se enfoca bastante en el crecimiento económico como objetivo final, más que en la transformación económica. Esto toma en cuenta las recientes críticas a la renovación del Cuadro de Mando Corporativo del Banco (véase el Observador de Otoño de 2024), que no ofrece ninguna medida de transformación económica. El Banco tampoco reconoce el reciente enfoque del Pacto para el Futuro de la ONU en ir más allá del Producto Interno Bruto como medida clave del éxito del desarrollo. En línea con la temática del foco temático del Banco en relación con el empleo y la transformación económica, el texto de la FfD4 pide “empleos dignos y productivos, para garantizar que todas las personas se beneficien de un crecimiento económico inclusivo y sostenible”. Recientemente, el Banco ha sido cuestionado por la sociedad civil sobre si su iniciativa de empleo cumplirá con las normas reconocidas internacionalmente en materia de trabajo digno, que eviten una ‘carrera a la baja’ de salarios, protecciones y derechos de los trabajadores, que el modelo del entorno propicio para las empresas del Banco ha fomentado anteriormente, lo que ha exacerbado la desigualdad (véase el Observador de Primavera de 2024). Una vez concluidas las negociaciones, el documento final entró en un procedimiento silencioso. El Mecanismo de FfD de la Sociedad Civil expresó frustración por la falta de aportes de las OSC, señalando que “el borrador actual, si se adopta tal como está, representaría una oportunidad histórica perdida para realinear la arquitectura financiera internacional con los principios de equidad, inclusión y rendición de cuentas”. A la semana siguiente, el martes 17 de junio, se publicó el texto final de las conclusiones, con una respuesta muy decepcionante (véase aquí, aquí y aquí). ===================================================================== INFRAESTRUCTURA/Noticias La deuda de gas de Ghana es una advertencia mientras el Banco Mundial reconsidera el apoyo a los proyectos de exploración y producción de gas SUMMARY • Después de seguir el modelo de reforma del Banco Mundial, el gobierno enfrenta deudas agobiantes y altos costos de energía • ActionAid Ghana pide la cancelación de la deuda de combustibles fósiles, después de que el Banco comprometiera USD1.200 millones en el problemático proyecto insignia de gas marino Sankofa Un informe del mes de abril de ActionAid Ghana y la organización de la sociedad civil SOMO, con sede en los Países Bajos, proporcionaron una evaluación fulminante del descarrilado progreso del desarrollo de Ghana, tras el descubrimiento de petróleo y gas en alta mar en 2007, en medio del fuerte apoyo del Banco Mundial para el desarrollo de gas del país. El informe se publica en un momento en que el directorio del Banco Mundial está supuestamente reconsiderando su decisión de 2017 de eliminar progresivamente las inversiones en exploración y extracción (upstream) de gas (véase el Observador de Verano de 2025y el de Primavera de 2018). El informe, Gaslighting Ghana: How World Bank-backed projects drive crippling energy debt and fossil fuel dependency in Ghana, señaló: “Para 2022 Ghana se vio incapaz de cumplir con las obligaciones de pago de la deuda por tercera vez desde que se convirtió en un país productor de combustibles fósiles”, a pesar de que el FMI inicialmente elogió los ingresos del petróleo y el gas como clave para el desarrollo económico del país, y el Banco Mundial invirtiera fuertemente en el sector. El documento señaló que el desarrollo de las reservas de gas mar adentro de Ghana y el desarrollo simultáneo de nuevas centrales eléctricas de gas propiedad de operadores independientes, ambos respaldados por el Grupo del Banco Mundial, han significado que “Ghana tiene actualmente un sector energético costoso y poco confiable que requiere cientos de millones de subsidios públicos cada año para mantenerse a flote, incluidos los pagos para cumplir con las controvertidas obligaciones con empresas extranjeras”. En 2015 el Grupo Banco Mundial respaldó el emblemático yacimiento de gas marino de Ghana, Sankofa, con USD 1.200 millones en financiamiento y garantías, y en las últimas décadas ha comprometido casi USD 2.000 millones para el petróleo de Ghana (véase el Observador de Primavera de 2020). En general, el desarrollo de gas de Ghana se ha estructurado a través de asociaciones público-privadas con cláusulas de ‘consume o paga’ que garantizan pagos regulares a los inversores extranjeros, ya sea con o sin necesidad de energía, “lo que drena colectivamente más de USD 1.000 millones de fondos públicos de Ghana anualmente”, según el informe Gaslighting Ghana. Los ciudadanos de Ghana pagan la factura del exceso de optimismo del Banco Mundial, mientras los inversores extranjeros sacan provecho Según un documento de 2024 del proyecto Programa por Resultados (P4R, por su sigla en inglés) del Banco Mundial, “Ghana fue uno de los primeros países del África subsahariana en desagregar su sector eléctrico y acoger a productores independientes de energía (IPP, por su sigla en inglés)”, siguiendo un modelo de reforma liderado por el Banco Mundial que ha sido cada vez más criticado por los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil (véase el Briefing, Gambling with planet’s future?). Este enfoque liderado por el sector privado sigue siendo ampliamente promovido por el Banco, incluso a través de los objetivos de política en el marco de la 21ª reposición de recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) – su brazo para países de ingreso bajo – destinados a hacer que los servicios públicos de energía sean más ‘fiscalmente sostenibles’, y a través de pactos energéticos nacionales vinculados a su nueva iniciativa de acceso a la energía Misión 300 en África subsahariana (véase el Observador de Verano de 2025, el Dispatch Springs 2025). Los ciudadanos de Ghana han soportado la carga de las crecientes deudas de su desarrollo de gas. En las Reuniones de Primavera de 2024, el entonces ministro de Energía de Ghana, el Dr. Mohamed Amin Adam dijo que el país ha acordado aumentar los aranceles en un 70%, como parte de la última ola de reformas exigidas por el Banco Mundial, vinculadas a un acuerdo de financiamiento P4R de USD 260 millones firmado en mayo de 2024. Este ajuste refleja, en parte, el costo cada vez más caro de la electricidad en Ghana, ya que los IPP proporcionan electricidad a tarifas significativamente más altas que en la vecina Nigeria, según el informe Gaslighting Ghana. John Nkaw, director nacional de ActionAid Ghana, rechazó el enfoque político del Banco en el prólogo del informe Gaslighting Ghana, señalando: “El futuro energético de Ghana debe ser resiliente al clima, gobernado democráticamente y libre de acuerdos explotadores relacionados con los combustibles fósiles. Pedimos el fin de los nuevos proyectos de carbón, petróleo y gas, la cancelación de la deuda de los combustibles fósiles y un cambio audaz hacia la inversión pública en sistemas de energía renovable que satisfagan las necesidades de las personas”. ===================================================================== DERECHOS/Noticias Un nuevo informe de ActionAid International destaca los costos humanos de la austeridad en salud y educación SUMMARY • Un nuevo análisis de ActionAid International sobre los sectores de la salud y la educación en África insta al FMI, entre otros actores, a tomar medidas inmediatas para abordar la grave situación de los servicios públicos bajo la austeridad. Un nuevo informe de ActionAid International, titulado The Human Cost of Public Sector Cuts in Africa, analizó los impactos de la austeridad en la salud y la educación en seis países del África subsahariana. La investigación, realizada a través de entrevistas y grupos focales con 616 personas en localidades rurales y urbanas, puso de relieve que estos recortes están suponiendo una carga para las personas, y que las mujeres y las niñas son las que más sufren. El estudio reveló que los docentes de África han perdido hasta la mitad de sus ingresos en los últimos cinco años, mientras que el 97% de los trabajadores de la salud encuestados dijeron que sus salarios no son suficientes para cubrir los gastos de alimentación, electricidad y del hogar. Junto con el empeoramiento de las perspectivas de crecimiento económico mundial, el aumento del costo del capital y las presiones de la deuda (véase el Observador de Primavera de 2025), agravados por los continuos recortes de la asistencia oficial para el desarrollo, las instituciones financieras internacionales, incluido el FMI, continúan empujando países a la austeridad (véase el Observador de Otoño de 2024 y el de Verano de 2024), lo que disminuye la capacidad de los países para cumplir con sus obligaciones en materia de derechos humanos y responder a las necesidades básicas de sus ciudadanos. La austeridad también está vinculada a una mayor inestabilidad política y social, tal como ha reconocido el propio FMI. “La crisis de la deuda y la insistencia del FMI en recortar los servicios públicos en favor del pago de la deuda han obstaculizado gravemente las inversiones en salud y educación en toda África”, dijo Andrew Mamedu, de ActionAid Nigeria. “En 2024, Nigeria asignó solo el 4% de los ingresos nacionales a la salud, mientras que un asombroso 20,1% se destinó al pago de la deuda. Esto no solo es absurdo, sino insostenible a largo plazo, mientras que, una vez más, la carga de la deuda recae sobre los más marginados. Esto tiene que terminar. La vida de millones de personas depende de ello”, agregó. ===================================================================== INFRAESTRUCTURA/Noticias El polémico apoyo del Banco Mundial a la represa Inga 3 marca el regreso a los grandes proyectos hidroeléctricos SUMMARY • Las OSC critican el regreso del Banco al financiamiento de ‘mega represas impuestas sin consulta’ y cuestionan sus afirmaciones de que el proyecto resolverá el déficit de acceso a la energía en la República Democrática del Congo. A pesar de las serias preocupaciones de las comunidades y las organizaciones de la sociedad civil (OSC), la Junta Ejecutiva del Banco Mundial aprobó un préstamo de USD 250 millones a la República Democrática del Congo (RDC) el 3 de junio para apoyar la primera fase de la construcción de la represa Inga 3, largamente retrasada. El proyecto, que se propuso por primera vez en 2014, tiene un costo estimado de USD 10.000 millones, con el Banco potencialmente proporcionando USD 1.000 millones en financiamiento total. Las OSC han destacado los enormes riesgos sociales y ambientales del megaproyecto, que podría desplazar a 30.000 personas, según un comunicado de prensa del 3 de junio de la sociedad civil en respuesta a la decisión de la Junta. El documento señaló que las credenciales climáticas tampoco resisten el escrutinio, ya que “las mega represas son cada vez más vulnerables al cambio climático y son propensas a fallar en condiciones climáticas extremas”. “El Banco está volviendo a las mega represas impuestas sin consulta que amenazan a las comunidades y los ecosistemas, al tiempo que deja de lado las alternativas renovables descentralizadas impulsadas por la comunidad” dijo Josh Klemm, de la OSC mundial International Rivers. Si bien el Banco afirma que Inga 3 mejorará el acceso a la energía en el país, el comunicado de la CSO señala que es probable que la asociación público-privada que se está buscando para Inga 3 pase por alto el acceso a la energía de las comunidades en favor de usos comerciales más lucrativos y mercados regionales de exportación (véase el Birefing, A just energy transition deferred). “Inga 3 amenaza con profundizar la carga de la deuda de la RDC si no cumple con el prometido acceso a la energía a los millones de congoleños que la necesitan”, dijo Emmanuel Musuyu, de la OSC con sede en la RDC Coalition des Organisations de la Société Civile pour le Suivi des Réformes et de l'Action Publique (CORAP, por su sigla en francés). ===================================================================== INFRAESTRUCTURA/Noticias La revisión de la estrategia energética del Banco Mundial considera revertir la eliminación gradual del apoyo a la producción de gas SUMMARY • A medida que el Banco Mundial presiona para proporcionar electricidad a 300 millones de personas en África subsahariana para 2030 en el marco de la Misión 300, considera levantar la prohibición del apoyo a la producción de gas. El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga lanzó una revisión del financiamiento a las energías del Banco en las Reuniones de Primavera. Tras las discusiones mantenidas por su junta ejecutiva en junio, el Banco ha levantado su prohibición de la energía nuclear, según informa Bloomberg (véase el Observador de Invierno de 2024), y ahora está debatiendo el apoyo a los proyectos de exploración y extracción de gas. En 2017 el Banco Mundial anunció que planeaba eliminar gradualmente el apoyo a dichos proyectos (véase el Observador de Primavera de 2018). Tal como Informó Bloomberg, Banga justificó el cambio argumentando que “uno de los desafíos de desarrollo más urgentes y complejos que enfrentamos” es satisfacer la creciente demanda de energía en los países de ingreso bajo y medio. Entre los esfuerzos del Banco en esta área se encuentra la Misión 300, una iniciativa para brindar acceso a la energía a 300 millones de personas en África subsahariana para 2030 (véase el Observador de Invierno de 2024). En una cumbre de Mission 300 en Dar es Salaam en enero, algunos jefes de Estado de los 12 países se refirieron al gas como un ‘combustible de transición’. Esto ha sido cuestionado por parte de la sociedad civil africana, que ha expresado su preocupación por el retraso en la descarbonización y los riesgos de activos varados. Este es el caso, en particular, de la exploración y extracción de gas, que tiene una vida útil de décadas (véase el Observador de Verano de 2025). Para lograr el Financiamiento para Políticas de Desarrollo de la Misión 300, se está utilizando el instrumento de préstamo basado en políticas del Banco (véase Al interior de las instituciones, What is World Bank Development Policy Financing?), para crear un ‘entorno propicio’ para la inversión extranjera, a menudo vinculado a la desagregación, la privatización y la liberalización de los sectores energéticos. Sin embargo, estas políticas tienen un historial débil en el suministro de energía asequible y confiable (véase el Informe, Gambling with the planet’s future?). Un informe de junio del Proyecto Bretton Woods también constató que el Banco ahora está contabilizando la mayoría de estas reformas como financiamiento climático, lo que efectivamente está maquillando de verde su agenda de privatización (véase el Briefing, A just energy transition deferred). ===================================================================== DERECHOS/Noticias El Banco Mundial renovará su Estrategia sobre Fragilidad, Conflicto y Violencia en 2025 SUMMARY • Dado que la actual Estrategia sobre Fragilidad, Conflicto y Violencia del Banco Mundial (2020-2025) expira este año, se espera que pronto se celebre una consulta sobre la nueva estrategia. Dado que la actual Estrategia sobre Fragilidad, Conflicto y Violencia (FCV) del Banco Mundial (2020-2025) expira este año, se espera que pronto se celebre una consulta sobre la nueva estrategia. El tema se discutió en las Reuniones de Primavera, pero aún no hay una fecha de publicación disponible. Si bien algunos enfoques temáticos, como el cambio climático y el género, se han vuelto polémicos en los últimos meses (véase el Observador de Primavera de 2025), la FCV parece ser un punto de enfoque creciente para el Banco. En medio de las graves y profundas consecuencias humanitarias de numerosas situaciones de fragilidad y conflicto que se están produciendo en todo el mundo, la institución señaló que para 2030, hasta dos tercios de las personas en situación de pobreza extrema del mundo vivirán en países afectados por fragilidad, conflicto y violencia. El Banco anunció recientemente, en su 21ª reposición de funciones de la Asociación Internacional de Fomento (AIF-21), el brazo del Banco para países de ingreso bajo, que la FCV –un tema especial– experimentaría un aumento del 27% en el financiamiento (véase el Observador de Verano de 2025). La actual estrategia sobre FCV, que el Grupo de Evaluación Independiente (GEI) analizó recientemente, fue la primera estrategia del Banco sobre este tema y fue consultada públicamente. Es crucial que las OSC participen en el desarrollo de la nueva estrategia, en particular en la integración del impacto de las políticas del Banco en la economía política del conflicto y la fragilidad (véase el Observador de Otoño de 2018) y la adhesión a las normas en materia de derechos humanos, tal como aconsejó la ONU. Hasta el momento, el Banco ha publicado investigaciones temáticas que incluyen un reciente documento sobre la intersección entre el avance de la igualdad de género y el abordaje de la FCV. Monica Erwér, de la organización sueca de la sociedad civil Kvinna till Kvinna, que defiende los derechos de las mujeres en zonas afectadas por conflictos, señaló que “la estrategia actual reconoce la importancia del género en la FCV y menciona la agenda para Mujeres, Paz y Seguridad de la ONU. Sin embargo, falta una perspectiva transformadora sobre la paz, que todavía se centra demasiado en la protección y no en la prevención”. ==================================================================== The Observer está disponible en pdf, en la web y por correo electrónico. Observador www.brettonwoodsproject.org/observer/ Español: www.brettonwoodsproject.org/es/observador Subscripciones: www.brettonwoodsproject.org/subs El Proyecto Bretton Woods es un proyecto auspiciado por ActionAid, Reino Unido. Entidad benéfica registrada No. 274.467, England and Wales charity no. 274.467, Scottish charity no. SC045476. Esta publicación está respaldada por una red de ONG del Reino Unido, la C.S. Mott Foundation, la William and Flora Hewlett Foundation y el Wellspring Philanthropic Fund. No se necesita permiso para reproducir ISSN 2053-7522 Dise√±o de Base Eleven